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Un informe concluye que la Historia que se imparte en Cataluña está tergiversada
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"Hay adoctrinamiento"

Un informe concluye que la Historia que se imparte en Cataluña está tergiversada

El sindicato AMES ha elaborado un extenso análisis con aportaciones de profesores que denuncia que los contenidos en Bachillerato están manipulados y sesgados a favor de la causa nacionalista

Foto: Alumnos de bachillerato en clase. (EFE/Mariscal)
Alumnos de bachillerato en clase. (EFE/Mariscal)

La Historia que se enseña en Bachillerato en Cataluña tiene unos protagonistas buenos y otros malos, inventa conceptos y oculta episodios que pueden ser negativos para la causa nacionalista. Estas son algunas de las conclusiones a las que llega un voluminoso informe de 217 páginas, elaborado con las aportaciones de profesores, que denuncia el "adoctrinamiento ideológico en los libros de la asignatura 'Historia de España' de 2º de Bachillerato utilizados en Cataluña de 2016 a 2022". El escrito fue realizado a instancias del sindicato Acción para la Mejora de la Enseñanza Secundaria (AMES) y en él participaron docentes de fuera de esta comunidad que tuvieron que analizar los libros ante la negativa de sus colegas catalanes a realizarlo. Se estudiaron un total de nueve volúmenes.

"La conclusión que sacamos es que sí hay adoctrinamiento en el secesionismo y que en la escuela se presenta como buena la idea de que Cataluña sea independiente", explica a El Confidencial Antonio Jimeno, presidente de AMES. La primera manipulación, explica este catedrático, es que "la Historia de Cataluña no empieza en la prehistoria, sino en el siglo XIX y dura hasta el año 2018". "Esto permite hablar de lo que hizo Artur Mas, Jordi Pujol, del referéndum y de los últimos acontecimientos, pero esto no es Historia. La Historia ha de depositarse en el tiempo. Es preciso que pase un tiempo para examinar los acontecimientos desde la distancia. Lo que se enseña en la actualidad es política o periodismo, pero no Historia. Es aprovechar la enseñanza para introducir objetivos políticos. Además, cuando acaban el Bachillerato, los jóvenes están a pocos meses de su primera votación, por lo que se les influye ideológicamente", asevera Jimeno.

Foto: Laura Borràs (d), junto al secretario de JxCAT, Jordi Turull. (EFE/Quique García)

Una de las manipulaciones más extendidas es hablar de la "corona catalanoaragonesa". "Es un término inventado, ya que lo que existió fue el Reino de Aragón o la Corona Aragonesa. Además, se introduce con cierta persistencia el concepto de 'desarrollo del catalanismo político a lo largo del siglo XIX', como algo de importancia relevante", dice el informe. En este sentido, se hace creer que la Cataluña originaria comprendía Aragón y se le otorga a Cataluña la categoría de Reino.

El lenguaje tiene un gran protagonismo en la Historia que se cuenta a los jóvenes. Los libros apenas citan la palabra España, puesto que prefieren hablar de "Estado español" o "Monarquía hispánica". Lo normal, además, es que "se presente a Cataluña y a España como si fueran dos entidades diferentes de la misma categoría, pero España pobre y mísera, Cataluña industriosa, trabajadora y rica". A Carlos I se le llama Carlos I de Castilla y de Cataluña-Aragón. O se presenta la Guerra de Sucesión como un ataque de Castilla contra Cataluña en lugar de presentarlo como una guerra entre dos aspirantes al trono español y que Cataluña tomó partido por uno de ellos. "Se esconde, asimismo, que los negocios de muchos catalanes en América a partir del siglo XVIII se debieron al Decreto de Nueva Planta", al que se demoniza.

Los 'enemigos' españoles

En este sentido, los profesores denuncian que "en los libros catalanes se presenta a los gobernantes de España como enemigos de la cultura, la lengua, los derechos y las libertades de los catalanes, y a los gobernantes de Cataluña como sus defensores heroicos y desinteresados". Mención aparte merece la Monarquía. Para empezar, todos los reyes se presentan con caricatura, no con fotografía. En cuanto a la actualidad, los libros reseñan que Juan Carlos I "había jurado los Principios del Movimiento, que son la base del franquismo", pero no explica que luego traicionó esos principios e hizo posible la Transición.

En cambio, se ensalza la proclamación de la República e incluso los 'hechos de octubre' de 1934. También desaparece de la enseñanza, dice el informe, el pacto que alcanzaron Companys, ERC, el PSUC y el Gobierno de Indalecio Prieto para acabar "con los cenetistas y los trostkistas". O que el partido Estat Català "era un grupo de carácter paramilitar fascista". Sin embargo, denuncian, "se ensalza el modelo republicano, comentando aspectos positivos y ocultando los graves conflictos que se produjeron durante la Segunda república. Y se valoran las ideologías de izquierda, que se consideran éticamente superiores".

En el aspecto ideológico, los docentes denuncian que "no se hace ninguna referencia a la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes de España". "Se critica al Tribunal Constitucional y no se enseña que las leyes se han de cumplir, aunque no gusten. Se presenta al nacionalismo catalán y su uniformidad (catalanidad) como bueno y el español (españolidad) como malo. Se dice que la Guerra Civil fue un conflicto español que salpicó a Cataluña. Se silencian los privilegios concedidos a Cataluña por parte de los Gobiernos de España, asumiendo con ello logros que se atribuyen al esfuerzo de los catalanes…", siempre según el informe.

Los buenos y los malos

El libro de 'Historia', con 11 unidades didácticas, por ejemplo, "en términos generales, no presenta una visión objetiva de los acontecimientos y, además, se silencian algunos o se tratan de manera más superficial si no convienen al relato nacionalista. Se da, pues, una explicación maniquea de la historia, la de los buenos y los malos, sin promover la reflexión del alumno". En palabras de Antonio Jimeno "hay una distorsión de los hechos, que no se condenan cuando su protagonista es un líder secesionista. Es decir, hay un doble rasero para examinar unos hechos u otros".

Los libros ocultan varios episodios vergonzantes o los tergiversan. Hablan del comercio de esclavos y su intensificación en el siglo XVIII, pero no se menciona nunca el importante papel de Cataluña. Además, se pretende "vender la presencia española en Hispanoamérica como un compendio de malos tratos y vejaciones a la población". Los textos también afirman que Cataluña se industrializó "por la laboriosidad de sus gentes y por su cultura del ahorro". "Es un claro ejemplo de supremacismo étnico, sin decir que el Gobierno de España prohibió la compra de productos extranjeros, que eran más baratos, para potenciar así la industria catalana", añade el análisis de los docentes.

Foto: Alumnos de un colegio del centro de Barcelona. (EFE/ Alberto Estévez)

Los libros denuncian prácticas proteccionistas de España con el sector de la minería y del carbón (localizado en Asturias), la industria siderúrgica del País Vasco o la agricultura cerealista de Castilla y se carga especialmente contra los agricultores de esta región, Extremadura y Andalucía. Pero se oculta que lo mismo pasó con la industria textil catalana, "que es el ejemplo más clamoroso de proteccionismo por parte del Estado a costa de perjudicar a los consumidores españoles en un producto de primera necesidad como es la ropa". Curiosamente, al referirse a la producción de carbón y acero, habla de la obligación de "consumir carbón y acero estatal" en vez de 'nacional'. "Esta actitud ya denota el tipo de perspectiva ideológica que pretende imbuir al alumno", dice el informe.

Se pasa por alto, además, que "en pleno siglo XX, la industria catalana fue provista de mano de obra barata del resto de España y no se explica el empobrecimiento y el desequilibrio poblacional que ello ocasionó en las regiones de procedencia. Ni se dice que cuando España perdió Cuba, y, por tanto, la burguesía catalana ya no pudo negociar con dicha isla, es justo cuando surge el deseo de separarse de España, porque ya no compensaba pagar impuestos al Gobierno de España".

Un episodio "sin relevancia"

Otro episodio es el de la quema de edificios religiosos desde el comienzo de la República hasta el término de la Guerra Civil. Según los libros catalanes, "la quema de iglesias y conventos, destrucción de patrimonio y asesinatos no tuvo demasiada relevancia en Cataluña": "Una afirmación sorprendente, puesto que en Cataluña se asesinaron a 2.000 religiosos solo durante los seis primeros meses de la Guerra Civil, por no hablar de las ingentes destrucciones en el patrimonio artístico catalán". En la retaguardia hubo otras 8.500 muertes violentas por episodios anticlericales. En general, los historiadores han considerado siempre que la violencia religiosa en Cataluña fue muy superior a la de otras comunidades con un sentimiento nacionalista muy desarrollado. Pero los libros de Bachillerato son impermeables a esa realidad.

Ante ello, el informe pide "una prueba única al final del Bachillerato, la misma para todas las comunidades, diseñada, aplicada y corregida por funcionarios dependientes del Ministerio de Educación, cuya superación sea necesaria para obtener el título de Bachillerato". "Solo así se puede asegurar que los alumnos reciben los conocimientos establecidos y con los niveles de exigencia acordados", concluyen los profesores.

Foto: Laura Borràs. (EFE/Marta Pérez)

Jimeno lamenta que se pueda enseñar Historia tergiversada: "No me meto en la ideología de cada uno o en que cada persona o grupo pueda tener la ideología que quiera, pero plantear una información tergiversada en la enseñanza no es correcto". "Un adulto puede razonar, debatir o rebatir las teorías si no lo ve claro, pero en la estructura mental de los niños va calando muy hondo el peso ideológico y la desinformación. Cribar y analizar más tarde todo lo que le dijeron requiere un gran esfuerzo intelectual y unas reflexiones que es difícil aplicar. Es pernicioso que un niño o un adolescente reciban esa información, ese adoctrinamiento", declara.

La Historia que se enseña en Bachillerato en Cataluña tiene unos protagonistas buenos y otros malos, inventa conceptos y oculta episodios que pueden ser negativos para la causa nacionalista. Estas son algunas de las conclusiones a las que llega un voluminoso informe de 217 páginas, elaborado con las aportaciones de profesores, que denuncia el "adoctrinamiento ideológico en los libros de la asignatura 'Historia de España' de 2º de Bachillerato utilizados en Cataluña de 2016 a 2022". El escrito fue realizado a instancias del sindicato Acción para la Mejora de la Enseñanza Secundaria (AMES) y en él participaron docentes de fuera de esta comunidad que tuvieron que analizar los libros ante la negativa de sus colegas catalanes a realizarlo. Se estudiaron un total de nueve volúmenes.

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