Cisma en el Consell per la República: ERC se planta ante Puigdemont
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CREARÁN UN PARLAMENT PARALELO

Cisma en el Consell per la República: ERC se planta ante Puigdemont

Se preparan elecciones el 1 de octubre para una Asamblea de Representantes, que quiere ser un Parlament paralelo. JxCAT lo tiene todo a favor para arrasar y ERC no quiere participar

placeholder Foto: Carles Puigdemont (d) y Oriol Junqueras. (EFE)
Carles Puigdemont (d) y Oriol Junqueras. (EFE)

Las relaciones entre ERC y Junts per Catalunya (JxCAT) en el seno del Consell per la República no marchan bien. Las estrategias de ambos partidos en el ‘chiringuito’ creado por Carles Puigdemont son divergentes. Para evitar la convocatoria de nuevas elecciones autonómicas, ambas formaciones habían llegado a un principio de acuerdo: los republicanos se deberían integrar dentro de ese ente áulico. Pero, como el tiempo apremiaba, su encaje definitivo se iría negociando en las siguientes semanas.

El tiempo ha pasado y ahora han estallado diferencias importantes que pueden paralizar la labor del Consell. De hecho, Puigdemont había diseñado su encaje para utilizarlo como contrapoder de la Generalitat y que todas las decisiones que tomase el ‘president’ auténtico, es decir, Pere Aragonès, fuesen con el visto bueno del Consell, que se erigiría de ese modo en un auténtico poder en la sombra. ERC aceptó, en principio, pero con la condición de reformar el Consell para que los partidos puedan tener la representatividad que les dan las urnas.

Foto: Junqueras y Puigdemont, en una imagen de archivo. (Reuters) Opinión

En estos momentos, hay un representante de ERC en el Consell, pero el partido republicano no ha participado prácticamente en las reuniones. Además, la CUP no está tampoco representada, aunque sí que tiene un delegado Poble Lliure, uno de los siete partidos que componen la formación anticapitalista. Y con el mismo peso que ERC, además, están Demòcrates y Acció per la República, dos formaciones aliadas de JxCAT. Recientemente, Puigdemont acogió a los representantes de otras fuerzas muy minoritarias que se presentaron en coalición con JxCAT en las elecciones del 14-F: Solidaritat Catalana per la Independència, Moviment d’Esquerres (MES), Independentistes d’Esquerres, Reagrupament y Els Verds. Si a ellos se suman los miembros del ‘consejo de gobierno’ nombrados por Puigdemont, el peso que tienen los posconvergentes es inmensamente mayor que el de sus rivales.

La intención es reformar el organismo para que haya un núcleo duro o ‘comité ejecutivo’ con los tres grandes partidos (ERC, JxCAT y CUP), la Asamblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural como principales actores. Luego, habría un secretariado o ‘consejo’ que incluiría a los representantes de los demás organismos, con un peso limitado en la toma de decisiones. De hecho, en el acuerdo de investidura de Pere Aragonès, JxCAT y ERC pactaron crear un “espacio que actúe de forma discreta y que busque transitoriamente la coordinación con el Consell per la República hasta que este finalice su reformulación en consenso entre todas las organizaciones”.

Unas elecciones con todo atado y bien atado

Pero el verdadero quid de la cuestión es que, del 1 al 3 de octubre, el Consell per la República convocará elecciones para una supuesta Asamblea de Representantes, que quiere ejercer de Parlament en la sombra, pero formado solo por representantes independentistas. La mitad de los ciudadanos de Cataluña no tendrá cabida en ese organismo que se autotitula ‘democrático’. Pero ese proceso estará tutelado por el Consell per la República, no por el 'espacio' político creado entre JxCAT y ERC para hacer de puente.

Foto: El secretario general de JxCAT, Jordi Sànchez. (EFE)

Esa circunstancia ha hecho saltar las alarmas en ERC y ha provocado roces con JxCAT, ya que todo el proceso electoral será tutelado por el equipo de Junts. Los republicanos quieren reformar ya el Consell per la República y, de esa manera, el proceso de la elección de la Asamblea de Representantes se haría con el órgano de Puigdemont completamente renovado y equilibrado en sus fuerzas. Los ‘junteros’, en cambio, quieren que se realicen primero las elecciones y que luego sea la Asamblea de Representantes la que ratifique a Puigdemont como “presidente del Consell fundacional de Govern” y apruebe el nuevo reglamento.

En otras palabras, JxCAT quiere dar prioridad a las elecciones de la Asamblea de Representantes y que la renovación del Consell se haga posteriormente. Los republicanos temen que esa maniobra sea para controlar de cerca cómo se hacen las elecciones y dar ventaja a JxCAT, en cuyas manos está ahora el Consell.

Foto: Carles Puigdemont. (Reuters)

La convocatoria de esos comicios tiene una gran importancia en el universo independentista. Su primera consecuencia de calado es que, como en las elecciones del 1 de octubre pueden votar solo los inscritos en el Consell per la República, ERC estaría obligada a pedir a sus militantes que se apunten en masa, con el fin de no dejar la votación en manos de los puigdemontistas, que conforman el grueso de los afiliados al Consell. Si no hay una afiliación masiva, Esquerra se arriesga a que los representantes que salgan elegidos sean todos de JxCAT. O eso o se provoca que la Asamblea de Representantes se convierta en otro mero ‘chiringuito’ sin peso político en la estrategia independentista catalana.

La Asamblea de Representantes tendrá 121 miembros. En las elecciones, habrá dos urnas: por un lado, se elige a 40 candidatos por circunscripción única (aunque cada elector puede votar un máximo de 30 candidatos). Los 81 miembros restantes corresponden al bloque territorial, que se adjudica en función de los habitantes que tengan las comarcas.

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Carles Puigdemont Junts per Catalunya
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