TSUNAMI Y CDR, ORGANIZADOS

15.000 activistas para ocupar 300 colegios: así quiere el secesionismo reventar el 10-N

La cúpula del 'agit prop' secesionista ya tiene diseñados los operativos, que serán manejados en tiempo real a través de las RRSS el día de reflexión y durante la jornada de las elecciones

Foto: Colegio electoral de la Universidad de Barcelona las pasadas elecciones del 28 de abril. (EFE)
Colegio electoral de la Universidad de Barcelona las pasadas elecciones del 28 de abril. (EFE)

Los independentistas están dispuestos a arrasar con la democracia el próximo 10 de noviembre, fecha de las elecciones generales. Preparan un boicot electoral, con acciones que tienen un solo objetivo: crear un enorme escándalo internacional y que las elecciones se declaren nulas. Según ha podido conocer El Confidencial de distintas fuentes, la cúpula del 'agit prop' secesionista ya tiene diseñados los operativos, que serán manejados en tiempo real a través de las redes sociales el día de reflexión y durante la jornada de las elecciones. Se trata, en definitiva, de evitar que los ciudadanos puedan ejercer su derecho a voto. O sea, boicotear los colegios electorales. El golpe a la democracia será 'vendido' internacionalmente como una protesta en reivindicación de la democracia.

Un comunicado de la plataforma Tsunami Democràtic emitido este jueves avisa de que es preciso "desobedecer a la junta electoral con una jornada de actividades culturales, políticas y festivas el día 9 de noviembre". De hecho, ya hace una semana que había advertido de que se realizará una "sonada movida" el día de reflexión.

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Lo que propone en su comunicado es realizar actividades "culturales y festivas desde las 16 hasta las 22 horas para reclamar al Estado español que reflexione". Y continúa: "Que reflexione sobre la violencia policial aplicada contra la población pacífica. Que reflexione sobre la incapacidad para dialogar, sobre cómo se utiliza a Cataluña continuamente como un arma para sacar réditos electorales, sobre cómo se impide el ejercicio de los derechos fundamentales de su ciudadanía. Y que reflexione también sobre cómo utiliza a la Junta Electoral Central para coartar (sic) derechos fundamentales de manera arbitraria e indiscriminada".

De ahí que llame a autoorganizar una 'cándida' jornada de "actividades culturales, políticas y festivas" en "todas las ciudades, pueblos y barrios del país". Tras este llamamiento, sin embargo, se esconde una intención perversa: inutilizar los colegios electorales.

Ocupación de los centros

Las acciones sonadas que preparan los líderes independentistas —con conocimiento de extractos políticos y administrativos incluidos— tienen dos vertientes. La primera es ocupar los colegios electorales el día antes. O sea, realizar actividades culturales el día de reflexión, pero luego no salir de los recintos y ocupar los centros para no dejar entrar a nadie al día siguiente, cuando se tienen que poner las urnas.

Según algunas fuentes, el independentismo dispondría de 15.000 voluntarios —la inmensa mayoría de ellos no saben todavía qué les mandarán hacer— para ese cometido. Ahí entrarían en acción los comandos de los comités de defensa de la República (CDR) y la plataforma de Tsunami Democràtic con el fin de movilizar de manera 'paramilitar' esos efectivos. Y la participación entusiasta y activa de todas las plataformas independentistas, además de partidos políticos y entidades cívicas como la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural.

"Se intentará inutilizar los colegios de manera pacífica. Nada de violencia. Tendrán que sacar a rastras a ancianos y niños, como el 1-O". Se trata de que la imagen dé la vuelta al mundo. Se calcula, no obstante, que esta acción podría afectar a unos 300 o 400 colegios como mucho, ya que en cada uno de ellos tiene que haber tantos efectivos como para colapsarlos.

La segunda modalidad es el boicot activo a las elecciones. Se trata de que desaparezcan urnas o papeletas. Sin ellas es imposible votar. Pero también hay otra modalidad de sabotaje: inutilizar las cerraduras de los colegios electorales con silicona, por lo que se retrasaría la apertura de los centros. En ese ínterin, se convocaría a la población para que colapse las entradas, provocando aglomeraciones en las puertas o sentadas frente a los colegios, que no dejarían pasar a los ciudadanos que sí quieren votar. Estas dos últimas modalidades son las manejadas por algunos de los círculos más radicalizados del independentismo.

Según los cálculos independentistas, el boicot saldrá bien "sí o sí". En primer lugar, si los conjurados consiguen que la Policía actúe, habrá más 'gasolina' para acusar a las fuerzas del orden de extralimitarse. Se persigue la provocación y habrá provocación. Por eso es importante que haya imágenes de la Policía desalojando colegios, lo que no será fácil porque los congregados desobedecerán cualquier orden de desalojo. ¿El resultado? Los derechos de los que quieran votar quedarán en segunda fila, algo que al independentismo parece no importarle hace tiempo.

Y, en segundo lugar, si no hay desalojo, pondrán al Estado en un brete, puesto que si muchos ciudadanos no pueden ejercer su derecho a voto, aunque sea por causa de una acción antidemocrática de una parte de la población, podría caber la posibilidad de repetir los comicios, con el consiguiente revuelo internacional.

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