Entrevista con Celia Cánovas Essard

La exsenadora que sufrió 'bullying' en Podemos: "He visto mucha maldad"

Ha decidido querellarse contra tres de sus antiguos compañeros de partido por difamación y hace un retrato inclemente de Podemos. "Parlamentariamente hablando, son unos ineptos"

Foto: Celia Cánovas Essard, en el despacho de su bufete. (Á. Villarino)
Celia Cánovas Essard, en el despacho de su bufete. (Á. Villarino)

Celia Cánovas (Barcelona, 1966) fue senadora de Podemos durante 1.223 días, una experiencia que ella define como una combinación de "decepción y sufrimiento". Abogada especializada en temas inmobiliarios, hija de José María Cánovas (letrado que defendió al PSOE en el caso Filesa) y dueña de un bufete cerca de Sarrià, se metió al partido atraída por la efervescencia de los círculos y por sus promesas de refundar la sociedad. A los pocos meses, estaba cenando sola en su hotel de Madrid porque no se hablaba con sus compañeros.

Se dio cuenta enseguida de que no encajaba en el partido ("se premia la mediocridad, lo más bajo, lo más tirado y lo afín"), pero se mantuvo en el Senado hasta el último día. Todavía hoy se le escapa alguna primera persona del plural para hablar de Podemos, aunque tiene mejores palabras para los exsenadores del PP, PSC y ERC que para los de Pablo Iglesias, de quienes hace un retrato durísimo, salpicado de adjetivos. Tras unos meses de calma, ha decidido querellarse contra tres de sus antiguos compañeros por difamación. "He visto mucha maldad", insiste. Sin ocultar sus sentimientos: "Le tengo muchas ganas a esa gentuza".

PREGUNTA. ¿Cómo acabó metida en política?

RESPUESTA. La política no me interesaba para nada, me aburría. Pero con el 15-M y con Podemos... Iba a las plazas, pasaba por un sitio y veía gente debatiendo. Me sedujo ese ambientillo. Además, el mensaje de Pablo Iglesias me lo creí, me ilusioné. Me encantó el primer debate a cuatro y su minuto de oro me emocionó, me puso los pelos de punta. Decidí que quería colaborar y me metí en uno de esos círculos que ahora han desaparecido. Era uno sectorial, de juristas. Tenía que servir para apoyar al partido y a los afiliados en temas legales. Hicieron unas primarias y en el grupo de juristas, por apellido, yo estaba la primera. Así que salí.

P. ¿Cómo que por apellidos? ¿Se elegía a la gente por su apellido?

R. Hombre, conocerme, conocerme, no me conocía mucha gente. Piensa que éramos muchos pero muy disgregados. Si no hubiera ido la primera en la lista...

P. Es una manera muy informal de elegir un candidato, ¿no?

R. Sí, pero así fue todo, ¿eh? Es que no te pienses que aquello… De pronto empieza a salir gente y ni se conocen entre ellos. Te conoces solo un poco y a través de redes.

"El dedo de Pablo Iglesias me mandó a la lista de Tarragona porque tenía que colocar a un amigo suyo en Barcelona"

P. O sea, que si su apellido hubiese empezado con una 'u', no habría sido senadora.

R. Pues igual no salgo, no. En fin, salí la primera de esa lista para el Senado. La cosa es que ICV y Colau se quedaron prácticamente con toda la lista para el Congreso y a nosotros nos dejaron el Senado, al que se daba menos importancia. Nos dejaron el número uno de cada provincia. Teóricamente, a mí me tocaba Barcelona. Y ahí empezó la primera cosa que no me gustó nada: el dedo de Pablo Iglesias me mandó a la lista de Tarragona porque tenía que colocar a un amigo suyo en Barcelona.

P. ¿Estamos hablando de Óscar Guardingo?

R. Sí. Al final, los resultados fueron increíbles y salí elegida por Tarragona. El día del recuento fue emocionante… Y al final... entré.

Celia Cánovas Essard.
Celia Cánovas Essard.

P. Pero a los pocos meses, otra vez elecciones.

R. Sí, ahí pensé que ya no volvía a salir, pero acabé sacando más votos que en la primera. Luego empezaron los problemas serios, porque no es lo mismo ser concejal de un pueblo pequeño que estar en el Senado.

P. ¿En qué sentido?

R. Cuando llegamos, nos recibió Irene montero en la calle Princesa, con dos o tres de la cúpula, todas amigas de ella. Estaba también Ramón Espinar, que entonces era como Dios, la mano derecha de Pablo Iglesias, el niño bonito. Y amiguete de Guardingo. Tenían camaradería con Montero también. Dejaron claro que había dos categorías: la dirección y los que no éramos amiguetes de nadie. Fue muy descarado.

P. ¿No se respetó la transversalidad que se había llevado a las urnas?

R. La cosa se iba radicalizando con el paso de los días. Yo soy muy progresista, muchísimo, pero no soy comunista. De haber seguido, estaría en el sector errejonista. Pero vamos, nunca me manifesté a favor de Errejon. Al revés: yo era una fan de Iglesias hasta que me di cuenta de cómo funcionaba aquello. Pero hubo una ‘limpieza étnica’ en un partido que teóricamente era transversal.

"Dejé de ir a las cenas y me marchaba al hotel directamente. Pasaba los días sola"

P. ¿Y cómo funcionaba por dentro aquello?

R. Pues montaron un califato. Discutí enseguida con Guardingo, con quien pasé dos años sin hablarme. Y su forma de fastidiarme fue decirle a la gente que no me sacasen en redes, por ejemplo, o que no me hicieran fotos. Cuando hablaba la portavoz adjunta, 10 fotos. Cuando hablaba yo, una foto y horrorosa. Yo les decía: si ves que salgo mal, sácame dos más. Pues no, colgaban la más fea siempre. A veces ni venía la fotógrafa, que por cierto ya no trabaja para Podemos porque se han quedado sin senadores y han despedido a todo el personal. Da una pena tremenda… todo ese trabajo tirado por la borda.

P. Además de las fotos, ¿algo más le sentó mal?

R. Este señor [Guardingo] ordenó que se me hiciese el vacío, que no se me hablase. Me lo confirmó mucha gente, incluidos otros senadores. Lo pase muy mal a nivel personal. Se me hizo el vacío y me hablaba con muy pocos. Los más oficialistas me retiraron la palabra y los más amigos de Guardingo no querían ni verme. Dejé de ir a las cenas y me marchaba al hotel directamente. Pasaba los días sola.

P. Lo que cuenta suena a 'bullying' parlamentario

R. Pues sí. Para mí era un tormento cuando me tocaba ir a Madrid para el pleno, dos o tres noches seguidas. Y además no me dejaban intervenir. Me he tirado meses sin hablar allí, a pesar de que a mí no me hace falta ni un papel. No tengo miedo a hablar en público y además no soy barriobajera como otros. Mantengo el tono elegante de los tribunales.

"Me relacionaba con senadores del PP, del PSC y de ERC. Me decían que dónde me había metido"

P. ¿Hizo amistad con políticos de otros partidos?

R. Sí, con algunos. Fíjate que puedo estar en un extremo opuesto al PP, pero tenía muy buena relación y la sigo teniendo con el que era presidente de la comisión de Justicia, Manuel Altava. Él me decía que yo soy una señora y que cómo había acabado con esta gente. También me relacionaba con senadores del PSC y de ERC. Me decían que dónde me había metido.

P. Qué situación más incómoda, ¿no?

R. O formas parte de la corte cerrada de Pablo Iglesias e Irene Montero y sus amiguitos, o no eres nadie. Fíjate cómo las senadoras más entusiastas, por no decirlo con otra palabra, han pasado a la lista del Congreso y ahora son diputadas. Son los que se iban a aplaudir como locos en primera o segunda fila para que les viesen. Gente que tenía que leer en un papel cada frase que decía. Todo lo que les interesaba era salir en las fotos y en las redes sociales.

P. Se ha dicho alguna vez que Podemos era un plan para ligar que se les fue de las manos.

R. Sin duda ha habido más de un caso. A mí Guardingo me invisibilizó absolutamente. A través de los secuaces que había enchufado, se encargó de difundir todo tipo de cosas sobre mí. Hasta el punto de que tengo ya puestos actos de conciliación contra esas personas y después va a ir una querella por injurias. Me han dicho barbaridades que yo como persona y abogada no me merezco.

"Le tengo muchas ganas a esa gentuza. Si es que además el nivel es bajísimo, pero bajísimo"

P. ¿Qué barbaridades?

R. A ver, hay cosas con las que políticamente no estás de acuerdo, y me parece bien que se discutan. Pero que digas que me duermo en el Senado, que me paso el día en el despacho durmiendo, que soy una vaga, que no hago nada, que estoy todo el día bebiendo, que cuántos gintónics me he tomado...

P. ¿Pero dónde decían todo eso?

R. En grupos de Telegram con más de 200 personas en los que estaba yo también. Tengo todas las conversaciones guardadas y a mí ir a los tribunales me sale gratis, así que no voy a parar. Le tengo muchas ganas a esa gentuza. Si es que además el nivel es bajísimo, pero bajísimo. Se ha premiado la mediocridad, lo más bajo, lo más tirado y lo afín. Mientras, han dejado escapar a gente que podíamos aportar mucho.

Celia Cánovas Essard.
Celia Cánovas Essard.

P. ¿Le abrieron algún expediente?

R. Sí, por decir en un canal interno de Telegram el sueldo de dos enchufados. que me parecía un escándalo lo que les pagaban para llevar las redes aquí en Cataluña. Además, era una cosa que tenía que publicarse de todos modos.

P. ¿Las primeras discusiones con Guardingo eran programáticas?

R. Discutimos por una cosa muy tonta que le dije, pero es que ya ni me acuerdo. Le llevé la contraria y se lo tomó como un niño pequeño. Automáticamente, me dejó de hablar y empezó la guerrilla contra mí. Utilizó el apoyo de Espinar para hacer todo lo que quería hacer. Él se creía que su siguiente paso era entrar en el Congreso. Pero no calculó bien. Cuando se vio fuera, acudió a la prensa a quejarse, y dijo que renunciaba a presentarse. Una pataleta. Ahora está pidiendo la dimisión de Pablo e Irene. Una vez que no ha conseguido lo que quiere…

P. Alguien puede decir lo mismo de usted.

R. No, no, yo he sido consecuente desde el primer momento. No me he querido presentar, aunque sabía que tampoco me iban a dejar. Yo era ya persona 'non grata'. A pesar de que me tocó hacer muchas cosas que... Por ejemplo, tuve que defender una ley que se había votado a favor en el Congreso y a mí me dijeron que tenía que votar en contra en el Senado porque la gente les empezó a criticar.

"Parlamentariamente hablando, en Podemos son unos ineptos. Vale que sean novatos, pero es que hacían cosas increíbles"

P. ¿Qué ley era?

R. La de protección de datos. Se les pasó por alto el artículo que decía que podían vigilar nuestras opiniones en redes sociales. Así que votaron que sí y sin una sola enmienda. Luego a mí, ese mismo día, me tocó defender lo contrario que habían votado ellos y lo contrario que me había preparado. No había hecho ni una sola enmienda en la comisión y todo el mundo contaba con que votaría a favor. Después, en el pleno, tuve que hacer lo contrario. Esos marrones me los colocaban a mí. Les dije que hiciésemos una abstención como mucho… Pero no. La verdad es que hacían cosas indefendibles. Parlamentariamente hablando, en Podemos son unos ineptos. Vale que sean novatos, pero es que hacían cosas increíbles.

P. ¿Por ejemplo?

R. Yo presenté una ley para que los niños de mujeres víctimas de violencia de género tuviesen una pensión de orfandad. No pasó la primera criba porque el PP votó en contra y en el Senado… Los del PSOE me dijeron que estaban trabajando lo mismo en el Congreso y que estábamos de acuerdo, así que yo lo seguí impulsando en el partido. Pero primero me lo tuvieron que revisar las de Igualdad, que tardaron tres meses.

P. ¿Tardaron tres meses en revisar su propuesta?

R. Si no formas parte de la dirección, pasas a ser de tercera clase como mucho, así que dejan en el cajón tu moción. Y van poniendo las mociones de los amigos. Que muchas son una birria porque son supersectoriales. Siempre los mismos temas, con la cantidad de problemas que hay en España. En fin, que mi moción seguía en el cajón y se lo dije a la encargada, que era Gloria Elizo, pero seguían pasando los meses.

Celia Cánovas Essard. (Á. Villarino)
Celia Cánovas Essard. (Á. Villarino)

P. ¿Y al final?

R. Pues me acabo enterando por la prensa de que el PSOE acaba de presentar una proposición de ley en el Congreso justo sobre eso. Y me la leo y encima estaba muy alejada de mis expectativas. ¡Mi propuesta no llegó porque a mi partido se le había olvidado presentarla! Les pegué una bronca en el chat, un canal en el que estaba Pablo Iglesias. Les dije todo, les dije que era impresentable. Me dolió muchísimo.

P. ¿Y qué respondían?

R. Me decían que no era el sitio para decir estas cosas. ¿Y cuál coño es el sitio si no puedo hablar con nadie? Hacían un parlamentarismo que era una improvisación constante.

P. ¿Cree que el 1-O quebró a Podemos en Cataluña?

R. El error fue no entender que Cataluña es un mundo aparte. No se puede aplicar la misma política que en Andalucía, que en Euskadi, que en Galicia. No podemos hablar de algo plurinacional, eso que les encantaba decir, y luego ser tan centralistas. Quito y pongo. Eso les ha hecho perder muchos votos. Además, invisibilizaron a la gente de Podem para tener contenta a la Colau. No sé qué tipo de trato se hizo, pero se hizo en Madrid, no en Cataluña. Acaban negociando todo allí y los que estamos aquí no pintamos nada.

P. Eso es más o menos lo que decía Albano-Dante Fachin.

R. Fachin, a su manera, se enfrentó a eso. Yo no estaba de acuerdo para nada, por el tema del soberanismo y por otras cuestiones, pero es verdad que con este tema se plantó. Aunque él ya tenía pensado montar otro partido. Yo al principio estaba más en el oficialismo, pero es que en ese partido no se salva nadie. Había gente que no tenía ni para comer a fin de mes, a los que les dejé dinero. Y ahora ni me saludan.

P. ¿Cómo que les ha prestado dinero?

R. He llegado hasta a pagar el alquiler de algún local de los círculos. Yo soy una persona que si puede, echa una mano. Y ahora me retiran hasta el saludo. He visto mucha maldad. Lo veo y pienso qué cerdos que sois, qué mala gente que sois, no os merecéis nada.

"¿Cómo podemos hablar de feminismo e igualdad cuando somos los más machistas de todos?"

P. ¿Entonces la llegada de Domènech la vivió como una imposición?

R. Igual que me pronuncié contra Albano, me presenté contra Domènech y verbalicé lo que se estaba haciendo: vulnerando la normativa más básica de cualquier partido y los reglamentos y estatutos que ellos mismos han elaborado. Que, por cierto, aun siendo abogada, costaba entenderlos, eran un desastre.

P. ¿Cómo ha visto desde dentro la evolución del partido?

R. Estos errores internos han acabado saliendo fuera. Por ejemplo, ¿cómo podemos hablar de feminismo e igualdad cuando somos los más machistas de todos? Un partido machista como pocos. Empezando por Guardingo, que con todos mis respetos es un mecánico de la Seat. ¿Tiene más conocimientos que yo? No, pero como soy una mujer...

P. ¿Qué relación tenía con otras mujeres de Podemos?

R. Bescansa es una tía muy, muy inteligente. No coincidimos mucho, pero se puede hablar con ella. Mucho mejor que Irene Montero. Ahora, si te fijas, está en el silencio más absoluto.

P. ¿Cree que fueron demasiado ambiguos con el 'procés'?

R. El problema fue la polarización tan grande que hubo y la falta de ideología propia. Podem Catalunya tenía que haber marcado una hoja de ruta aquí. Se adoptaron posiciones equivocadas que afectaron aquí en Cataluña y en el resto de España. Nos llamaban independentistas, cuando no lo hemos sido. Populistas alguna vez sí, pero independentistas no. Ha hecho mucho daño esa indefinición. Bescansa se quejaba mucho de esto.

"Los del PP y otros partidos nos decían 'puta, cabrones'. No te puedes llegar a imaginar. Eran como 'hooligans', vamos, como gentuza"

P. ¿Volvería a la política con otro partido, con el PSC, por ejemplo?

R. Sí, sí que me gustaría, no te digo que no. Quizá luego voy allí y echo pestes de ellos. Si vas al PP o al PSOE, ya sabes que son partidos de hace muchos años con una estructura férrea... Pero Podemos era diferente. Fue una decepción. Dos palabras definen mi experiencia: decepción y sufrimiento. Coger el AVE era un tormento.

P. Parece que simpatiza más con los partidos que tuvo como rivales.

R. Bueno, a ver. En el salón de plenos, cuando llegamos, nos insultaban que era una cosa increíble. Los del PP y otros partidos. Nos decían “puta, cabrones”. No te puedes llegar a imaginar. Como 'hooligans', vamos, como gentuza. Nos vieron como unos intrusos. Y además creo que nuestra presencia mejoró ese entorno y cambiaron algunas cosas. Pero tres años y pico han sido un tiempo muy insuficiente y ahora el partido ha desaparecido de allí.

P. Protagonizó un escándalo porque se dijo que la tuvieron que obligar a devolver dinero del sueldo de senadora, como exige Podemos.

R. Eso fue absolutamente falso. Yo creo que lo contaron al diario 'ABC' desde el propio partido y ocurrió justamente cuando yo presenté mi candidatura contra Xavi Domènech. Unos días antes, vaya, que ya es casualidad. Tengo la sospecha, más que fundada, de que la persona que filtró esto era la misma que llevaba las redes sociales en el Senado. Eso era meter la mano en un nido de víboras. El acto de conciliación y la posterior querella los tengo puestos contra tres personas. Y una es por esto.

P. ¿Ha tenido problemas después de irse?

R. Me dicen por redes que soy de Vox y cosas así. Pero me da absolutamente igual. Los que más me han atacado son los mismos que, ahora que las cosas no les van bien, están diciendo lo mismo que yo decía hace tres años o dos años y medio. Yo no he cambiado de opinión. Ellos sí. La diferencia es que yo no vivía, ni vivo, ni viviré de la política. Para mí es transitorio. Pero para mí Irene Montero, que podría ser mi hija… Una cosa que me enfadó mucho es que no respetaban nada la edad, ni la experiencia. Ellos acababan de salir de la facultad. Yo, además de haber pasado por la facultad, he estado muchos años trabajando. Y donde más he aprendido es con la toga.

P. ¿Qué casos de nepotismo flagrante destacaría?

R. Por ejemplo, Ione Belarra. Era amiga de Irene Montero, entraron juntas y por eso está ahora ahí. A quien quieren promocionar lo van mandando a tertulias de televisión. La gente de Errejón, por ejemplo, se turnaba con la gente de Pablo para ir a tertulias. Después de Vistalegre II, los silenciaron. Por eso se hartó, porque lo relegaron. Yo me pongo en su lugar y lo entiendo. Otra cosa que me indignaba es que mandaban a cualquiera a hablar de Cataluña en la televisión menos a los catalanes. 'La Sexta Noche' dejé de verlo porque no podía soportar las tonterías que decían. Como si a mí me ponen a hablar de Madrid o de Andalucía.

P. ¿Por qué ha perdido tantos apoyos Podemos?

R. No hay democracia interna. Es totalmente vertical. En las bases se hace ver que es asambleario, pero es un timo. Los círculos han desaparecido. Intentaron hacer ver que era todo democrático, pero no. Gente preparada hay muy poca. Y hay mucho oportunista que vio la oportunidad de salir de concejal. Gente que estaba en paro y quería un puestecito, de esos hay bastantes. La avalancha se gestionó muy mal. Hacía falta una organización de abajo arriba, y en Podemos se hizo de arriba abajo.

P. ¿Cree que habrá pacto de investidura?

R. No te digo que Sánchez lo esté haciendo bien o mal, pero estoy segura de que no ha habido realmente negociaciones de programa, sino de puestos, de cargos, que es lo único que quieren. Estoy segura porque los conozco. Mi opinión es que sería mucho mejor pactar desde fuera y hacer oposición y acuerdos concretos. Yo estaba segura de que el PSOE no los quería dentro. Creo que les repugna Podemos y piensan que meter a estos personajes que son impredecibles… Yo si fuese Sánchez tampoco los querría en el Gobierno.

P. ¿Y qué futuro le ve a Podemos?

R. Antes se disuelve el partido a que entre otra gente a gobernar. Eso lo tengo clarísimo. No tiene futuro porque no lo van a permitir. Antes de irse lo revientan y lo dejan muerto.

"Dentro del oficialismo, la chiquillería, los palmeros, todos decía que sí, siempre con Pablo e Irene"

P. ¿Qué se decía en los grupos internos cuando saltó la noticia de la casa de Galapagar?

R. Dentro del oficialismo, la chiquillería, los palmeros, todos decía que sí, siempre con Pablo e Irene... Los santifican. Luego tienen un equipo de redes sociales potentísimo, supongo que con cuentas falsas, que no discuten la parte política, sino que van a la descalificación personal. La votación aquella me pareció una tomadura de pelo, una cagada tan grande… Me parecía de parvularios eso de que la gente del partido les tuviese que bendecir la compra. Yo ni voté. Ningún partido serio puede hacer esto.

P. ¿Le ha servido el paso por el Senado para su carrera de abogada?

R. Al revés. Yo no cerré el despacho en ningún momento y el sueldo se me iba en mantenerlo prácticamente. Eran muchos gastos y había gestos ridículos, como renunciar a la tarjeta de transporte. ¿Sabes lo que decían los taxistas? Que en lugar de haber renunciado a la tarjeta deberíamos haber denunciado el uso irregular de la misma, porque todos habían llevado alguna vez a alguna mujer de un diputado al aeropuerto, o al hijo de un senador de juerga. Eso es lo que tienen que controlar, el uso indebido. Pero no. Mejor esa falsa austeridad, que ellos no practican porque se forran con los programas que hacen. Mientras, a mí me decían que por qué no compartía piso cuando iba a Madrid. A mi edad, compartiendo piso...

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