BLOQUEO POLÍTICO

Sánchez vuelve: el PSOE abre contactos informales con Podemos sin cita a la vista

El presidente en funciones retoma su agenda con asociaciones y colectivos, se sentará con el PNV y dejará en sus interlocutores la nueva oferta de un acuerdo programático a Iglesias

Foto: Pedro Sánchez. (Reuters)
Pedro Sánchez. (Reuters)

Las vacaciones de Pedro Sánchez en Doñana tocan a su fin. Tras una semana sin agenda pública, el presidente del Gobierno en funciones tiene previsto retomar su actividad y su agenda de contactos con partidos y colectivos para cerrar un programa de gobierno con el que conseguir su investidura. De momento y si no cambia el guion, el líder del PSOE no pondrá todavía fecha sobre la mesa para sentarse con Pablo Iglesias. Sí que se abrirán los “contactos informales” con los dirigentes de Unidas Podemos.

Entre ambos partidos no ha existido ningún contacto desde que la investidura se frustró a final de julio y las negociaciones saltaron por los aires tras rechazar el partido morado la oferta de una vicepresidencia y tres ministerios en el Gobierno de Sánchez. Solo algún cruce de mensajes por la reciente paternidad de Iglesias e Irene Montero, pero nada referente a las negociaciones políticas. Ahora, los socialistas volverán a explorar la posibilidad de un acuerdo con Unidas Podemos.

Fuentes próximas a Sánchez aseguran que “se mantendrán contactos informales para ver qué actitud tiene Unidas Podemos”, pero insisten en que, de momento, “no está prevista ninguna reunión”. El PSOE no aclara si las ministras Carmen Calvo y María Jesús Montero serán de nuevo las interlocutoras o si tras el fracaso de las primeras negociaciones se buscarán otros perfiles. Por Unidas Podemos, la negociación recayó en Pablo Echenique y Ione Belarra. En una primera fase, también exploraron el acuerdo José Luis Ábalos y Adriana Lastra.

Veto a la coalición

En lo que sí insisten todos los socialistas consultados es en que no habrá ninguna oferta de Gobierno de coalición sobre la mesa. Sánchez se mantiene firme en la idea de que el acuerdo sea programático y sin ministros de Unidas Podemos en su Gabinete. De momento, desde el equipo de Sánchez aseguran que “la oferta será la de un acuerdo programático”.

El PSOE continuará trabajando, aseguran desde este partido, en un documento que denominan 'Propuesta abierta para un programa común progresista', que sintetizará las propuestas de los colectivos, sindicatos y empresarios en la ronda de contactos abierta a primeros de agosto y se presentará a final de mes. Insisten en que será una propuesta abierta para el debate pero sobre la que exigen que giren todas las negociaciones. No volverán, advierten fuentes del PSOE, a reabrir la negociación del reparto de sillones en el Consejo de Ministros. Esto es al menos lo que expresan con firmeza desde el entorno del presidente. "Se negociarán contenidos y políticas", subrayan.

Sánchez ha mantenido este mes 14 reuniones con más de 180 colectivos y 220 personas, y anunció que habría nuevas citas a finales de agosto ante las numerosas solicitudes recibidas. La oposición considera que esos encuentros forman parte de un paripé y se encaminan a apuntalar el relato de que el PSOE intentó todo lo posible para evitar nuevas elecciones.

La derecha se mueve

Poco ha cambiado en el escenario de la investidura mientras corre el tiempo hacia el 23 de septiembre, fecha tope que marcará una nueva convocatoria de generales en noviembre. Las únicas novedades han venido desde la derecha del arco parlamentario, después de que el PP haya desvelado su oferta de una alianza electoral bajo la marca España Suma. Una fórmula donde el PP junto a Cs y otros partidos autonómicos, sin descartar a Vox, quieren sumar fuerzas para mejorar sus resultados si hay repetición electoral.

Las lecturas sobre el efecto de esa nueva coalición electoral, al estilo de la que ganó las elecciones en Navarra y que Cs rechaza frontalmente para el resto de España, son antagónicas en el seno del PSOE. Hay dirigentes que consideran que sería una forma de espolear a la izquierda para que acuda de nuevo a las urnas y que no caiga en la abstención. Hay otras voces, menos optimistas, que consideran que debería ser un motivo más de reflexión antes de ir otra vez a elecciones y que podría inclinar la balanza hacia el lado de un Gobierno de PP, Cs y Vox como el que se ha cerrado en cuatro comunidades autónomas.

Superar la desconfianza

La última semana de actividad de Sánchez se cerró con la esperanza del Gobierno, expresada por su ministra portavoz, de recomponer la confianza con Unidas Podemos. Una tarea que todos asumen que no será nada fácil. El candidato socialista admitió públicamente la “desconfianza mutua” con Iglesias y avanzó que en su agenda no se abrirán contactos con Unidas Podemos y el resto de grupos mayoritarios del Congreso “hasta finales de agosto o principios de septiembre”.

Esta semana, el Gobierno retomará su actividad, habrá Consejo de Ministros de forma habitual y la agenda volverá a reactivarse tras el compás de espera de las vacaciones. Tras su reunión con Compromís, Moncloa anunció que el líder socialista se reuniría también con el presidente del PNV, Andoni Ortuzar. Se anunció para la semana del 19 de agosto, concluidas las vacaciones y las fiestas de Bilbao. La intención del PSOE era cerrar también otro encuentro con Miguel Ángel Revilla, el presidente de Cantabria y líder del PRC. Desde Ferraz, aseguran que el calendario de estos encuentros no está aún cerrado de forma definitiva aunque se mantienen “a finales de agosto”.

Lo que sí es seguro es que Sánchez viajará a Biarritz a la cumbre del G-7 invitado por Emmanuel Macron, anfitrión de la cumbre mundial. Su presencia está cerrada en una cena el próximo 25 de agosto.

Rendición de Podemos

Si la presión y el calendario no hacen virar al líder del PSOE, camina de nuevo hacia una negociación precipitada con la espada de Damocles del reloj sobre su investidura. Los socialistas no tienen información fehaciente sobre las directrices de Iglesias en su partido. Confían en que claudiquen de sus postulados y acaben asumiendo un acuerdo programático a la portuguesa como única salida para no ir a elecciones de nuevo.

Desde Unidas Podemos, Iglesias guarda silencio y no emite señales. Sí que diversos portavoces del partido, con Pablo Echenique a la cabeza, han acusado a Sánchez de querer repetir elecciones y no ofrecer una negociación seria, y dejan claro que la exigencia de un Gobierno de coalición sigue siendo una línea roja. El PSOE confía en que la división interna de Podemos y la presión de los sindicatos y otros sectores de la izquierda que exigen que haya Gobierno hagan modificar estas posiciones. Desde Podemos, reclaman que se abran las negociaciones pero descartan que sean ellos quienes vayan a mover ficha. Algún teléfono empezará a descolgarse esta semana. Que sirva para acercar posiciones ya es una incógnita.

Andalucía

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