y evitar los delitos más graves del código

Los radicales preparan un cerco humano al Gobierno tras el Consejo de Ministros

El Código Penal castiga severamente, hasta con cuatro años de cárcel, a quien impida el desarrollo del Consejo de Ministros. Pero nada dice de lo que pase cuando acabe

Foto: Los radicales preparan un cerco humano al Gobierno tras el Consejo de Ministros.
Los radicales preparan un cerco humano al Gobierno tras el Consejo de Ministros.

El independentismo trabaja en la organización de una jornada de protesta como nunca ha habido en Barcelona. Pero no todo es lo que parece. Si de lo que se trataba era de impedir que se reúna el Consejo de Ministros, es más bien todo lo contario: que se reúna, pero que no pueda luego abandonar el lugar. Esa es la verdadera trampa del soberanismo: meter al Gobierno español en un cepo humano y conseguir la foto anhelada.

Se trata de revivir las jornadas del 20 de septiembre del año pasado, cuando una multitud rodeó la Vicepresidencia del Gobierno e impidió que saliese una comitiva judicial, que tuvo que pasar la noche en las oficinas de la Generalitat. Ahora puede ser lo mismo, pero sin los Jordis (Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, líderes de la ANC y de Òmnium, entidades convocantes de aquella concentración). Por esa acción, los Jordis están ahora en prisión. Pero este 21-D no habrá líderes que acaparen los focos: será un acto coral. De hecho, Òmnium ha convocado un acto muy cerca de la Llotja de Mar, al que llama ‘consejo de ministros popular’. Es una justificación para visualizar su protesta. Y ahora todos los colectivos independentistas se han sumado al mismo no para celebrar ningún ‘consejo de ministros’ paralelo, sino para protestar. Algunos lo harán con más contundencia y otros con menos. Pero lo importante es movilizar miles de personas para abarrotar el lugar.

En todos los círculos separatistas ya se ha asumido que el Código Penal contiene castigos muy claros para quien impida la celebración de un Consejo de Ministros. Tras una semana de intensos debates, se ha aceptado la evidencia de que los artículos 503 y 504 del Código Penal son muy claros. El 503 decreta prisión de dos a cuatro años para los que invadan violentamente o con intimidación el local donde se reúna el Gobierno y “los que coarten o por cualquier medio pongan obstáculos a la libertad del Gobierno reunido en Consejo”.

Aunque en algunos reductos independentistas se quiere justificar el boicot al Consejo de Ministros bajo la idea de que no habrá violencia, lo cierto es que el impedir que se celebre el consejo es, ya de por sí, delito. Ante ello, la última maniobra de los independentistas es no impedir la reunión del Gobierno en el edificio de la Llotja, frente al puerto de Barcelona, pero cercar luego la zona para impedir que la salida pueda ser tan fácil.

Una foto impagable

Los radicales creen que varios miles de personas concentradas en los alrededores, con el Gobierno prisionero dentro de ese círculo, les darían una foto efectiva que tendría un impacto impresionante en todo el mundo. No hay duda de que un Gobierno cercado de manifestantes es una estampa difícil de superar. De ese modo, se evitaría la acusación de no dejar reunirse al Ejecutivo, el boicot sería mucho más efectivo y las repercusiones a nivel propagandístico, mucho mayores.

Aun así, los soberanistas saben que no lo tendrán nada fácil. A medianoche de este miércoles, un escueto mensaje entre independentistas daba la clave de esta maniobra: “Atención: el 21-D no es que tengamos que madrugar, sino que no dormiremos: me comunican que la Policía Nacional española y la Guardia Civil harán hasta tres cordones policiales rodeando la Llotja de Mar a partir de las tres de la mañana”. “No sé si es preciso madrugar tanto o no dormir. Tenemos claro que los hemos de dejar entrar, ¿verdad? Está tipificado impedir la celebración del Consejo de Ministros. Ahora, lo de que salgan ya me preocupa menos…”, le contestaba un colega. La advertencia, pues, es clara.

Pero dentro de los grupos independentistas hay diferencias sobre lo que se entiende por violencia. Los más radicales sostienen que quemar contenedores o romper los cordones policiales es solo “autodefensa”, mientras que los más moderados creen que una estampa de algaradas callejeras dará una mala imagen del soberanismo y perjudicará a los presos.

Los radicales preparan un cerco humano al Gobierno tras el Consejo de Ministros

Pero el activismo no dejará de tomar las calles. Este jueves por la tarde, habrá concentración en la plaza Sant Jaume y allí se decidirá si se queda un retén de acampada o se disuelve para reponer fuerzas de cara a la “jornada de lucha” del viernes. Pero ya hay estructuras preparadas que despiertan preocupación.

“Haremos barricadas si son necesarias”

La principal de estas estructuras es un grupo autollamado MACA, que se define como un “colectivo antifascista, anticapitalista y feminista que lucha contra la violencia del capital y del fascismo”. Asegura que se organiza de forma asamblearia y advierte: “Somos personas curtidas en la defensa contra la policía y dispuestas a luchar por nuestros objetivos. Tenemos claro también que el 21-D no tendremos una línea de actuación protagonista, sino secundaria: nos agruparemos de madrugada en Barcelona [la convocatoria que hay es provisional] para marchar en bloque hasta la Llotja. Iremos con indumentaria negra, tapados para evitar identificaciones y organizados para repeler cualquier ataque de la policía”.

Aseguran sus organizadores que, “como es una fecha muy delicada, estamos creando protocolos de actuación para impedir que la policía detenga a personas”. Su filosofía es que “el pueblo manda”. En la Llotja, su misión será “proteger a la gente de la policía. Haremos cumplir el mandato popular: si la gente quiere avanzar, avanzaremos; si la gente quiere resistir, les protegeremos con toda nuestra fuerza. Haremos barricadas en caso de absoluta necesidad”. Este colectivo “hará de muro de contención contra los ataques de la policía (…) Reiteramos: avanzaremos si el pueblo quiere avanzar y resistiremos cuando la policía ataque”. En algunos colectivos se ha barajado la posibilidad de pertrecharse con escudos y vestir cascos de motorista, imitando las manifestaciones de países de Oriente, en que los activistas se enfrentan a las barreras policiales de esa guisa.

Escudos por la República

Ramir de Porrata-Doria, doctor en Telecomunicaciones, empresario e integrante de la lista de Junts per Catalunya (JxCAT) en las últimas elecciones, es uno de los voluntarios de otro colectivo llamado Escuts per la República (Escudos por la República, ExR), un grupo que se comenzó a formar “hace unos 10 días”, aunque reconoce que aún no están "lo suficientemente organizados para actuar a pleno rendimiento” este viernes. De Porrata, en una de sus periódicas alocuciones en las redes sociales, acusa al Gobierno español de crear tensión en la calle: “Para conseguir asociar el independentismo con la violencia, los poderes unionistas nos están poniendo cebos. Organizan acciones provocadoras: manifestaciones de Jusapol, manifestaciones de Vox o el Consejo de Ministros en Barcelona”.

Así, propone buscar una solución estructural y dice que hay tres posibles soluciones: “1.- Evitar que haya infiltrados entre los manifestantes que quieran romper el cordón policial; 2.- Evitar que los Mossos carguen contra los manifestantes; 3.- Crear un grupo organizado de interposición que se ponga entre manifestantes y Mossos y evite la confrontación”. Las dos primeras soluciones presentan un problema: no tienen asegurado el éxito. “Por tanto, la única solución válida es crear un grupo de interposición, bien organizado, bien formado, bien equipado y bien cohesionado, que cree un cordón de seguridad entre los manifestantes y los Mossos, hable con ambos, haga de mediador y evite la confrontación. Este grupo ya se ha creado y en estos momentos se está organizando para poder actuar pronto. Su nombre es Escudos por la República, impulsado por gente con experiencia en la lucha no violenta, mediación y organización popular. Entre ellos hay bomberos, sanitarios, activistas, voluntarios que colaboran en las grandes manifestaciones del 11-S y muchos voluntarios”.

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