Las dinámicas internas del grupo parlamentario más atípico

Las familias de JxCAT se blindan para sobrevivir a la caída de Puigdemont

A pesar de las disidencias, Elsa Artadi controla el grupo parlamentario sin fisuras. Artadi cuenta con el apoyo incondicional de Eduard Pujol, portavoz del grupo, y con Josep Costa

Foto: Los diputados de JXCAT Elsa Artadi (2d) y Eduard Pujol (2i), junto a otros trabajadores del Parlament. (EFE)
Los diputados de JXCAT Elsa Artadi (2d) y Eduard Pujol (2i), junto a otros trabajadores del Parlament. (EFE)

JxCAT es un experimento político que se hizo a la desesperada y que ganó por sorpresa el 21-D. La candidatura de Carles Puigdemont. Ahora, las dos familias que conviven en el grupo parlamentario más atípico tienen que sobrevivir al encarcelamiento de su líder. Por un lado, los independientes que trajo Puigdemont; por otro los pocos diputados que son fieles al PDeCAT, que desde el punto de vista de estrategia están mas cerca de la recuperación de la autonomía que propugna ERC. Y en medio, una mujer que lo dirige con mano de hierro: Elsa Artadi, que controla el grupo gracias a que todo el mundo sabe que es la depositaria de la confianza de Carles Puigdemont.

Artadi todavía está en contacto con Puigdemont. La prisión alemana de Neumünster es de baja seguridad y Puigdemont tiene bastante margen. Eso y el control del presupuesto de cuatro millones de euros le dan a Artadi todo el poder sobre el grupo parlamentario, que suma 34 diputados.

El grupo es algo mucho más cohesionado que lo que explica la prensa. Pero sí que hay diversos grupúsculos. A pesar de las disidencia, Elsa Artadi controla el grupo parlamentario sin fisuras. Artadi cuenta con el apoyo incondicional de Eduard Pujol, portavoz del grupo. El brazo legalista lo representa el vicepresidente del grupo, Josep Costa. Por ahora, Costa ya ha topado varias veces con las defensas de presos, de Puigdemont y el resto de exiliados a causa de sus iniciativas, según explican fuentes internas de JxCAT.

Sin embargo, aunque Costa tiene el cargo, el más representativo es Quim Torra. Este historiador es el diputado más cercano a la CUP. Y cuando se presentó Jordi Turull estuvo moviendo ficha para ser él el candidato a la presidencia. En cuando detuvieron a Puigdemont, se plantó en Hamburgo liderando el grupo de diputados que acudieron a esta ciudad para mostrar su apoyo al encarcelado.

El cuarto grupúsculo lo encarna Aurora Madaula. También es historiadora. Ha sido la impulsora de registrar como asociación la marca Junts per la República, para que Puigdemont tuviese margen si quería romper con el PDeCAT, precisamente la segunda familia que integra el grupo parlamentario. Pese a haber hecho el registro, Junts per la República es hoy por hoy un proyecto muerto. Otro de los muchos planes soberanistas tocados que han quedado en vía muerta por la detención de Puigdemont.

El PDeCAT

El PDeCAT ha perdido sus mejores piezas. Jordi Turull y Josep Rull eran diputados experimentados y ahora están en la cárcel de Estremera. Ya antes de estas bajas la coordinación de la rama del PDeCAT en el grupo parlamentario la llevaba desde fuera del Parlament David Bonvehí, coordinador organizativo del PDeCAT. Bonvehí fue diputado en la pasada legislatura, pero Puigdemont no quiso contar con él para el 21-D. Ahora tutela desde la distancia a los pocos diputados que quedan leales al partido.

El hombre que hace de correa de transmisión de sus indicaciones es Lluís Guinó, alcalde de Besalú, Girona. Por tanto mantiene una buena relación con Puigdemont de cuando este también era alcalde. Esta es su quinta legislatura. En la anterior llegó a vicepresidente del Parlament, pero acabó investigado por el Supremo, como el resto de miembros de la Mesa. Ahora ha acabado desplazado por Costa. Pero sigue manteniendo una posición preeminente.

En el PDeCAT cada parlamentario tiene un rol: Guinou es la correa de transmisión con el partido y Batet, el hombre puente con los independientes

El PDeCAT también tiene su personal aspirante a presidir la Generalitat. Se trata de Marc Solsona, alcalde de Mollerussa, pero tras las negativas de la CUP su posición ha ido perdiendo opciones.

El partido también cuenta con un hombre puente con los independientes: Albert Batet, que hace de enlace entre las dos familias. Precisamente, su cercanía a los de Artadi hace que su propio partido le vete como posible presidente de la Generalitat. Al alcalde de Valls le es igual. Millonario por la empresa familiar, su dedicación a la política es vocacional. Y su independentismo, muy arraigado. Su posición entre dos aguas viene perfecta a JxCAT para engrasar las tensiones sobre las que pivota la vida interna del grupo parlamentario.

El alcalde de Mollerussa, Marc Solsona. (EFE)
El alcalde de Mollerussa, Marc Solsona. (EFE)

Corren las listas

Se prevé que en un mes Llarena suspenda en funciones a los diputados detenidos. Esto afecta a Puigdemont, a Jordi Sànchez, a Turull y a Rull. Por tanto, se prevé que corran las listas y nuevos actores se sumen a las distintas familias, lo que puede alterar los ya de por sí inestables equilibrios de poder en el seno de esta formación parlamentaria. Artadi cuenta aquí con una carta oculta: la entrada en la cámara catalana de Ferran Mascarell, un antiguo miembro del PSC que dejó a los socialistas para ser el 'conseller' de Cultura de Artur Mas. Artadi quiere jugar la carta Mascarell para desactivar la propuesta de ERC de hacer presidente de la Generalitat a Ernest Maragall, tal y como desveló El Confidencial. Mascarell es tan independiente como el hermano de Pasqual Maragall y su pasado socialista podría servir para lo mismo que se usa el propuesto por los republicanos: conseguir el apoyo de los comunes de Xavier Domènech y desbloquear así la situación. Mascarell sería el último recurso para que JxCAT colocase a un hombre suyo en el Palau de la Generalitat.

La otra entrada significativa sería la de Miquel Buch, alcalde de Premià de Mar. Buch es para la coordinadora del PDeCAT, Marta Pascal, lo mismo que es Mascarell para Elsa Artadi. Miquel Buch preside la Asociación Catalana de Municipios y es respetado tanto por el PDeCAT como por los independientes de Artadi. Sería la última esperanza blanca de la rama del PDeCAT para intentar que el presidente de la Generalitat sea uno de los suyos y no de los fieles a Puigdemont.

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