tensa negociación con pdecat

Puigdemont exige controlar los 4 millones anuales del grupo parlamentario de JxCAT

La lucha entre el expresidente huido y su partido, PDeCAT, no es solo por la investidura y la necesidad de apartarse: ahora se pelea por el dinero de la asignación del Parlament

Foto: Puigdemont se reúne en Bruselas con una delegación de 25 diputados de JxCAT. (Reuters)
Puigdemont se reúne en Bruselas con una delegación de 25 diputados de JxCAT. (Reuters)

Las exigencias de Carles Puigdemont han provocado un frente de alta tensión en el independentismo catalán. No es solo el pulso que mantiene con sus otrora socios de ERC por ver quién controla el nuevo Govern, sino que ha recrudecido el frente abierto con el PDeCAT, que en principio tenía que ser su partido. Y todo por un puñado de pasta, aunque muy grande el puñado: cuatro millones de euros al año.

Resulta que esa es la asignación que tendrá el grupo parlamentario de Junts per Catalunya (JxCAT). Y esa es la cantidad que Puigdemont exige gestionar personalmente (en realidad, la gestionaría su persona de confianza en Cataluña, Elsa Artadi), menospreciando al PDeCAT. “Quien ganó las elecciones fue la candidatura de Carles Puigdemont y este, como líder del grupo, es quien ha de decidir cómo se reparte ese dinero”, explican fuentes parlamentarias a El Confidencial.

Claro que desde las filas del PDeCAT se le tacha de soberbio y de prepotente. “¿Es que no entiende que Puigdemont y JxCAT necesitan del PDeCAT? Si no entiende esto, está listo. Aunque habla mucho de las elecciones, la verdad es que Puigdemont no hubiese sacado los resultados que sacó si las territoriales del PDeCAT no se hubiesen movilizado y arrastrado votos. Gracias al partido, Puigdemont no acabó siendo un líder marginal”, afirma una fuente del PDeCAT a este diario.

Esta fuente reconoce que “desde el primer día, hubo problemas de dinero, pero JxCAT y PDeCAT están condenados a entenderse. En realidad, es como si fuesen dos partidos. Esto se parece a las peleas que había entre Convergència y Unió tiempo atrás. Es lo que se llamaba la mala salud de hierro de Convergència”.

Otras fuentes son más duras con el ‘expresident’ fugado y critican que con sus aspiraciones se muestra absolutamente “desleal con su partido”. Y no les falta razón: la situación económica del PDeCAT no es muy boyante, ya que al bajón de escaños se unen los problemas económicos que arrastra, con 15 sedes embargadas por el caso Palau y varios frentes judiciales abiertos con motivo del sumario del 3%, que el juez de El Vendrell acaba de enviar a la Audiencia Nacional.

Estas fuentes destacan que “es comprensible que quiera garantizarse una mínima estabilidad y mantener una estructura en Bélgica, pero si está ahí es gracias al partido. Lo que no puede hacer es gestionar todo el dinero sin tener en cuenta lo que diga el PDeCAT”.

Fricciones desde el principio

Durante la campaña, el partido se negó incluso a abonar los desplazamientos a Bruselas de las personas de confianza de Puigdemont que no estuviesen afiliadas el PDeCAT, entre ellas Elsa Artadi (que rompió el carné por la incompatibilidad de acumular cargos que le imponía la formación) o Jaume Clotet. Pero la venganza es un plato que se sirve frío.

De momento, se está negociando todavía la asignación pública de los grupos en la próxima legislatura, aunque fuentes parlamentarias consultadas por este diario apuntan a que las retribuciones serán muy similares a las de la legislatura anterior. En cómputos generales, a cada partido se le abona anualmente una cantidad alrededor de 9.900 euros por cada diputado. En esta asignación están incluidos los 8.295 euros por escaño más una retribución escalada en función de los diputados. Los que tienen de 35 a 39 diputados, por ejemplo, reciben 57.500 euros mensuales, mientras que los que tienen de 30 a 34 cobran 50.000 euros, los de 15 a 19 reciben 27.500 euros, etcétera. Lo que se discute en estos momentos es cómo hacer encajar en el mismo presupuesto del año anterior estos cómputos, puesto que ahora ha variado la composición del hemiciclo: antes, JxS, con sus 62 escaños, recibía 70.000 euros, y ahora, JxCAT y ERC han de recibir cada uno 50.000 euros.

Todo parece indicar que las cifras apenas cambiarán en este ejercicio, con lo que Puigdemont tendría en sus manos la gestión de 3.984.360 euros al año, una cantidad nada despreciable que le permitiría mantener la ‘corte de Bruselas’ (el grupo de fugados a los que en la oposición se les empieza a conocer como la ‘corte del mejillón’, en referencia al plato nacional de Bruselas) sin problemas: puede abonar la estancia de los exconsejeros fugados, así como pagar los salarios de un grupo de asesores que mantiene en Bélgica.

Pascal solo controla a 10 diputados

La coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal.
La coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal.

En las actuales circunstancias, por otra parte, el PDeCAT apenas puede hacer nada, ya que de los 34 diputados electos en las listas de JxCAT solo 14 tienen carné del partido. Y no solo eso: la coordinadora general, Marta Pascal, apenas controla, en realidad, una decena de ellos (hay cuatro que podrían apoyar por sorpresa al líder huido), por lo que Puigdemont tiene la sartén por el mango. En caso de una ruptura, el ‘expresident’ podría forzar nuevas elecciones (al bloquear la investidura de cualquier candidato) y, llegados a los nuevos comicios, se abre la incógnita de si Puigdemont consolida su posición o se convierte en candidato residual, como vaticinan desde el PDeCAT. “Es cierto que hay desavenencias entre el ‘president’ y el partido. Y hay diferentes maneras de ver las cosas. Y a Puigdemont no le gustan algunas declaraciones de Marta Pascal. Pero al final se acabarán entendiendo. No tienen más remedio”, vaticina una de las fuentes consultadas.

De momento, sin embargo, el ‘expresident’ aprieta las tuercas a los hasta hace poco compañeros de partido y, además, por el lugar donde más les duele: el bolsillo. Y con una agravante: a Puigdemont le han hecho llegar un mensaje claro: el PDeCAT necesita más que nunca las retribuciones del Parlament para mantener su estructura o su supervivencia está en riesgo. Está por ver si eso amilana a Puigdemont.

Cataluña

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