Se votaría después de Semana Santa

Ernest Maragall se perfila como el presidente de la Generalitat para el desbloqueo

Tiene 75 años y sería un presidente de transición, pero con dos ventajas: tiene cartel de independiente y sería votado por los republicanos, los junteros y los comunes

Foto: Ernest Maragall durante su intervención en el acto de campaña del partido antes de las elecciones de diciembre. (EFE)
Ernest Maragall durante su intervención en el acto de campaña del partido antes de las elecciones de diciembre. (EFE)

Un Maragall lo empezó todo y ahora se baraja el nombre de otro Maragall para dar una salida digna al conflicto catalán. Pasqual Maragall consiguió que en 2005 se aprobase el actual Estatut, el que luego recortó el Tribunal Constitucional. Ahora, 13 años después, ERC propone recurrir a su hermano Ernest para presidir la Generalitat y desactivar así el actual bloqueo político catalán, según apuntan fuentes conocedoras de las negociaciones entre los republicanos y JxCAT.

En JxCAT dudan en aceptar la propuesta, pero la formación está muy débil tras la detención de Carles Puigdemont en Alemania. Ernest Maragall tiene 75 años y sería un presidente de transición, pero con dos ventajas: tiene cartel de independiente y sería votado por los republicanos, los junteros y los comunes. La investidura se prepararía para después de Semana Santa, aunque en teoría habría tiempo hasta finales de mayo.

ERC ha estado cocinando la propuesta estos días con el mayor de los sigilos. De hecho, ayer, en el pleno cuando Xavier Domènech (Catalunya en Comú) definió su oferta para apoyar un Gobierno, ya estaba dibujando el retrato robot del futuro presidente de la Generalitat, que encaja como anillo al dedo en el perfil de Ernest Maragall. Un presidente independiente, que no se volvería a presentar y que asumiría el cargo de manera provisional. La previsión de ERC es que solo duraría unos meses, hasta que el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena deje la causa de los hechos de octubre vistos para juicio oral. Eso quiere decir que apenas sería presidente cerca de medio año.

Se da la circunstancia de que el presidente de la Generalitat solo puede ser escogido entre los miembros del Parlament. Y eso es un problema en una cámara tan polarizada como esta. Y ahí está Ernest Maragall, que forma parte de una diminuta formación, Mes, que se presentó coaligada con ERC. Maragall acompañó a su hermano Pasqual cuando este era alcalde de Barcelona. Luego siguió con él al lograr su hermano ser presidente de la Generalitat. Cuando el PP acabó llevando el Estatut de 2005 ante el TC y malogró lo que iba a ser la gran obra política de Pasqual, Ernest empezó a virar hacia el independentismo. En 2012 dejó el PSC. Y en 2014 fue escogido eurodiputado como independiente por ERC. Los republicanos no se fiaban de él, pero Oriol Junqueras siempre confió en él como un ejemplo de ampliar el espectro del soberanismo hacia la izquierda. Y ampliar el espacio del soberanismo es uno de los mantras que en ERC repiten una y otra vez.

JxCAT nunca aceptaría a un presidente de ERC, después de haber quedado por delante de los republicanos el 21-D. Pero esa es la clave del acuerdo: Ernest Maragall no milita en ERC. De hecho, medio ERC tampoco se fía de él. Mientras estuvo en Bruselas, nunca le encargaron nada importante. Pero se apellida Maragall. Es como si se llamase Fabrizio Corbera, príncipe de Salina. El peso de las sagas en Cataluña es de acero. Su abuelo, Joan Maragall, ya fue una figura clave de la poesía modernista en catalán. Su poema 'La vaca cega' todavía se estudia en los colegios. Un apellido así sirve para todo: desde pactar la redacción final del Estatut en la cocina de tu casa mientras le haces una tortilla a Francesc Homs hasta aceptar gobernar Cataluña en su momento más difícil.

Ernest Maragall tendría que pagar un precio por el apoyo de los comunes: aplicar un programa de choque para potenciar la cohesión social

La esperanza con que juega Artadi es dar largas a Maragall hasta que Llarena suspenda en el cargo a los diputados encarcelados. Si corre la lista, entraría en la cámara otro socialista reconvertido al soberanismo, Ferran Mascarell. Una alternativa algo floja para competir con un apellido con tanta solera. Pero mejor que los actuales ocupantes de los escaños de JxCAT, para poder orillar a la CUP y lograr el apoyo de los ocho diputados de Domènech.

El precio del apoyo

Domènech pone dos condiciones para dar su apoyo a Ernest Maragall: que se abandone la unilateralidad y que se aplique un programa de políticas de cohesión social. JxCAT tiene algunos problemas con el tema de la unilateralidad. En especial el sector que lidera Quim Torra, el diputado 'juntaire' más cercano a la CUP. Pero Junqueras quiere Gobierno y obtener ya una interlocución clara con el ejecutivo central para pactar la libertad de los presos una vez que la condena sea firme. Domènech y Junqueras coinciden en la estrategia: levantar el 155. Y coinciden en que Ernest Maragall es el mejor hombre para ello.

Además, Ernest Maragall se ha pasado al independentismo con la fe del converso. Su discurso cuando presidió la Mesa de Edad del Parlament fue muy crítico con el Gobierno español. Ayer mismo, Ernest Maragall responsabilizó en el Parlament al socialista Miquel Iceta del papel del PSC en el apoyo a la actividad de los jueces en Cataluña. Estaba presentando, de manera oficiosa, su candidatura ante la cámara catalana.

Ventajas e inconvenientes

Artadi, que controla el grupo parlamentario, considera que ir a elecciones es un riesgo muy importante, según apuntan fuentes de JxCAT. Pero aceptar un presidente ajeno a su formación obliga a compensaciones. Y eso implica volver a negociar el reparto de 'consellerias'. Habrá tiempo durante esta Semana Santa.

Ernest Maragall es el enésimo nombre que aparece para presidir la Generalitat tras las elecciones del 21-D. Se presentó Puigdemont, luego surgió el nombre de la propia Elsa Artadi. Artadi se cayó por el veto de la CUP, el mismo que enterró a Jordi Sànchez, primero, y luego a Jordi Turull. También sonó Quim Torra, bien visto por los 'cupaires'. El alcalde de Mollerusa, Marc Solsona, también ha estado en el bombo de la candidatura. Con este último la bolita la metió el PDeCAT. Desde ERC, además, se promocionó a Marta Rovira, actualmente fugada en Suiza, que antes de que se fuese fue avalada en noviembre por Junqueras para tan alto objetivo. El 'procés' devora candidatos como si fueran pistachos. Veremos si llamarse Maragall sirve para evitar tan fatal destino.

Cataluña

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
71 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios