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Los CDR tampoco se movilizarán en el acto con el Rey el 17-A y dejan solo a Torra

Se fueron sumando a la línea de despolitización del homenaje que pedía Ada Colau distintos organismos, desde Òmnium Cultural hasta la presidenta de la ANC, Elisenda Paulizie

Foto: Los CDR queman retratos del rey Felipe VI y del juez Llarena en una manifestación. (EFE)
Los CDR queman retratos del rey Felipe VI y del juez Llarena en una manifestación. (EFE)

Los CDR tampoco participarán en el acto de homenaje a las víctimas por el atentado yihaidista en las Ramblas de hace un año. Así lo ha hecho, por ejemplo, el CDR del barrio de Sant Antoni, zona muy cercana a la del atentado. No hay en este momento ni presión por acudir al acto, ni por llevar banderas independentistas ni por abuchear al rey Felipe VI, que junto con Pedro Sánchez y el jefe de la oposición, Pablo Casado, acudirá al acto en la capital catalana esta semana.

En terminología independentista se denomina a esto “hacer un Tortosa”, por una visita de Inés Arrimadas, la presidenta de Cs en Cataluña, que hizo a esta ciudad de Cataluña. El pasado 18 de julio los independentistas optaron por ignorar a la líder de la oposición en el Parlament y el viaje se saldó sin más incidentes.

Primero fue la alcaldesa, Ada Colau, que como siempre jugó a dos barajas. Al principio dijo que no invitaba al Rey para acto seguido proponer que ese no era el día para debatir sobre monarquía o república. Se fueron sumando a esta línea distintos organismos, desde Òmnium Cultural hasta la presidenta de la ANC, Elisenda Paulizie. Todos abogaban por lo mismo: no acudir al acto para evitar coincidir con el monarca.

Sin embargo, el golpe de gracia lo dio el mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero. Además de culpar al rey Felipe VI por el despliegue policial el 1-O, el principal argumento de los independentistas era que no se podía homenajear a las víctimas del atentado cuando los dos hombres clave en la reacción policial de los Mossos tras el crimen de las Ramblas estaban cuestionados por la Justicia española: Trapero, imputado en la Audiencia Nacional ,y el 'conseller' de Interior en aquel momento, Joaquim Forn, en prisión preventiva. Ambos no por nada que tuviera que ver los atentados islamistas en Barcelona sino por los denominados “hechos de octubre”.

Los CDR tampoco se movilizarán en el acto con el Rey el 17-A y dejan solo a Torra

Pero Trapero se desmarcó. Su equipo legal pidió que se abstuviesen de hacerle homenaje alguno. Pensaban en uno con caretas suyas frente al Rey. Forn le siguió en la iniciativa. De hecho, Forn es el preso que ha llevado a cabo una defensa menos política, mientras que Trapero se ha limitado a una defensa técnica, lejos de las proclamas de otros presos, que por ahora le ha evitado pisar la cárcel.

Activistas huérfanos

Sin Trapero y sin Forn, los activistas se quedaron huérfanos. Y ni siquiera Carles Puigdemont desde Bruselas se ha atrevido a insistir en la movilización contra el Rey. O en poner el acento en la cuestión independentista y no en el apoyo a las víctimas. Para compensarlo se ha convocado esa tarde un acto en Lledoners, la prisión donde se encuentran los presos de los "hechos de octubre".

Miembros de CDR aplauden a los presos, en el momento de su ingreso en la cárcel. (EFE)
Miembros de CDR aplauden a los presos, en el momento de su ingreso en la cárcel. (EFE)

Para Puigdemont supone un cierto revés. El 17-A era el primero de un largo otoño de aniversarios en los que quería poner el acento para mantener movilizada la calle en Cataluña. Luego vendrán el 11-S, el 20-S, el 1-O, el 3-O y el 27-O. Una sucesión de efemérides que han de servir para mantener a la masa social del soberanismo movilizada, más allá de los intentos del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, de buscar una salida negociada.

Queda Torra

Queda el presidente de la Generalitat Quim Torra y los imprevisibles elementos incontrolados de los CDR. El Rey y la comitiva tendrán que recorrer un trayecto entre Plaza Catalunya y las Ramblas. Y puede pasar cualquier cosa. Pero el tono general en este contexto es que es muy posible que en términos políticos el acto de este viernes no tenga mayor relevancia ni para unos ni para otros.

Este verano Quim Torra ha ido radicalizando su discurso, un posicionamiento más bien retórico que intenta compensar la normalidad en la calle

Pero mientras se va relajando el contexto del acto, Torra va radicalizando su discurso. El pasado 3 de agosto ya habló de los “enormes sacrificios” que iban a tener que hacer los catalanes para alcanzar la independencia. Diez días después Torra volvía a insistir en que serán necesarios “sacrificios” para hacer efectiva la república”. En el mismo acto el planteamiento de Torra no puso ser más radical: “Libertad o libertad”.

Los argumentos de Torra solo son retóricos. De hecho, cuanto más baja la tensión alrededor del acto en recuerdo de las víctimas, más eleva el tono el presidente catalán con sus declaraciones. Pero sin concretar. Habla de sacrificios pero no explica cuáles serán. Dice que hay que ir hasta otro 1 de octubre, pero no marca fechas, ni siquiera aproximadas. Ante lo concreto, Torra se diluye.

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