petición de firmas para que les otorguen el galardón

El Nobel de la Paz para los Jordis: la nueva campaña internacional del independentismo

Oficialmente, se pide el premio por "su participación garantizando una movilización totalmente ejemplar y pacífica en la Revolución de las Sonrisas"

Foto: Jordi Sànchez (dcha) y Jordi Cuixart (izda), a su entrada a la Audiencia Nacional el pasado mes de octubre. (EFE)
Jordi Sànchez (dcha) y Jordi Cuixart (izda), a su entrada a la Audiencia Nacional el pasado mes de octubre. (EFE)

El pasado 22 de julio, se activaba en la plataforma change.org un tema que ya estaba casi olvidado. “Si crees que merecen el Premio Nobel de la Paz, actúa. Ahora es el momento”. El mensaje comenzó a circular por los foros independentistas y hacía referencia a Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, ambos encarcelados y acusados de sedición y desobediencia. Desde hace días, se expandían por las redes sociales las peticiones para relanzar en change.org una campaña política para internacionalizar el conflicto catalán. “Pedimos el Premio Nobel de la Paz para los Jordis, que han colaborado con la Revolución de las Sonrisas”, clamaban las redes. Sus méritos, según sus acólitos, son ser pacifistas y humanistas.

Oficialmente, el galardón se pide por “su participación garantizando una movilización totalmente ejemplar y pacífica en la Revolución de las Sonrisas”. Las delegaciones en el extranjero de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y de los comités de defensa de la república (CDR) ya han sido llamados para apoyar la campaña internacionalmente.

Campaña en change.org que pide el premio para los Jordis.
Campaña en change.org que pide el premio para los Jordis.

Esta, sin embargo, es la segunda parte de una campaña iniciada ya el año pasado por una italiana. Rita Bocca tiene 51 años y nació en San Sebastiano Po, un pueblo cercano a Turín, donde estudió Ciencias Políticas. Llegó a Cataluña el 29 de octubre de 1993 y se apuntó en las listas del paro. No supo ni lo que era Cataluña hasta hace cinco años. En 2013, se apuntó a la cruzada independentista de Artur Mas. En ese momento, se afilió a la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y a Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). Lo hizo convencida de que la historia de Cataluña está falsificada y España se ha apropiado de ella. Se hizo independentista porque dice que quiere un referéndum “para que los catalanes puedan elegir entre ser libres o seguir como súbditos de Castilla”. En 2016 emprendió otra cruzada para cambiar la fiesta del 12 de octubre por la del 15 de octubre. Fue un fracaso absoluto.

El año pasado, fue la impulsora de una campaña de recogida de firmas para pedir el Nobel de la Paz para los Jordis. La ANC estaba entre bambalinas, pero no aparecía para que no pareciese que era una cuestión política. En diciembre, Bocca fue la cara visible de la nueva campaña sobre los Jordis, que fue un éxito: consiguió reunir casi 60.000 firmas, entre ellas las de Joan Canadell, el radical cofundador del Cercle Català de Negocis (CNN) que en octubre pasado llamó a los catalanes a tomar las calles y “plantar cara al Ejército, y Josep Maria Mainat, exmiembro de La Trinca, copropietario de Gestmusic y uno de los productores de 'Operación Triunfo'.

Ahora, los círculos independentistas han vuelto a poner de actualidad el tema para, en el marco de la campaña de internacionalización del conflicto, pedir el Nobel de la Paz y poner a Cataluña en el foco de atención mundial. Lo malo es que, puestos a pedir, por ejemplo, se tendrán que medir con personajes de la talla de Donald Trump, por ejemplo, para quien sus partidarios exigen el mismo galardón.

Algunos quieren un Nobel para Puigdemont

En un principio, este mes de junio se puso como listón el conseguir 100.000 firmas, pero el insólito crecimiento de firmas ha hecho variar las expectativas y ahora se espera recoger 150.000 firmas antes de presentarlas al Consejo de Europa, a la Comisión Europea, al Parlamento Europeo, a la ONU y al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Curiosamente, la petición no se hace a la Academia sueca, que es quien concede el galardón. Este miércoles a última hora de la tarde, llevaban recogidas 91.750 firmas de apoyo a la candidatura. O sea, en pocas semanas han recogido más de 30.000 firmas.

Pero no son los únicos candidatos. En algunos círculos ya se ha llegado a proponer la idea de recoger firmas a favor del mismísimo Carles Puigdemont, una idea que no ha contado, dicho sea de paso, con muchos adeptos. “¿Os imagináis qué pasaría si Puigdemont llega a Nobel de la Paz? ¿Cómo podemos proponerlo?”, lanzaba un internauta hace pocos días por las redes. “Hay que entrar en la página web de los premios Nobel, proponerlo y luego recoger firmas. No es complicado y no sería imposible conseguirlo con más de un millón de firmas”, respondía otro hiperventilado soberanista.

En algunos círculos ya se ha llegado a proponer recoger firmas a favor del mismísimo Puigdemont, una idea que no ha contado con muchos adeptos

Pero Puigdemont ya tiene bastante con poner en marcha el Consell de la República, el Govern paralelo en el ‘exilio’ que quiere establecer en Waterloo para visualizar ante el mundo que España no es una democracia. Este Consell es la principal herramienta para mantener vivo el conflicto y, de hecho, es el órgano que ha de conseguir apoyos oficiales a la causa separatista catalana. Para ese cometido, contará con la nada despreciable ayuda del Diplocat, que desde esta semana se pone de nuevo en funcionamiento (es el órgano eliminado por el 155 del que dependen las ‘embajadas’ catalanas). En ese contexto, la campaña del Nobel para los Jordis, la que tiene más apoyos populares, sería un instrumento más para afianzar su posición como la cabeza visible de Cataluña, el ‘mártir’ de la causa exiliado en Bélgica.

No hay que olvidar que el mes pasado, la ANC y la Asociación Catalana por los Derechos Civiles (formada por familiares de los presos y de los fugados) intervinieron ante el comité de Derechos Humanos de la ONU para denunciar la imparcialidad de algunos jueces españoles. La ANC quiere también presentar otra demanda para “defender los derechos políticos de los diputados”, después de que el juez Pablo Llarena hubiese suspendido a los imputados por rebelión. Es otro frente internacional que se abre.

Conflicto con un cónsul

Este miércoles, el ‘president’ Quim Torra recibió a todo el cuerpo consular, flanqueado por el consejero de Exteriores, Ernest Maragall. Según una filtración, el cónsul holandés, Dirk Kremer, abandonó la sala en pleno discurso, antes de que el ‘president’ terminase su duro alegato sobre la ausencia de democracia en España.

La reacción de los radicales no se ha hecho esperar: La manada independentista ya tiene un nuevo enemigo en quien volcar su ira. “Pedimos el cese del cónsul de Holanda en Barcelona. El señor Dirk Kremer abandonó un acto en la Generalitat cuando hablaba el ‘president’ Torra de los hechos del pasado 1 de octubre. Es un facha que no sé qué hace en Cataluña cuando se sabe que nos odia. Enviad un correo electrónico. Aquí tenéis los datos”. El texto de ese correo acusaba al cónsul de mala educación “por su desplante al presidente de Cataluña y a todos los catalanes al abandonar un acto en el que participaba todo el cuerpo consular acreditado en Barcelona”. Ni se acordaban de la sonora ‘espantá’ de Torra y su cohorte en Washington, en el Smithsonian, increpando a gritos al entonces embajador en Estados Unidos, Pedro Morenés, y abandonando la sala (a la que, por cierto, luego quisieron volver a entrar pero los porteros les cerraron la puerta en las narices). La memoria independentista es muy selectiva y traicionera.

Los círculos ‘indepes’ también han lanzado la idea de movilizaciones para visualizar ante el turismo que llega a Cataluña este verano que en España no hay democracia. Para ello, no solo piden que se cuelguen esteladas en los balcones, sino que se hagan muchos actos públicos relacionados con el amarillo. Por ejemplo, “cenas amarillas”, barbacoas, paseos colectivos, conciertos-teatro en la calle, o similares. Todo para que “la prensa mundial preste atención”. Y es que una imagen vale más que mil palabras y lo que necesita el independentismo, a falta de hechos reales, son iconos gráficos.

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