LAS NUEVAS PRIORIDADES DEL 'EXPRESIDENT'

Puigdemont volverá a Waterloo para lanzar su Crida y el Consell de la República

La decisión del 'expresident' llega después de que el Tribunal Supremo retirara este jueves las euroórdenes contra los políticos fugados, lo que les permite moverse con libertad por el extranjero

Foto: Carles Puigdemont, después de su reunión con los seis miembros de la Plataforma de Diálogo entre la UE y Cataluña. (EFE)
Carles Puigdemont, después de su reunión con los seis miembros de la Plataforma de Diálogo entre la UE y Cataluña. (EFE)

El expresidente catalán Carles Puigdemont se dedicará en cuerpo y alma durante los próximos meses a dos cometidos esenciales: poner en marcha su futuro proyecto político, que tiene como base la plataforma Crida Nacional per la República, y articular el Consell de la República, un órgano que figuraba en su hoja de ruta, que sería una ‘institución’ paragubernamental o un ‘Gobierno en el exilio’. En otras palabras, un instrumento más para lucimiento de Puigdemont (que será quien lo presida) con el que mantener tensionada la actualidad política.

La vuelta de Puigdemont a Bélgica fue confirmada por el portavoz de Junts per Catalunya (JxCAT), Albert Batet, aunque no puso fecha. La decisión del 'expresident' llega después de que el Tribunal Supremo rechazara este jueves su extradición solo por malversación y retirara las euroórdenes contra los políticos fugados, lo que les permite moverse con libertad por el extranjero. Ahora, la intención de Puigdemont es convertir Waterloo en el epicentro del Espacio Libre de Bruselas. Ahí le espera la tarea de dar forma a una fantasmagórica Asamblea de Representantes de la República, que en realidad solo representa a las candidaturas de ERC, JxCAT y CUP, aunque esta organización está más fuera que dentro de esa dinámica de Puigdemont.

Quim Torra con Toni Comín y Lluís Puig en la llamada 'Casa de la República', en Waterloo. (EFE)
Quim Torra con Toni Comín y Lluís Puig en la llamada 'Casa de la República', en Waterloo. (EFE)

El Consell de la República, que presidirá el propio Puigdemont, es el otro gran reto y el más visual. Según los esbozos que existen de él, debería tener siete miembros, aparte del presidente: tres nombrados por JxCAT, tres por ERC y uno por la CUP. Este Consell será el encargado de materializar el proceso constituyente. O sea, las medidas concretas para proclamar cuanto antes la república catalana. Puigdemont tendrá el mando supremo y el Consell oficiará como asesor suyo. En las últimas semanas, se ha hablado de abrirlo para que también participen en él plataformas como la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), la Asociación Catalana de Municipios (ACM) y, cómo no, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural. Matrix en estado puro.

Con este instrumento en sus manos, Puigdemont arreciará una campaña internacional con el objetivo de captar apoyos para la causa independentista catalana. La retirada de la euroorden le ayudará en sus desplazamientos, ya que no tendrá limitaciones en sus movimientos: puede visitar los países que quiera excepto pisar territorio español, ya que en cuanto lo haga, podría ser detenido.

Afinar el “instrumento político”

La otra gran preocupación de Puigdemont es poner en marcha su propio proyecto político articulado a través de la Crida Nacional per la República, la enésima plataforma ‘transversal’ que quiere ser el referente único del independentismo. Puigdemont no podrá contar ni con ERC ni con la CUP para este proyecto, pero también está por ver si el PDeCAT se integra en el mismo o establece alguna especie de vínculo. En realidad, amplios círculos del PDeCAT se muestran contrarios a diluirse en un proyecto que no es más que la reedición de Junts per Catalunya (JxCAT) y que no tiene ningún valor añadido más allá del nombre de la república en su denominación.

Puigdemont volverá a Waterloo para lanzar su Crida y el Consell de la República

El ‘expresident’ ha de trabajar contrarreloj para tener a punto cuanto antes su “instrumento político” para este otoño, ya que hay posibilidades de que se puedan convocar elecciones el mes de octubre o noviembre (con lo que realmente se celebrarían en diciembre o en enero). La gran incógnita es saber qué decidirá la militancia del PDeCAT sobre ese proyecto político, similar al de la Casa Gran del Catalanismo, que hace una década intentó materializar Artur Mas y que fue un sonado fracaso.

Con posterioridad, se ensayaron otras fórmulas, pero todavía no se ha dado con la poción mágica que aglutine al independentismo bajo una sola bandera. La coalición con ERC en Junts pel Sí (JxS) acabó como el rosario de la aurora y con los republicanos escamados por la utilización partidista de Mas. Y JxCAT es una plataforma que Puigdemont quería ‘transversal’ pero que solo llegó a aglutinar a sus amigos y a los cuadros del PDeCAT. Todo hace sospechar que con la Crida ocurrirá algo parecido, aunque todo dependerá de los toques y retoques que Puigdemont imprima al invento. De momento, ya tiene luz verde para volver a su palacete de Waterloo a tomar las riendas de la confrontación.

Cataluña

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