“SoLO AGRUPA A LOS REBOTADOS”

Todos huyen de Puigdemont y de su “proyecto altamente tóxico”

Ni el PDeCAT, ni ERC ni la CUP quieren saber nada de experimentos de esta índole, escarmentados por la manipulación que han tenido proyectos similares iniciados ya por Artur Mas

Foto: El delegado de la Generalitat en Madrid, Ferran Mascarell (i), y la portavoz adjunta de JxCAT, Gemma Geis (d), leen el manifiesto de presentación de Crida Nacional per la República. (EFE)
El delegado de la Generalitat en Madrid, Ferran Mascarell (i), y la portavoz adjunta de JxCAT, Gemma Geis (d), leen el manifiesto de presentación de Crida Nacional per la República. (EFE)

Todos huyen de Carles Puigdemont y de su proyecto de fundar un nuevo partido político el próximo otoño para convertirse en el referente del independentismo catalán. La Crida Nacional per la República nace tocada de muerte y con recelos desde todos los ángulos. Una fuente del propio PDeCAT señala a El Confidencial que la Crida “es un proyecto hecho a su medida por la gente que perdió el congreso fundacional del PDeCAT en julio de 2016 y que ahora intenta asaltar de nuevo el partido o reventarlo”. Otro dirigente de esta formación añade que “es el fruto de una guerra provinciana entre el PDeCAT y Puigdemont”.

Todos huyen de Puigdemont y de su “proyecto altamente tóxico”

Además, aseguran las fuentes que este es un proyecto que desgasta más que construye”. Y remarcan que ha nacido con mal pie. De hecho, ni el PDeCAT, ni ERC ni la CUP quieren saber nada de experimentos de esta índole, escarmentados por la manipulación que han tenido proyectos similares iniciados ya por Artur Mas.

“Hay un grupo de dirigentes de la antigua Convergència que pensaba dominar el partido y el Govern en el año 2016, pero les salió el tiro por la culata. Ahora, viendo que no podían ganar el congreso que se celebra el próximo fin de semana, intentan una maniobra desesperada y le ofrecieron a Puigdemont liderar el proyecto. Puigdemont, que se cree el más importante del mundo mundial, ha dicho que sí y se fía de ellos. Gran error. Esto no va a ninguna parte”, razona un alto cargo del PDeCAT. Y otro subraya que “es un proyecto altamente tóxico”.

De ahí que las horas siguientes hayan sido aprovechadas por todas las formaciones soberanistas para desmarcarse de la estrategia de Puigdemont. Incluso la portavoz del Govern, Elsa Artadi, desmarcó al Ejecutivo catalán de cualquier alineamiento con las tesis del ‘expresident’. El entusiasmo del presidente Quim Torra (que fue de los primeros en pedir a la gente que se adhiriera a la Crida), aseguró Artadi, “es a título personal”, pero su adhesión no es en nombre del Gobierno. O sea, que cada cual aguante su vela. Anna Caula, portavoz del grupo parlamentario de ERC, también puso distancia: “Adelante. Entendemos que el país necesita un centroderecha fuerte y potente y probablemente este proyecto nace para llenar un espacio independentista que también necesita tener sus altavoces. Todos tenemos un objetivo muy claro, todos tenemos muy claro que la unidad de acción es lo que nos hará fuertes, pero también tenemos muy claro que hay muchos segmentos y mucha transversalidad por representar”.

Tampoco la CUP comulga con el proyecto. Y ni siquiera el PDeCAT, aunque es Junts per Catalunya (JxCAT) quien lo impulsa (y así consta en su página web). De todos modos, aunque la Crida saque pecho por haber tenido más de 15.000 adhesiones en solo 24 horas, no hay ni una sola organización que le dé su apoyo explícito. “El proyecto es un proyecto de personas que esperan tener su recompensa”, advierten desde círculos independentistas

La cena de los ‘rebotados’

El germen del proyecto hay que buscarlo en una cena celebrada el pasado 3 de mayo en una masía de la localidad de Rubí. A esta cena asistieron algunos de los posconvergentes más alineados con Puigdemont y enfrentados a la actual cúpula del PDeCAT, encabezada por Marta Pascal. Quien la promovió fue Miquel Buch, actual consejero de Interior y expresidente de la Asociación Catalana de Municipios (ACM), que curiosamente no pudo asistir por cuestiones personales. Las fuentes consultadas apuntan a que tras la misma también estarían el exconsejero de Presidencia y exportavoz del Govern Francesc Homs (“Que es socio de Buch en un despacho privado”, aseguran las fuentes); el actual consejero de Territorio, Damià Calvet; el jefe de gabinete del ‘president’ Quim Torra, Jordi Cabrafiga; el actual presidente de la ACM y alcalde de Sallent, David Saldoni; el exjefe de relaciones internacionales de la Oficina del Presidente con Artur Mas y ex director general de Análisis y Prospectiva Víctor Cullell; el ex director general de Comunicación de la Generalitat Jordi Cuminal; el secretario general de Deportes de la Generalitat, Gerard Figueras; el responsable de comunicación internacional del Govern y de Puigdemont, Joan Maria Piqué; la directora del Institut Català de les Dones, Núria Ramon; el responsable de relaciones internacionales del PDeCAT, Víctor Puig; el dirigente de la corriente Llibergencia, Marc Guerrero; el alcalde de Sant Celoni, Francesc Deulofeu, y el alcalde de Molins de Rei y previsible candidato de Puigdemont a liderar el partido, Joan Ramon Casals.

En algunos círculos del PDeCAT, no obstante, se cree que los resultados de esa cena fueron “agridulces”, ya que algunos de los presentes acabaron ‘desertando’ hacia posicionamientos más posibilistas y pragmáticos. “No tuvo el éxito deseado”, alertan algunas fuentes.

Pero, aun así, el sentir general es que el proyecto de Puigdemont no es más que la plasmación de “la venganza de los rebotados del congreso del PDeCAT”. Y subraya otra fuente que “la mayoría de los que están en el proyecto no entienden que el partido no se puede controlar desde un despacho. O bajas a la calle o no puedes dominarlo. Pero algún día habrá que explicar las puertas giratorias que les han llevado a eso. Muchos de ellos están cobrando salarios de 70.000, 80.000 o 90.000 euros al año del erario público. Si no están en un cargo, están en otro mientras van pasando los gobiernos. Y no han trabajado en su vida. Siempre han vivido del tesoro público. ¿Alguien me puede decir dónde han trabajado Jordi Moreso, Jordi Cuminal, Mercè Homs o Víctor Cullell? Y como vieron que no podían controlar el congreso de este mes de julio, aprovechan para proponer a Puigdemont liderar la revuelta, sabiendo que es el activo más importante que tiene el PDeCAT”.

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