activaría un nuevo partido basado en la crida

Puigdemont amenaza al PDeCAT con darse de baja el lunes si no le dejan mandar

Puigdemont no tolerará ser un florero, sino que quiere todo el poder, controlando tanto el Govern como el partido. O eso o hace saltar por los aires la estabilidad

Foto: Fotografía de archivo del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont y la coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal. (EFE)
Fotografía de archivo del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont y la coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal. (EFE)

O yo o nadie. El expresidente catalán Carles Puigdemont está dispuesto a dinamitar su partido si no le dejan mandar. Así lo manifestó este miércoles durante una reunión mantenida en Alemania con alcaldes de la Asociación Catalana de Municipios (ACM). Su advertencia fue tajante: “Decidle a Marta Pascal [coordinadora general del PDeCAT que aspira a convertirse en secretaria general del partido en el congreso de este fin de semana] que si persiste en ser la líder del partido, el lunes que viene me doy de baja del PDeCAT”, conminó a los presentes, según relató a El Confidencial una fuente presente en el cónclave. En otras palabras: Puigdemont no tolerará ser un florero, sino que quiere todo el poder, controlando tanto el Govern como el partido. O eso o hace saltar por los aires la estabilidad.

En los últimos meses, las maniobras de Puigdemont y de su círculo de confianza han sido de constante acoso a la dirección del PDeCAT. Para ello, el ‘expresident’ utiliza a exdirigentes de Convergència que han perdido el control del aparato del partido en manos de una nueva generación de líderes políticos agrupados en torno a Marta Pascal.

Pero hay más: varios altos cargos del Govern (entre ellos, dos consejeros), dirigentes y exdirigentes del PDeCAT e incluso empresarios se han acercado a Marta Pascal durante los últimos meses para darle consejos que beneficiaban a Puigdemont y recomendarle que dejase la vía libre al equipo de este para dominar las estructuras de la formación. Puigdemont no escatimó medios ni mensajeros para hacer llegar a Marta Pascal y a los suyos un mensaje muy claro.

Sin embargo, un sector amplio del PDeCAT considera desproporcionado este ensañamiento del expresidente con Pascal, después de que esta se sacrificara en las últimas elecciones catalanas y soportara la creación de todo el andamiaje en la creación de JxCAT. Por si fuera poco, la coordinadora ofreció a Puigdemont la presidencia del partido y este se negó en redondo a aceptar.

Todo forma parte de una estrategia diseñada para acorralar a los jóvenes que tomaron las riendas del partido que sustituyó a Convergència en 2016. Pero algunas fuentes también admiten que “personalmente, Puigdemont y Pascal con refractarios. No se llevan bien”. Asimismo, admiten que el ‘expresident’ no contestó nunca a las llamadas de Pascal ni contestó a los mensajes que le envió por móvil. Es más, “hubo muchos menosprecios de Puigdemont hacia la cúpula del partido pero, por el contrario, jamás se le hizo ningún reproche a él en público. Que lo tenga en cuenta”. En algunos círculos soberanistas también se critica con dureza la “soberbia” y la “prepotencia” del exmandatario.

Desavenencia tras desavenencia

Uno de los momentos más delicados entre Puigdemont y el PDeCAT fue cuando el ‘expresident’ intentó manejar a su antojo, y libre de interferencias, los cuatro millones de euros anuales que le corresponden a su grupo parlamentario. Puigdemont intentó manejar directamente ese dinero, a lo que el PDeCAT se negó en redondo, entre otras cosas porque fue el partido quien promovió la candidatura, el que puso la estructura al servicio de la misma y el que se pateó y movilizó el territorio en busca del voto ciudadano. Finalmente, hubo un acuerdo de reparto de la caja, aunque algunas fuentes aseguran que Puigdemont no ha cumplido los pactos a que se había llegado.

Pero la guinda de las desavenencias tuvo lugar este lunes, con la presentación de su proyecto Crida Nacional per la República, que no es sino un aviso en toda regla a los posconvergentes: o le dejan controlar la formación o ya tiene su propio proyecto. En otras palabras: el peligro latente y directo es que Puigdemont quiere dominar los resortes de la formación o provocará una escisión, cuyo germen es la plataforma Crida Nacional per la República, presentada este lunes. “A Puigdemont le sentó fatal que el PDeCAT no siguiese sus directrices de votar en contra de la moción de censura de Pedro Sánchez contra Mariano Rajoy”, explican fuentes parlamentarias a este diario. Según estas fuentes, a Puigdemont le interesaba mantener a Rajoy porque “de este modo, la confrontación con el Gobierno central estaba garantizada y eso le da votos y oxígeno”. Con Sánchez, es otro cantar.

A los alcaldes que se reunieron con él este miércoles, les narró que la estrategia de Marta Pascal de apoyar la moción de censura había destrozado la estrategia de su defensa judicial. “Además, solo hay que ver la sucesión de hechos: inmediatamente después de que Pascal anunciase su apoyo a la moción, se presentó el Moviment 1 d’Octubre, la primera plataforma que montaron los fieles de Puigdemont dentro de JxCAT. Y cuando vio que no podía controlar el congreso del próximo fin de semana, presentó la Crida Nacional, que es la actualización del Moviment 1 d’Octubre”. Todo se reduce, pues, a dinamitar el partido.

El colmo de los despropósitos

El colmo de los despropósitos llegó en los últimos días: Puigdemont hizo llegar mensajes a la cúpula del PDeCAT para intentar llegar a un acuerdo de cómo el partido se puede subsumir en su plataforma Crida Nacional. Incluso propuso la creación de una “comisión gestora” para la integración del PDeCAT en la Crida. El ofrecimiento fue realizado, según algunas fuentes, por un exconsejero de la Generalitat de la época de Artur Mas. Para convencer a la líder del PDeCAT, le garantizó a Marta Pascal su presencia dentro de esa comisión. Pero, si eso ocurriese, el ‘expresident’ sería el líder indiscutible de la nueva formación y el PDeCAT quedaría como una herramienta secundaria puramente testimonial.

Desde las estructuras del partido, se niegan a diluirse dentro de la plataforma de Puigdemont. “Nadie dice qué será la Crida. ¿Será un partido político, como parece? ¿O será una federación de partidos? Y hay una cosa importante: en su manifiesto fundacional dice que desaparecerá cuando haya república. ¿Y después qué? ¿Quién ocupará su lugar? Ese es uno de los motivos por los que el PDeCAT no puede diluirse dentro de la Crida. Debe subsistir para representar a los militantes cuando la Crida desaparezca”, argumentan fuentes posconvergentes. Con ello, dejan la partida en 'stand-by' y a Puigdemont solo le quedaría el camino de la escisión si quiere consumar su órdago.

Lo que tienen muy claro en amplios círculos independentistas (tanto en ERC como en el PDeCAT) es que “los continuos cambios de rumbo, de estrategia, de nombre o de modelos que está impulsando un sector del independentismo solo contribuyen al desconcierto de los ciudadanos y a la división del espacio soberanista, debilitando las opciones de futuro de Cataluña”. La referencia no puede ser más directa. Pero a Puigdemont solo le interesa una cosa: Puigdemont.

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