JxCAT Y ERC SE ACUSAN MUTUAMENTE DE MENTIR

El independentismo planea ya elecciones en otoño para salvar sus guerras internas

Puigdemont busca repetir la maniobra de las elecciones autonómicas del pasado diciembre presentando una candidatura de corte personalista que le permita doblegar al PDeCAT

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el 'conseller' de Interior, Miquel Buch. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el 'conseller' de Interior, Miquel Buch. (EFE)

La situación política en Cataluña se ha tensado tras la negativa del círculo más duro de Carles Puigdemont de permitir que sea suspendido. Los diputados más radicales de Junts per Catalunya (JxCAT) reventaron la reunión de la Mesa del Parlament, hicieron que se anulara el pleno previsto para este miércoles y han dejado a la comunidad al borde de unas nuevas elecciones autonómicas. La estrategia de Puigdemont es sencilla: Cataluña, antes rota que roja.

El independentismo planea ya elecciones en otoño para salvar sus guerras internas

Y esa estrategia es la que ha llevado a provocar una crisis sin precedentes, no solo entre JxCAT y ERC, los socios de gobierno, sino dentro del mismo grupo de JxCAT. Las órdenes que llegan desde Alemania son presentar un órdago a la mayor. Y si hay que provocar el caos, se provoca.

En el Parlament, esa estrategia se materializó en el pulso a las demás fuerzas políticas en la reunión de la Mesa, forzando la anulación del pleno de esta semana. “Hemos llegado a una situación de no retorno. El conflicto que hoy [ayer para el lector] se materializó va a tener consecuencias”, explican a El Confidencial fuentes parlamentarias. El conflicto que no debería ser tuvo su origen en el hecho de que los hombres de Puigdemont tenían órdenes de no permitir que el ‘expresident’ fuese sustituido en el pleno tras el auto del juez Pablo Llarena de suspender a seis diputados. JxCAT aceptaba que se sustituyese a los diputados encarcelados, pero no a Puigdemont. Albert Batet, presidente del grupo parlamentario de JxCAT, lo decía claramente: “En JxCAT no aceptaremos nunca la sustitución del ‘president’ Puigdemont. Para nosotros es una línea roja. Rojísima”.

ERC, en cambio, considera que todos los diputados son iguales. “No toleraremos que haya diputados de primera y de segunda”, le respondía minutos más tarde Sergi Sabrià, líder del grupo parlamentario de ERC. El presidente de la cámara, el republicano Roger Torrent, hizo lo que buenamente pudo: suspender el pleno o los independentistas se encontrarían con una minoría parlamentaria que los ataba de pies y manos.

“Puigdemont quiere conflicto”

Esta situación, para uno de los dirigentes parlamentarios consultados por este diario, solo puede acabar de un modo: “Ya ha corrido la voz de que se preparan elecciones para octubre o noviembre. Es muy difícil dar marcha atrás ahora. Puigdemont quiere conflicto. No quiere ser sustituido y ha dado orden de dinamitar la situación”, relata la fuente. ¿Le interesan las elecciones a Puigdemont en este momento? “Por un lado, sí, porque sabe que él es un activo importante y un nombre que arrastra votos. Por otro lado, le asustan porque no tiene todavía preparada una organización para poder enfrentarse al PDeCAT. Le iría mejor que las elecciones fuesen el año que viene, con su nuevo partido ya funcionando. Pero, en todo caso, confía en poder realizar otra maniobra similar a la de las últimas elecciones autonómicas y controlar una candidatura personalista como JxCAT”, relata a El Confidencial una persona que le conoce bien.

Pero de lo que no hay duda es de que la convocatoria de unas nuevas autonómicas es ya algo más que una posibilidad tras los hechos de este miércoles. De momento, el próximo 1 de agosto se activará la diputación permanente del Parlament para salvar, en las siguientes semanas, los escasos temas de trámite que tiene la cámara en cartera. Y ya veremos qué pasa después de las vacaciones de agosto.

Verdaderamente, en estos momentos, la situación política es muy delicada, con un Govern prácticamente roto y sus socios enfrentados a muerte y acusándose mutuamente de mentir. Según Batet, JxCAT y ERC habían llegado a un acuerdo para admitir que se sustituya a los diputados presos por otros de las mismas listas pero que no se aplicase esa medida a Puigdemont.

La situación es grotesca. ¿Por qué JxCAT se enroca alrededor de Puigdemont? Según Batet, porque “el informe de los letrados del Parlament en su página 44 dice que solo se puede sustituir a los diputados en el caso de estar presos. Además, el jueves, después de la interlocutoria del Supremo, aparece una sentencia del tribunal alemán, por la cual caen los delitos de rebelión, de sedición y de desorden público. Y la suspensión es por el delito de rebelión, cosa que ya no tiene el ipresidenti Puigdemont”. Lo que omite Batet es que el informe de los letrados se refiere, en ese apartado, a una situación concreta y a una medida cautelar referida a una resolución del Constitucional que, en este caso, beneficiaría a los independentistas. Y no deja de ser curioso también que Batet, uno de los partidarios de desobedecer al TC por considerarlo un tribunal politizado y deslegitimado, se aferre a una de sus resoluciones para justificar su posicionamiento.

Alta tensión entre JxCAT y ERC

La manipulación de JxCAT llegó al súmmun cuando la portavoz, Gemma Geis, afirmó que Puigdemont está libre de pecado porque “se ha hecho la comprobación de los hechos y el tribunal alemán dice que no ha habido rebelión”. Obviamente, la resolución del tribunal alemán no es sobre los hechos (no pudo realizar juicio sobre los mismos; si lo hubiera hecho, tendría que haber interrogado a acusados, escuchado a acusaciones y tomado declaración a testigos), sino que trataba exclusivamente sobre los términos de la extradición.

El posicionamiento de los fieles a Puigdemont cayó como una bomba en las filas de ERC. Sabrià acusó directamente a Batet, Geis y Eduard Pujol, otro de los ‘talibanes’ de Puigdemont, de mentir. “Lo que ha pasado aquí es gravísimo. Salieron al atril a mentir. JxCAT sabe perfectamente que no había ningún acuerdo cerrado. La principal discrepancia ha sido dentro de un grupo, no entre grupos. Nosotros no podemos resolver los problemas internos de JxCAT. Si tienen un fin de semana difícil, no es nuestro problema ni nosotros se lo podemos resolver”, acusó el dirigente republicano. Se refería a que el próximo fin de semana, el PDeCAT celebra su congreso y Puigdemont, junto a sus fieles radicales, intenta dinamitarlo al ver que no puede controlar la formación.

Sabrià admite que este miércoles “se han roto claramente las confianzas [entre JxCAT y ERC], aunque nosotros lucharemos por recoserlas otra vez”. Pero no será fácil. Aunque Sabrià dijo que no sabe si el conflicto afectará a la legislatura, insistió en que “situamos esta discrepancia dentro del ámbito parlamentario. Queremos separar esto de la estabilidad del Govern”. Pero pocos confían en que todo vuelva a ser como antes. El fantasma de unas nuevas elecciones ya se ha dejado ver.

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