La consellera, interlocutora de los poderes fácticos

Elsa Artadi marca agenda propia: así forzó que Torra fuese a los Juegos Mediterráneos

El “establishment” político y económico de Cataluña había enviado todos los mensajes en el sentido de que la Generalitat tenía que estar presente en la inauguración de Tarragona

Foto: Elsa Artadi junto a Quim Torra en Barcelona. (EFE)
Elsa Artadi junto a Quim Torra en Barcelona. (EFE)

Elsa Artadi tiene agenda propia. Ya se apuntó tras el 21-D, pero la pasada semana se hizo mas evidente cuando la nueva 'consellera' de Presidencia forzó que el presidente catalán Quim Torra, en contra de lo que estaba previsto, acudiese a los Juegos del Mediterráneo y coincidiese allí con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y con el Rey Felipe VI, a quien en una carta días antes había exigido una disculpa por lo que consideraban como un apoyo a la represión policial de la consulta del 1-O: el discurso del monarca el pasado tres de octubre.

Según desvelan fuentes de la Generalitat, Torra volvió de Berlín el pasado jueves con instrucciones claras de Carles Puigdemont: no acudir al acto y aplicar el veto al Rey que había decretado el expresidente desde Alemania, adelantado por El Confidencial.

El problema radicaba en que, mientras Quim Torra se reunía con Puigdemont en Alemania, Artadi, que se ha convertido en la nueva interlocutora de la nueva administración con el 'establishment' político y económico de Cataluña, había recibido todos los mensajes en el sentido de que la Generalitat tenía que estar en la inauguración de Tarragona con su más alta representación. Así lo pensaban los empresarios de la zona, los alcaldes de la provincia del PDeCAT –queda menos de un año para las municipales– y buena parte del grupo parlamentario de JxCAT, que necesita esas elecciones para reforzar su incipiente poder.

El Rey junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)
El Rey junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)

El viernes por la mañana ya quedó claro en el Palau que Torra no iba a acudir. El entorno de Artadi, viendo la dimensión de la tragedia y que apenas quedaban doce horas para la inauguración, decidió filtrar la decisión a los medios, según apuntan fuentes del entorno de Presidencia. Mientras, el socio de JxCAT, los republicanos de ERC, se lavan las manos: después de todo no era su departamento.

Tal y como preveían los 'artadistas', la presión pasó entonces de manera directa de Artadi a Torra. Comenzando por la presidenta de la Cámara de Comercio de Tarragona, Laura Roigé; hasta Josep Antoni Belmonte, presidente de la Confederación Empresarial de la Provincia de Tarragona (CEPTA), una organización integrada en la patronal Fomento del Trabajo, según confirman fuentes empresariales del área tarraconense. Las fuerzas vivas llamando a Torra también incluían a alcaldes del PDeCAT o miembros de grupos municipales. Torra contaba con el apoyo de una parte de JxCAT, los más radicales –Josep Costa, Aurora Madaula– pero incluso aquí las certezas se estaban resquebrajando.

Bandazos de Torra

Fuera del Palau, los acontecimientos se precipitan. A las 10,00 h. RAC-1 informa de que Quim Torra no asistirá. A las 11,00 h. ya lo han replicado la mayoría de los medios, muchos de ellos de línea independentista. Pero Torra no es Puigdemont y no aguanta la presión. Las llamadas y exigencias y amenazas de todo tipo se acumulan. A las 12,00 h. TV3 ya está anunciando de que “por acontecimientos de última hora”, Torra podría acabar asistiendo. A las 12,30 h. Torra comparece en un acto sin prensa y sin preguntas en el que justifica su asistencia adelantando una ruptura de relaciones de la Generalitat con la Casa Real. Que Torra tenga que convocar una intervención ante las cámaras para justificar una decisión que hubiera ocupado dos líneas en la agenda del día presidencial ya denota mucha debilidad.

Para justificar que aparecería su foto con el Rey Torra compareció ante los medios desde la Sala Torres García, espacio de Palau que sí puede usar

Quim Torra tuvo que desmarcarse de Puigdemont. Sin embargo, le sigue siendo fiel: el 'president' custodio hizo su declaración en la sala Torres García, uno de los espacios de Palau que puede utilizar sin incumplir el veto de Puigdemont para mantener de manera artificial su papel de presidente simbólico.

Resultado final

El resultado final es por todos conocido. Quim Torra acabó en Tarragona el viernes por la tarde: primero se manifestó en la calle con la ANC y luego se reunió con el Rey al que entregó un informe sobre la actuación policial el 1-O, además de un libro de fotos. Para colmo, los asistentes, media entrada, abuchearon su nombre, en un estadio donde había muchas más banderas españolas que independentistas. Sensación agridulce. Se ha contentado a los poderes fácticos con los que interlocuta Artadi, pero los votantes independentistas ya no entienden nada.

Artadi también está presente en el estadio. Consciente de que sectores de Palau y de JxCAT la cuestionan, culpa en RAC-1 al alcalde de Tarragona, el socialista José Félix Ballesteros, de seleccionar al público asistente. No tiene pruebas, pero es igual. Es una justificación de cara a la galería pensada para sus propios votantes. El 'procés' es así. Pero ha habido una sorpresa: todo el mundo pensaba que sería Quim Torra quien desconectaría de Puigdemont. Pero ha sido Elsa Artadi, el ojito derecho del 'expresident', la primera en cortar amarras con Berlín en aras del pragmatismo político del que tanto reniega su mentor.

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