Forma parte de un cinturón sanitario con el PP

Puigdemont exige a Torra que no vaya a los actos donde esté presente el Rey

Esta estrategia ya se había desplegado alrededor del delegado del Gobierno, Enric Millo. La petición va más allá del monarca y alcanza a los miembros del gabinete de Rajoy

Foto: Torra se reúne con Puigdemont en Berlín. (EFE)
Torra se reúne con Puigdemont en Berlín. (EFE)

Veto al Rey. Y viene desde Berlín. Carles Puigdemont ha pedido al presidente catalán, Quim Torra, que no acuda a actos institucionales en los que esté presente Felipe VI, según apuntan fuentes del entorno del 'expresident' fuera de España. Esta política respondería a una represalia institucional contra el monarca por su apoyo a la actuación policial durante la consulta del 1 de octubre, tal y como detallan las misma fuentes. Esta connivencia la entiende el independentismo por el discurso de Felipe VI el pasado 3 de octubre, en el cual cerró filas con la Constitución y con la actuación del Gobierno de Mariano Rajoy.

La doctrina que se dibuja es un vacío institucional que evite, en la medida de lo posible, el retorno a la normalidad política. Esta estrategia ya se había desplegado alrededor del delegado del Gobierno, Enric Millo, al que Torra incluso negó el saludo cuando coincidieron en el acto de Català de l’Any, organizado por 'El Periódico de Catalunya' el pasado mes de mayo. La petición de Puigdemont no se limita al Rey sino que alcanza a todos los miembros del antiguo gabinete de Rajoy.

Puigdemont exige a Torra que no vaya a los actos donde esté presente el Rey

La prueba de fuego será el próximo 22 de junio a las 20:00 en Tarragona. Allí está previsto que se inauguren los XVIII Juegos del Mediterráneo. Se espera que asista el Rey. El presidente, Pedro Sánchez, todavía no ha confirmado su presencia, pero lo lógico sería que fuese. Portavoces de la Generalitat han apuntado que todavía no se sabe si la apertura de estos juegos contará con la presencia de Quim Torra. Respecto a la cuestión de las instrucciones de Puigdemont, portavoces oficiales han asegurado desconocer la cuestión.

Hasta ahora, Quim Torra se ha mostrado muy en línea con Puigdemont en este tipo de cuestiones. El Confidencial ya desveló que Puigdemont había prohibido a su sucesor usar el despacho presidencial. Y Torra ha cumplido de forma escrupulosa. Habrá que ver qué ocurre después del verano, cuando acaben las obras que hasta ahora han servido a Quim Torra para eludir esta cuestión y cuya duración se está prolongando mucho más de lo razonable.

No queda claro si la orden a Quim Torra se limita a su persona o si, además, cae en cascada sobre todos los 'consellers' y resulta extensible a la totalidad del Govern. Tampoco si los 'consellers' la seguirán o si solo le harán caso los miembros de JxCAT. La cohesión del nuevo Ejecutivo catalán será puesta a prueba, por tanto, en el acto de Tarragona. Sin ir más lejos, el vicepresidente, Pere Aragonès, es en este momento el hombre fuerte de los republicanos. En todo caso, a la Generalitat, boicotear la inauguración de los Juegos del Mediterráneo de Tarragona le sale políticamente gratis: el alcalde de Tarragona, José Félix Ballesteros, es quien más se juega en este evento y es del PSC.

Pese a llevar poco en el cargo, Torra acarrea un historial de desaires al Gobierno español: desde ningunear a Millo hasta el modo de tomar posesión

Torra ya vetó al Gobierno español en su descafeinada toma de posesión. La entonces vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, acudió a Barcelona con la intención de asistir, pero no fue posible. Si se elude al Rey, el pulso institucional subirá un grado en un momento en que supuestamente se está haciendo un esfuerzo para sentarse a dialogar con Pedro Sánchez.

Lealtad institucional

Un marco de diálogo debería producirse en un entorno de lealtad institucional. Si Pedro Sánchez acude a Tarragona, difícilmente podrá Quim Torra justificar que no va si luego aspira a una reunión en Moncloa, encuentro en el que están trabajando la ministra de Administraciones Públicas, Meritxell Batet, y la 'consellera' de Presidència, Elsa Artadi. Pero si no lo hace, será por no coincidir con el monarca y por instrucciones precisas de Puigdemont al respecto.

Torra siempre ha dicho que está dispuesto a dialogar. Sin embargo, en una presidencia de querencia retórica, está por ver si de verdad pretende llegar a acuerdos estables, con una expectativa temporal que va a ser un carrusel emocional para el independentismo, en especial con el juicio por los hechos de octubre, que está previsto que comience el próximo otoño.

Aumentar la tensión

Torra y el Rey no se han visto todavía. Tampoco han coincidido en ningún acto desde que el primero es presidente de la Generalitat. Desde Palau, recuerdan que Felipe VI no le invitado a acudir a la Zarzuela, si bien esto no es preceptivo por ley.

Quim Torra y el Rey siguen sin haber coincidido en ningún acto público desde que el primero es presidente, si bien el Monarca no le ha invitado

Para Puigdemont, preocupado por la evolución de su caso en Alemania, es importante mantener una cierta tensión en Cataluña, porque si no, se arriesga a desaparecer políticamente. Este tipo de situaciones alimentaría el clima que él necesita para que la causa independentista no decaiga. Mientras, él mismo ha dado instrucciones de aplazar cualquier paso en la constitución del Consell de la República, ya que esto le podría perjudicar ante los jueces del país teutón.

De hecho, el Gobierno de Pedro Sánchez ha sido una mala noticia para el independentismo. Un astronauta, mayoría de mujeres en el Consejo de Ministros y acogidas de barcos llenos de refugiados. No es el mejor contexto para afirmar que España es como Turquía, tal y como han estado denunciando los responsables y portavoces del soberanismo. Y tampoco puede esperar muchas concesiones con los presos hasta que el juez Pablo Llarena no finalice la instrucción o no se haya acabado el juicio. Por tanto, hay que buscar nuevos motivos de confrontación obviando lo subjetivo del criterio. Que Mariano Rajoy sea más responsable que Pedro Sánchez de la aplicación del 155 puede tener justificación. No tanta el alegar que los socialistas solo pasaban por allí cuando todas las decisiones fueron consensuadas con el PSOE-PSC, incluso con Cs.

Para la Casa Real también supone un problema. Tanto los partidos constitucionalistas como los empresarios y otros agentes sociales le han pedido al Rey una mayor presencia en Cataluña, tanto de él como del resto del Estado. Será complicado si se responde a esta mayor presencia con desaires de tipo institucional dirigidos a la Corona.

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