A través del Moviment 1 d’Octubre

Puigdemont aplaza hasta las municipales la nueva ocasión para romper con España

Para lograrlo hay que conseguir una victoria clara en Barcelona porque en términos de visibilidad y reconocimiento internacional se precisa obtener la alcaldía de la capital catalana

Foto: El expresidente catalán Carles Puigdemont posa en su residencia temporal de Berlín, en Alemania. (EFE)
El expresidente catalán Carles Puigdemont posa en su residencia temporal de Berlín, en Alemania. (EFE)

En inglés la palabra 'momentum' se refiere al efecto físico que da impulso a un cuerpo, pero de forma más coloquial también se emplea para definir aquella ocasión en la que una idea obtuvo notoriedad o una persona consiguió un objetivo que parecía difícil. Y eso es lo que ha comunicado Carles Puigdemont a sus más allegados: que el independentismo perdió su'momentum' el 1 de octubre y que hay que esperar otra ventana de oportunidad para romper con España. Esta ocasión, según el 'expresident' catalán, podría producirse tras las municipales en caso de victoria del independentismo, en mayo de 2019.

En los últimos tiempos Puigdemont se fía cada vez menos de su entorno. Lo que comunica a unos, no lo hace a otros. Y la manera de hacerlo cada vez es menos definida, con lo que se ha perdido el concepto “hoja de ruta”. Pero fuentes de su entorno y del PDeCAT apuntan que la nueva fase será de pragmatismo, evitando ilegalidades y centrándose en un nuevo objetivo: una victoria inapelable del independentismo, mejor si es a través de una plataforma unitaria que se quiere que sea el recientemente registrado Moviment 1 d’octubre. De nuevo la idea de 'momentum'.

Primer problema: no basta con ganar en los pueblos. El PDeCAT manda en 431 ayuntamientos. Y ERC en 259. Hay que conseguir una victoria clara en Barcelona porque en términos de visibilidad y reconocimiento internacional no puedes decir que has ganado las municipales si no has conseguido la alcaldía de la capital catalana. El candidato de Puigdemont para unir el soberanismo tras la marca Moviment 1 d’octubre sigue siendo el filósofo Jordi Graupera. Pero incluso Neus Munté, la candidata del PDeCAT, ha peregrinado a Berlín. Y Puigdemont no ha podido negarle una foto. Carles Puigdemont está a matar con su antiguo partido pero todavía paga las cuotas.

El nuevo presidente de la Generalitat, Quim Torra ya apuntó esto en una reciente entrevista en el diario 'Ara'. “Trabajo con la voluntad de que mi país sea independiente. Este es mi objetivo. Más que de plazos o desobediencias yo hablo de oportunidades, de crear momentos. No vamos a renunciar a nada para conseguir la independencia, pero estamos dispuestos a hablar de todo. Fuimos capaces de hacer un acto unilateral magnífico el 1 de octubre. Pues tal vez tendremos que crear otro acto, si es necesario, unilateral, que nos lleve a uno de esos momento. Si podemos hacerlo con el Estado, y es con el objetivo de que vamos a las negociaciones, fabuloso. ¡Qué más quisiéramos nosotros que tener un referéndum pactado! Es que todo esto que ha pasado es por no haber querido pactar un referéndum”, ha apuntado Torra.

Ruptura pospuesta

Por tanto, Torra, como siempre, ya está del todo alineado con Puigdemont. Hay que buscar “otro momento” para plantear de manera “unilateral” una ruptura con España. Como adelantó también la 'consellera' de Presidencia, Elsa Artadi, en una entrevista a 'El Nacional', “no declararemos la independencia en 48 horas”. Por tanto, cualquier planteamiento de unilateralidad queda aplazado hasta después de las comicios de las municipales.

Por eso Puigdemont ya no se plantea ni adelantar elecciones ni presentarse como candidato en octubre, tal y como barajaba hace un mes. Hay que esperar más tiempo para un nuevo 'momentum'. Y se precisa de un golpe de mano: por ejemplo, ganar las elecciones municipales, Barcelona incluida.

A corto plazo la apuesta es el pragmatismo: Puigdemont ya descarta convocar elecciones en octubre o incluso presentarse a esos comicios

En todo caso, la nueva Generalitat no se plantea volver a un escenario de lealtad institucional con el Gobierno español. Y menos después del tirón mediático del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez. Lo que están orquestando es una suspensión temporal de las hostilidades hasta tener una oportunidad clara.

Problemas con las bases

Sin embargo, las bases se impacientan. La ANC quiere seguir con las movilizaciones y evitar que se relajen sus socios, aunque en la manifestación de esta semana en defensa de la escuela catalana no acudieron ni 500 personas. Con un largo proceso judicial en marcha y un cambio de Gobierno en Madrid, la tensión en las calles parece que va a la baja.

Las bases de ERC, por su parte, han rectificado a sus dirección, que puso sobre la mesa una ponencia política que renunciaba a la unilateralidad. Oponiéndose a los responsables del partidos, los militantes han presentado 1.400 enmiendas a la ponencia, exigiendo que no se renuncie a la unilateralidad. De modo que mientras los dirigentes políticos quieren posponer un clima de enfrentamiento, los militantes no son de la misma opinión. Tras cinco años de bombardeo mediático ahora los partidos tienen problemas, incluso para moderar su discurso de manera temporal. Y son cuestionados por los votantes.

Cataluña

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