Las restricciones empantanan el pacto

Puigdemont veta espacios del Palau de la Generalitat al futuro 'president'

Fuentes de JxCAT niegan que sea Puigdemont el que haya establecido unos límites tan estrictos a la figura del 'president'. Sí que reconocen que hay un debate interno en el grupo

Foto: Elsa Artadi y Carles Puigdemont en una reunión en Berlín. (Reuters)
Elsa Artadi y Carles Puigdemont en una reunión en Berlín. (Reuters)

Fue como la canción de La Casa Azul: "Cuando todo andaba bien se dispararon todas las alarmas”. El pacto para desbloquear la situación política estaba listo cuando saltó por los aires al filtrarse que su principal protagonista, Elsa Artadi, se desmarcaba del mismo. Entre otras razones, las fuertes limitaciones que ha impuesto el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont a la figura del nuevo 'president'. Incluso vetándole espacios físicos en el Palau de Generalitat. Un nivel de exigencia que hace muy difícil que prospere la constitución de un gobierno efectivo.

Entre las condiciones que ha impuesto Puigdemont está que el nuevo 'president' no ocupe el despacho del jefe de la Generalitat. Tampoco se podría usar el Salón de la Mare de Deu de Montserrat, donde se celebran las audiencias públicas. También quedarían al margen de cualquier uso las zonas nobles de la Casa del Canonges, la residencia oficial del presidente de la Generalitat, unida al Palau de la Generalitat por un puente de estilo veneciano por encima de la calle Bisbe.

Estas exigencias y otras que incluyen control sobre la obra de gobierno desde el exterior, han desanimado a Artadi y han hecho que se busquen nombres más maleables, como el del diputado de JxCAT Antoni Morral, según apuntan fuentes conocedoras de las negociaciones.

Plano del primer piso del Palau de la Generalitat. (EC)
Plano del primer piso del Palau de la Generalitat. (EC)

Fuentes de JxCAT niegan que sea Puigdemont el que haya establecido unos límites tan estrictos a la figura del 'president'. Sí que reconocen que hay un debate interno en el seno del grupo parlamentario para definir el modo en que el nuevo Govern "provisional" puede servir a la "nueva República".

Este concepto encaja muy bien con lo que defiende Puigdemont, quien en una reciente entrevista en el semanario La República, que publica 'El Punt Avui' definió el momento actual del siguiente modo: "En la anterior etapa, yo decía que íbamos de la postautonomía a la preindependencia. Ahora podemos decir que vamos de la postindependencia a la prerrepública". Con esta mentalidad, la nueva Generalitat ha de tener una posición de sometimiento a la estructura exterior que se quiere constituir en Bruselas, el Consell de la República, y cualquier imagen simbólica que comunique poder real quedaría suprimida para evitar menoscabar la figura de Puigdemont.

En la misma entrevista, Puigdemont describe cómo ve él la futura Generalitat: "deberán continuar desplegando todas las políticas que hacen de Cataluña un territorio donde vale la pena vivir, donde vale la pena invertir, y tendrá que haber una coordinación íntima con el espacio libre de Bruselas, o de Europa". En resumen, tuteladas de manera estrecha por su persona.

Reunión en Berlín

La reunión en Berlín de este fin de semana se prevé en este sentido rutinaria. Fuentes de JxCAT apuntan que se analizarán diferentes escenarios y que para nada se descarta que al final se convoquen elecciones. La repetición de los comicios es un escenario más que será contemplado en el encuentro. No se prevé que se proponga ningún nombre, ni el de Antoni Morral ni el de ningún otro. Y solo se prevé que se pida más tiempo para tomar una decisión. Sí que puede que se descarte a algunos candidatos que, según el grupo, todavía están sobre la mesa como es el caso de Jordi Sànchez o Jordi Turull, los dos en prisión preventiva. Pero más allá de eso, pocas expectativas.

Una de las bazas de JxCAT para seguir ganando tiempo y evitar mojarse será la consulta que se ha llevado a cabo entre los asociados de la ANC

Puigdemont y JxCAT podrán escudarse en seguir dando largas además en la encuesta de la ANC, cuyo resultado se prevé que avale la tesis de "O Puigdemont o Puigdemont", la manera metafórica de decir “elecciones o elecciones”.

El giro ERC

Mientras, ERC se desmarca. En una ponencia política los republicanos apuestan por formar gobierno y jugar a largo, en el marco autonómico y esperando consolidar nuevas alianzas —apuntando a los Comunes— y negociar con el Gobierno central. Una negociación que, no lo especifican, pero que debería centrarse en una primera fase en conseguir, tras el juicio, la amnistía de los condenados por los hechos de octubre.

ERC juega la carta de la moderación. Si hay elecciones no engañarán a nadie. Se reconoce que tras el pasado mes de octubre el independentismo perdió y que ahora la partida es otra. De hecho, resulta muy significativo que Puigdemont no les haya invitado al encuentro de Berlín si su verdadera intención era escoger un nuevo presidente. La partida sigue y se alarga.

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