APOYO A LA AUTODETERMINACiÓN al otro lado de la frontera

Charlas en clave, imprentas en Francia y urnas en coche: así burló el 1-O al Estado

"Fue emocionante. Como contra Franco, pero con móvil". Éxito logístico de la enorme red que trabajó en secreto y en compartimentos estancos para organizar el referéndum ilegal

Foto: Concentración ante el consulado español en Perpiñán. (R. M.)
Concentración ante el consulado español en Perpiñán. (R. M.)

“La verdad es que fue emocionante. Como en otros tiempos, como contra Franco, pero con móvil, que lo hace todo más fácil”. La confesión la hace en Francia bajo la condición de anonimato uno de los ciudadanos franceses que, simpatizando con el independentismo catalán, han colaborado en la logística del referéndum. La que ha permitido burlar el cerco del Estado y presentar urnas y papeletas pese a que la Generalitat tenía las cuentas intervenidas y el referéndum era ilegal.

Las urnas están en un consulado. Las urnas están en Bruselas. Las urnas están en la nave de un gran empresario amigo del independentismo. Las urnas son las que tienen en depósito los ayuntamientos. El CNI sabe dónde están las urnas. En las últimas semanas, en Cataluña no se hablaba de otra cosa. Sin urnas, difícilmente el referéndum ilegal pasaría la prueba del algodón de la imagen de televisión, lo verdaderamente importante después de que hubiese sido invalidado legalmente.

Y hubo urnas. En la sede de Mediapro, Jordi Turull, Raül Romeva y Oriol Junqueras las presentaron el pasado viernes. Eran urnas compradas por internet a tres euros cada una. Que la Generlitat tuviera intervenida las cuentas no impedía su compra: 30.000 euros para el lote completo, una minucia. Las fabrica la empresa china Smart Dragon Ballot Expert. Pero no solo las presentaron sino que puntualmente el domingo aparecieron en los colegios. La ANC y Òmnium, dos máquinas de movilizar gente con discreción y jerarquía sin comparación fuera de Cataluña, han sido señaladas como las responsables de que se burlara al Estado. Y lo hicieron con una precisión y un secretismo formidable teniendo en cuenta que había que repartir 10.000 urnas entre unos 2.000 centros de votación diseñados inicialmente.

La clave —una de ellas— está al norte, al otro lado de la frontera. “Estaba todo muy compartimentado. Unos se encargaban de las urnas y otros de las papeletas. Yo de las urnas no sé, la verdad, hay rumores, pero tampoco he querido saber lo que no me correspondía”, explica una persona que ha colaborado en la preparación y que pide el anonimato. “Quién sabe si, como están las cosas, la Justicia española no pediría una orden internacional”, alega.

Él colaboró en la impresión de las papeletas. Cuando hace dos semanas la Guardia Civil se incautó de millones de papeletas en una nave del empresario Pau Furriol, el referéndum sufrió un golpe importante. Rufián se fue al Congreso con una impresora a defender que eso no tenía ningún impacto. Pero los organizadores sabían que no era así. Entonces llamaron a la puerta de colegas en Francia. “Tuvimos que buscar a empresarios amigos. La gente no entendía que la Guardia Civil entrara en imprentas y decidió colaborar”.

En dos semanas imprimieron entre 10 y 11 millones de papeletas. Los últimos tres millones fueron producis los últimos días. Al final hubo un problema porque faltaba papel y lo tuvieron que pedir corriendo. De nuevo, a empresarios afines a la causa. Las imprentas estuvieron tirando papeletas hasta el viernes por la noche. “De vez en cuando, quedábamos con un coche y se llevaba las papeletas”. Iban embaladas en cajas de cartón con 50.000 papeletas cada una. De ahí fueron repartidas por toda Cataluña, y aunque el Govern permitió votar con papeletas que la gente se llevara desde casa, apenas hizo falta.

Imprenta Salvador. (R. M.)
Imprenta Salvador. (R. M.)

Una de las imprentas que colaboraron fue la imprenta Salvador, según dichas fuentes. La firma no quiso ayer comentar la noticia. “Es confidencial”, respondieron al teléfono. Su nave está a las afueras de Elna, a 15 kilómetros de Perpiñán. Se trata de una anodina nave gris con una puerta metálica roja. No tiene ningún letrero. Solo el buzón la identifica.

Elna es un pueblo de unos 6.000 habitantes conocido por una maternidad fundada en 1939 en la que nacieron 400 hijos de refugiadas españolas que huían de la Guerra Civil. Ayer, 24 horas después del 1-O, estaba muy tranquilo. En la fachada del ayuntamiento, el lema de toda Francia: 'Liberté, égalité, fraternité'. Solo algún vecino asomado a las fachadas de las casas de piedra rompía la vista que hay desde la catedral. En la calle aún se puede escuchar hablar español a una señora mayor. “No sabemos nada de eso”, contestó una vecina que charlaba con tres amigas en la plaza bajo una escuela de danza.

Elna. (R. M.)
Elna. (R. M.)

De allí salieron también las urnas, según el 'Diario Ara'. Con el mismo sistema reticular, de mano en mano. Sin grandes entregas. En coches particulares a través de la permeable frontera de la UE que Cataluña abandonaría en caso de independencia, según ha repetido la Comisión Europea. En el reparto en los pueblos cuando tenían que quedar hablaban en clave. En un pueblo, a las urnas las llamaban pasteles y a los votos, velas, según un concejal. La orden era no hablar por el móvil de las urnas. Dichas fuentes apuntan que la organización intentó comprar un cargamento de sobres en Portugal pero nunca llegaron a su destino. Por eso en los centros de votación las papeletas entraban sin sobre.

El partido autonomista Oui au Pays Catalan ha difundido un vídeo en el que se ve la impresión de las papeletas. "Está despejado. Podéis pasar", le dicen por whatsapp al conductor de las papeletas, como si alguien fuera por delante controlando que no hubiera controles policiales. Su líder, Jordi Vera, afirma en Perpiñán ante un café: “Empresarios, particulares, asociaciones y mucha gente de aquí ha apoyado el referéndum porque el ataque a los derechos humanos fue muy importante y eso justifica la solidaridad de los catalanes del norte más allá de lo que opinen sobre el referéndum. Hay mucha gente anónima que ha ayudado”.

A un centenar de metros está el consulado español en Perpiñán, donde se ha organizado una concentración de protesta por la actuación del Gobierno central en Cataluña el 1-O. Unas 300 personas con esteladas, señeras y otros símbolos catalanes cantan 'L’Estaca' —el himno antifranquista de la Transición reconvertido en independentista catalán—. Un cartel en la fachada lanza una dura acusación: “Rajoy, fascista. Macron, cómplice”. Un joven se sube y coloca una estelada en la verja del edificio, un palacete con buena pinta coronado por una bandera española que hoy no ondea por la falta de viento.

Jean-Claude su esposa Magui han venido a "solidarizarse con el pueblo catalán" movidos por las imágenes de las cargas policiales. “Estuvimos el domingo en Cataluña y eso no puede ser”. Explican que apoyan a sus vecinos del sur y que ellos tienen su propia reivindicación, aún muy alejada de la independencia: “Queremos que el Estado francés reconozca nuestra identidad catalana. Nos han llamado occitanos, pero no lo somos. Queremos que al menos el departamento se llame Pays Catalan”. Magui es de la cercana Elna, pero afirma que no tuvo nada que ver con las urnas: “Ojalá hubiesen estado escondidas en mi casa. Me sentiría orgullosa si ha sido gente de mi pueblo la que ha ayudado”.

Una fuente explica que intentaron comprar sobres en Portugal pero no llegaron. Fue la única laguna

En Francia, el nacionalismo periférico está muy acotado, pero creciendo. En Perpiñán no se ven en los balcones banderas catalanas ni esteladas. A primera vista. Vera, hijo de exiliados republicanos y exconcejal de Perpiñán, se ríe de esa primera impresión. “No somos muchos, pero estamos organizados. Si vienes y preguntas a los de siempre, te dirán que no existimos. Pero hace un mes, uno de nuestros candidatos sacó el 9,7% en las elecciones al Senado y tenemos 20 alcaldes”. En las pasadas legislativas, el propio Vera obtuvo el 3,91% de los votos de su circunscripción. Es poco, aunque él aclara que en las anteriores obtuvo solo el 1%. Oui au Pays Catalan no pide la independencia —algo impensable— sino más autonomía al estilo Córcega, donde también crece el nacionalismo.

Vera da su opinión sobre un fenómeno que considera imparable: “El Estado ha desaparecido en buena parte de Francia. Si vas a los pueblos, ya casi ni hay correos ni la gendarmería. En Cataluña hay pueblos ya desconectados del Estado español. El Estado solo resiste y sigue presente en París o Barcelona. Así que con la crisis y el ascensor social roto el territorio es un valor refugio. Pasa en todas partes. No tiene vuelta atrás". El domingo había en Barcelona banderas corsas, flamencas, escocesas, vascas, y observadores del norte de Italia y bretones. La posible secesión es un laboratorio para algunos de ellos.

Quizá por eso el ex primer ministro francés con los socialistas y hoy diputado por el partido de Macron, Manuel Valls, nacido en Barcelona, lanzó la semana pasada una advertencia en la Cadena SER de que la independencia de Cataluña “sería el final de la UE”. Vera considera que su opinión es poco relevante: “Los socialistas son marginales ya y Valls, todavía más”.

Cataluña

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
14 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios