cuenta con decenas de miles de voluntarios

Agitación social y desprecio a España: así ha crecido la ANC, el brazo callejero del Govern

En solo cinco años, la asociación se ha convertido en el altavoz de los independentistas y líder de las protestas sociales. Su presidente, Jordi Sánchez, está acusado de sedición

Foto: Imagen de la protesta ante la Conselleria de Economía el 20 de septiembre. (Assemblea.cat)
Imagen de la protesta ante la Conselleria de Economía el 20 de septiembre. (Assemblea.cat)

Los dos líderes tomaron un altavoz, se subieron a un coche patrulla de la Guardia Civil y clamaron a la multitud: "¡Marchaos a casa, mañana a las 12 volveremos a manifestarnos!". Y la gente, miles de personas que llevaban más de ocho horas de pie en mitad de la calle, gritando, silbando, tratando de impedir la salida de los agentes que registraban la Conselleria de Economía, olvidaron su actitud combativa, ovacionaron muy fuerte y se marcharon. Una muestra brutal del enorme músculo callejero que han ganado en las últimas semanas Jordi Sánchez (ANC) y Jordi Cuixart (Òmnium Cultural), el dúo dinámico de la agitación callejera, omnipresentes en las manifestaciones, en las noticias de TV3 y Catalunya Ràdio, todos los días y a todas horas.

"Si a los que fundamos la ANC alguien nos llega a decir que hoy tendríamos esta influencia, lo tomaríamos por loco", afirma Miquel Sellarès, histórico del independentismo catalán y uno de los cuatro padres fundadores de la Asamblea. "Nosotros lo que queríamos era prender una chispa en el asociacionismo catalán, ponerlo en movimiento. Vivíamos un momento de gran desprestigio de las fuerzas políticas, con una juventud desengañada y una población desencantada, y muchos vieron la Asamblea como el sitio perfecto para agruparse".

La ANC da directrices a los manifestantes en el centro de Barcelona. (Assemblea.cat)
La ANC da directrices a los manifestantes en el centro de Barcelona. (Assemblea.cat)

La ANC se gestó en los momentos más duros de la crisis económica, fechas en las que se fue cociendo a fuego lento el resentimiento de un gran número de catalanes hacia España por el déficit fiscal. El 30 de abril de 2011 surgió el embrión en la Conferencia Nacional por el Estado Propio, acto al que asistieron 1.500 personas. El 25 de mayo de ese año, la ANC se legalizó como asociación. Y el 10 de marzo de 2012, casi 7.000 personas acudieron a la firma del acta fundacional en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Menos de un año para vertebrar un movimiento popular que perseguía, sin ambages, la independencia de Cataluña. Y la pedía para ya.

A ese clásico sentido de agravio del catalanismo ("España nos roba") inflamado por la crisis se unió, en un combo perfecto, la rama política. Es decir, la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut (28 de junio de 2010), la victoria de Artur Mas en las elecciones al Parlamento catalán (28 de noviembre de 2010) y la consiguiente deriva de CiU hacia el independentismo. Muchos catalanes pasaron de pensar que el Estado abusaba económicamente de ellos a estar convencidos de que España, directamente, los odiaba. Un discurso oportunamente alimentado por los medios de comunicación públicos catalanes, que también viraron notablemente hacia la secesión.

Voluntarios de la ANC, frente a un coche destrozado de la Guardia Civil. (EFE)
Voluntarios de la ANC, frente a un coche destrozado de la Guardia Civil. (EFE)


Su primera gran victoria

Pocos meses después de su fundación, la ANC obtuvo su primera gran victoria: hacer que la Diada de Cataluña de 2012 se alinease por primera vez con la independencia. Su acto vespertino en el paseo de Gracia bajo el lema unitario de 'Catalunya, nuevo Estado de Europa' evidenció por primera vez el espectacular auge del independentismo. A tal punto que Artur Mas, o al menos así lo cuenta él, entendió ese día que la sociedad catalana le pedía que abriese una vía hacia la ruptura con España, y como 'president' debía "obedecer el mandato popular".

Un clamor que tenía un líder en la sombra: Carme Forcadell, presidenta de la ANC desde abril de 2012 hasta el 26 de octubre de 2015, fecha en que se convirtió, con enorme controversia, en presidenta del Parlament. Su relevo lo tomó Jordi Sánchez (Barcelona, 1964), con 30 años de activismo independentista a su espaldas entre las bambalinas de la política catalana.

Sánchez proviene de una organización (Crida a la Solidaritat en Defensa de la Llengua, la Cultura i la Nació Catalanes) en la que ejerció como portavoz y que, de 1981 a 1993, llevó a cabo movilizaciones radicales contra la "opresión española" y contra los intereses de países como Sudáfrica o EEUU que en ocasiones acabaron en comisaría. Según 'El Confidencial Autonómico', tras el famoso atentado de ETA en Hipercor, la asociación emitió un comunicado en el que se adherían a las razones aportadas por Herri Batasuna, para lamentar las víctimas mortales pero, al mismo tiempo, culpar a la policía de no haber desalojado intencionadamente el centro comercial.

Hoy vamos de la mano del Govern, pero no siempre ha sido así. Quien nos acuse de ser lacayos de Puigdemont no entiende nada

"Nos acusaron desde el principio de estar al servicio del Govern. Pero eso no es verdad. A CiU y a ERC no les hacía ninguna gracia que una organización popular les presionara. Pero obtuvimos tantos apoyos, desde el capellán del pueblo al grupo excursionista o a los 'castellers', que los políticos tuvieron que empezar a escucharnos. Hoy sí podemos decir que vamos de la mano del Govern porque persigue nuestro mismo objetivo, pero eso no siempre ha sido así. Quien nos acuse de ser lacayos de Puigdemont es que no entiende nada”, se defiende Sellarès.

Ni Sellarès ni los otros tres padres fundadores de la ANC (Enric Aïnsa, Pere Pugès y Miquel Strubell) forman hoy parte de la directiva de la entidad. Sellarès insiste en que "es un asociado más", uno de los cerca de 40.000 catalanes que pagan religiosamente cada mes su cuota de cinco euros. "Se dijo que me echaron de la directiva, pero me fui porque yo quise. Solo Pere [Pugès] se lo tomó un poco mal porque sintió que lo apartaban, pero el resto entendimos que la Asamblea necesitaba un cambio generacional para impulsar el movimiento".

Empleados de la ANC, trabajando en la sede de Barcelona. (D. B.)
Empleados de la ANC, trabajando en la sede de Barcelona. (D. B.)

Hoy, ese movimiento está literalmente desbordado. La sede de ANC, ubicada junto a la Sagrada Familia, parece un lugar en estado de sitio. Y en parte lo es, tras la evacuación masiva de documentos y material en previsión de un registro de la Guardia Civil. Cajas amontonadas, camisetas y 'merchandising' apilados en cualquier lado, empleados yendo y viniendo.

"Estamos sobrepasados, pero es el momento álgido de la campaña", admite Adrià Alsina, responsable de Comunicación de la asociación. En la recepción, varios señores mayores preguntan dónde deben ir a votar. Destaca la cantidad industrial de 'merchandising' propagandístico que se amontona en el local. Desde claveles que uno puede comprar para dejar en el parabrisas de un coche de la Guardia Civil a camisetas, pancartas, banderas y octavillas.

Multas de Hacienda

Pero ¿de dónde sale el dinero para sufragar todo esto? La opacidad de sus cuentas ha hecho pesar siempre la sospecha de que esconden subvenciones públicas. En el caso de Òmnium Cultural, por ejemplo, habría recibido ayudas millonarias entre 2008 y 2013 para la adquisición de su sede central en Barcelona y la puesta en marcha.

Desde ANC aseguran no haber recibido ni un euro "de fondos públicos de la Generalitat", comenta Alsina, consciente de las sospechas que genera la enorme capacidad logística de una asociación que agita las calles con solo una decena de empleados en nómina, ampliada ahora a cerca de 20 personas de manera temporal. "Las cuentas son públicas, cualquiera las puede ver en nuestra web. Somos las entidad con más inspecciones fiscales de España. Cualquier asociado tiene derecho a pedir una auditoría general de las cuentas. No sé cuánta transparencia más se puede pedir", se defiende.

En una de esas inspecciones, la de 2015, la Agencia Tributaria, tras sospechar que la organización no pagaba el IVA de sus productos, la sometió a una inspección y la multó con 175.850 euros, a los que se sumaron otros 246.559,13 euros por una sanción de Protección de Datos en el uso de información para el referéndum del 9-N.

Fachada de la ANC, en la calle Marina de Barcelona. (D. B.)
Fachada de la ANC, en la calle Marina de Barcelona. (D. B.)

"Al principio comenzamos con dos millones de presupuesto", indica Sellarès, que también defiende la limpieza de la ANC. "Pero es normal que tengamos capacidad financiera. Si multiplicas cinco euros por 65.000 socios [la ANC habla de 40.000 socios que pagan y 40.000 simpatizantes que no], te salen los números". En la última asamblea general, la entidad arrojó un superávit de 249.000 euros sobre un presupuesto de 2,9 millones de euros (300.000 euros superior al de 2015). La entidad ingresó 1,6 millones en concepto de cuotas de los socios, 813.000 euros por 'merchandising' y 1,06 millones de euros por 'donaciones y aportaciones'.

En 2016, la ANC tuvo un superávit de 249.000 euros sobre un presupuesto de 2,9 millones; 1,06 millones de ingresos fueron donaciones anónimas

En ese último concepto reside la clave de todo. El propio Alsina reconoce que, "al ser una entidad privada, no estamos obligados a identificar quién nos da dinero. Si nos dan 10.000 euros, estaremos muy contentos y lo incluiremos en nuestras cuentas públicas, pero no podemos pedirle a a esa persona que nos diga quién es". Un anonimato que deja la puerta abierta a cualquier ingreso de capital interesado. Sin contar, claro está, ayudas en concepto de material o servicios no anotadas, extremo que la ANC rechaza categóricamente.

La ANC cuenta con una decena de empleados en nómina, ampliados a cerca de 20 estos días. (D. B.)
La ANC cuenta con una decena de empleados en nómina, ampliados a cerca de 20 estos días. (D. B.)

Un ejército de voluntarios

"Nuestro secreto son los voluntarios. Tenemos decenas de miles. Unos vienen a la sede a ayudarnos, otros nos apoyan en Barcelona y muchos más lo hacen mediante las asambleas territoriales que hay en toda Cataluña", indican desde la asociación. La muestra más evidente de la militancia de los voluntarios ocurrió, de nuevo, el 20 de septiembre en el asedio a la Guardia Civil en la Conselleria de Economía. Decenas de voluntarios armaron un cordón frente a la entrada del local, un acto que suscitó distintas interpretaciones. La ANC asegura que fue para "facilitar la entrada de los Mossos d’Esquadra y los funcionarios al edificio". La Fiscalía, sin embargo, considera que miembros de ANC y Òmnium "bloquearon a la Guardia Civil" dirigidos por sus líderes, Sánchez y Cuixart. Una denuncia aceptada a trámite por la Audiencia Nacional.

Trabajamos con el escenario de que en cualquier momento detengan a Jordi Sánchez

"Trabajamos con el escenario de que en cualquier momento detengan a Jordi Sánchez. Si eso ocurre, haremos lo mismo que hasta ahora: manifestarnos". Sánchez y Cuixart se enfrentan a penas de hasta 15 años por el delito de sedición, ya que, según la denuncia, arengaron a las masas a quedarse allí presionando a la Guardia Civil, si bien luego, justo a las 00:13, se desdijeron y enviaron a todo el mundo a casa. Unos pocos no hicieron caso y protagonizaron una escaramuza con los Mossos d'Esquadra, el único acto violento hasta la fecha.

Jordi Sánchez, presidente de la ANC, se dirige a los manifestantes en el TSJC. (Assemblea.cat)
Jordi Sánchez, presidente de la ANC, se dirige a los manifestantes en el TSJC. (Assemblea.cat)

"Los voluntarios seguirán trabajando hasta el domingo, por mucho que ahora metan a Sánchez en el calabozo", indica Sellarès. "Pensar que la ANC va a desaparecer si le cae una querella y una sanción millonaria es no conocer el movimiento. Se pagará la multa y la gente saldrá con más fuerza a la calle. ¿Que meten a Sánchez y a Cuixart en prisión? Pues lo que conseguirán es convertirlos en héroes, igual que si meten a Puigdemont", prosigue.

Pensar que la ANC va a desaparecer si le cae una querella y una sanción millonaria es no conocer el movimiento

Alsina opina en el mismo sentido. "Queremos ganar y sabemos que hay que tomar riesgos. Y eso incluye lo que pueda pasar si caes derrotado. Lo asumimos y estamos preparados para ello. Pero primero hay que ver qué ocurre este domingo".

La ANC volverá a ser clave para movilizar a la población el domingo. (Assemblea.cat)
La ANC volverá a ser clave para movilizar a la población el domingo. (Assemblea.cat)


Claves este 1 de octubre

En mitad de la maraña de teorías sobre qué ocurrirá finalmente el 1 de octubre, hay una certeza que nadie cuestiona: las masas de voluntarios de la ANC jugarán un papel clave. Si el Govern se las ingenia para poner urnas y hacer que la gente vote, la función de los voluntarios en pueblos y colegios electorales será fundamental para meter presión a las fuerzas de seguridad y dirigir a la gente. Y si el referéndum fracasa, el Govern necesitará muy pronto agitar las calles de Cataluña, y su regimiento de guardia son los miles de voluntarios de la ANC, siempre prestos a romper el hielo y atraer al resto de ciudadanos indignados a la calle.

Los voluntarios serán clave el 1-O. El Govern los necesitará en todos los colegios electorales, y si fracasa, necesitará que agiten las calles

¿Atizará la ANC al Govern para que declare el DUI (declaración de independencia unilateral) igual que hizo con el referéndum del 9-N si fracasa la cita del domingo? Alsina no lo afirma directamente, pero concede que la asamblea "no encontraría lógico que se avanzara hacia soluciones que alejen la independencia". Para ello, la asociación utilizará sus muy bien engrasados canales de contacto con el Govern, comenzando por su exlíder Carme Forcadell. “Está claro que tenemos mucha conexión con el Govern, tenemos reuniones y contactos constantes con los partidos [PDeCAT, ERC y CUP], y si el 1 de octubre no se ha podido celebrar el referéndum, hablaremos de cómo avanzar hacia una independencia unitaria y pactada".

El domingo, si la cosa no va bien, deberemos saber gestionar la frustración social

En las manifestaciones organizadas por la ANC son habituales las consignas de desprecio a España. Pero el episodio más agrio en este sentido lo protagonizó la propia Forcadell en un discurso en 2013 demoledor (aquí, a partir del minuto 11:35): "Nuestro adversario es el Estado español, lo debemos tener muy claro. Y los partidos españoles que hay en Cataluña, como Ciudadanos y el Partido Popular, que no se debería llamar Partido Popular de Cataluña sino 'en' Cataluña. Por lo tanto, estos son nuestros adversarios, el resto somos el pueblo catalán".

O cuando prometió que "la plaza de España pronto se llamará plaza de la Independencia", o cuando reclamó "dejar de tener hispanodependencia, aunque sé que hemos estado 300 años sometidos y eso cuesta mucho". O cuando se preguntó: "¿Qué clase de pueblo seríamos si pudiendo ser libres prefiriésemos seguir siendo esclavos?", o cuando...

Carme Forcadell, presidenta del Parlament y líder de la ANC entre 2012 y 2015. (EFE)
Carme Forcadell, presidenta del Parlament y líder de la ANC entre 2012 y 2015. (EFE)

"No queremos ni un episodio de violencia, pero si tiene que haber un muerto, que sea de los nuestros", lanza Sellarès, padre fundador de ANC. "Porque esa es la foto que quieren, la de la violencia. Y me temo que el domingo habrá grupos bien pagados por las cloacas del Estado que provoquen algún buen altercado. Y algún loco también puede ser de los nuestros, cuidado. Lo que está claro es que el domingo, si la cosa no va bien, deberemos saber gestionar la frustración social", prosigue. Alsina, de la ANC, subraya que "hemos insistido mucho en la no violencia", pero ante la duda de que una pequeña chispa fruto de la agitación social pueda prender el fuego en las calles, pregunta: "¿Y cuál es la solución?".

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