El turismo internacional resiste (de momento) al 'procés': "Está todo reservado"
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El turismo internacional resiste (de momento) al 'procés': "Está todo reservado"

El ministerio teme una caída del turismo nacional en Cataluña mientras los viajeros internacionales resisten. Los guiris siguen con curiosidad el fenómeno “de las banderas en los balcones”

placeholder Foto: Imagen de archivo de Barcelona. (EFE)
Imagen de archivo de Barcelona. (EFE)

Que el conflicto catalán esté en las portadas de la prensa internacional es un éxito para la Generalitat de Cataluña. Pero hay quien lo vive con temor: los hosteleros. Aunque la patronal asegura que no han notado una bajada de las pernoctaciones y Barcelona sigue tan a rebosar de turistas como siempre —que preguntan qué son esas banderas que cuelgan de algunos balcones—, el ministro de Industria y Turismo, Álvaro Nadal, lanzó un aviso al señalar que el referéndum del 1-O está teniendo un impacto mayor que los atentados de agosto. Si el turismo estornuda, la economía catalana y española se constipan.

En Sitges hace un día espléndido. La gente camina despreocupada por el paseo marítimo y muchos hombres toman el sol aprovechando el buen tiempo. Sitges es meca del turismo gay y aparentemente no parece que el 'procés' le haya afectado nada. Un matrimonio francés está en su caravana junto a la playa. Cada uno mira el móvil sin hablar con el otro. “No sabemos nada de la política española. Apenas seguimos la francesa, así que imagínese”. El día anterior, un francés explicaba la situación: “Lo de Cataluña se sigue en la prensa francesa, pero no tanto como la pelea entre Neymar y Cavani”.

Peter Hosgroth y su esposa Valerie están más informados porque son escoceses y empatizan con estas cosas. “Sabemos que los catalanes quieren votar y no les dejan. Creo que deberían. Nosotros votamos hace un año y perdimos por poco”, cuenta Peter. Su esposa votó por seguir en el Reino Unido y él por salir, así que podrían haberse quedado esa jornada en casa. Luego votaron ambos por permanecer en la UE y ganó el Brexit. “Hay que tener cuidado con los referendos, son peligrosos”, reflexiona Valerie antes de seguir el camino.

Mous y Mohad, dos cataríes de paseo, dicen que no han visto nada. “Llevamos cuatro días y nos encanta España. Luego iremos a Granada, Madrid e Ibiza”. Ni rastro del 'procés'. En Sitges no hay esteladas en los balcones y los hoteles no han notado nada. “Los turistas no se enteran. Lo seguimos los del pueblo, pero aquí no hemos notado cancelaciones. El ministro tendrá sus intereses", cuenta la responsable de un hotel.

Tremendo contraste en Barcelona

La tranquilidad en Sitges es total. Las protestas se concentran en Barcelona y muchas reivindicaciones, en el interior de Cataluña. En Barcelona, el contraste es tremendo. La televisión puede emitir protestas y a pocos metros, en la Rambla, los turistas siguen con sus enormes jarras de sangría y sus paellas apenas comestibles. Lo mismo ocurría en Madrid durante el 15-M. La noticia es lo que se sale de la norma.

Por eso, en el sector han sentado mal las declaraciones de Álvaro Nadal advirtiendo de que el impacto del 1-O en el turismo era mayor que el de los atentados de agosto. Fuentes de su departamento precisan que aún no hay cifras cerradas, pero que el Gobierno está en contacto permanente con el sector y que este le ha transmitido que hay una bajada de turistas nacionales.

placeholder El ministro de Energia, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal. (EFE)
El ministro de Energia, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal. (EFE)

En el turismo, un sector tan pendiente de la imagen, las palabras de Nadal no han sentado bien. El presidente de la Asociación Corporativa de Agencias de Viaje Especializadas (Acave), Martí Serrate, explica por teléfono que su sensación es que nada ha cambiado y que no comprende las palabras del ministro. “No quiero entrar en política, pero el aeropuerto de Barcelona sigue creciendo, igual que los cruceros, hay 124 congresos previstos en Barcelona hasta final de año. Tras los atentados, tuvimos un congreso de cardiología con 35.000 personas y nadie canceló, no veo que esto vaya a afectar. La gente no cambia sus vacaciones por la política”. Según él, los hoteles están llenos y el precio medio por habitación en Barcelona en septiembre ronda los 200 euros.

El gremio de Hosteleros de Barcelona responde con un argumento similar. “El desarrollo de la actividad hotelera y turística se está produciendo con total normalidad. Tenemos la misma tónica que los años anteriores y altas previsiones de ocupación”, afirma una portavoz. El día anterior, la Confederación Española de Agencias de Viaje avisó de que las reservas desde el resto de España a Cataluña se habían "frenado en seco", lo que destacó una tormenta en la patronal y el desmentido de la asociación catalana, que asumió la portavocía.

Un lugar curioso para testar la situación es el pueblo español, un exótico lugar junto al estadio olímpico de Barcelona que reproduce los principales monumentos de España en miniatura, que quedaría desfasado en caso de una eventual independencia. Los turistas van a ver una plaza mayor castellana, a tomarse una caña bajo la Giralda de Sevilla o a un patio andaluz. Un turista que está allí en una cena de negocios y que pide no dar su nombre cuenta cómo lo ve.

"Sé de gente que ha adelantado su vuelta para no estar en Barcelona el fin de semana por si hay disturbios, pero son pocos"

"Sé de gente que ha adelantado su vuelta para no estar en Barcelona el fin de semana por si hay disturbios, pero son pocos". Aseguradoras de EEUU han comenzado a recomendar eso mismo, evitar Barcelona el fin de semana por miedo a altercados y tras los atentados hubo empresas que suspendieron reuniones de trabajo en Barcelona. El sector hace todo lo posible por aparentar normalidad.

Este turista está bien informado. “Claro que he visto las banderas y he leído la prensa internacional. Pero eso no va a afectar a Barcelona, que tiene su propio encanto. Yo soy suizo, así que tiendo a ser neutral. Comprendo que si quieren ser independientes, deberían poder serlo. Pero a la vez entiendo que hay que cumplir la ley. El problema es que están al 50% los que quieren irse y los que no, y en ese caso dudo que puedan independizarse así”.

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