Vox, su sindicato y un plan: pasar de ser el partido de los señoritos al de los trabajadores
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Vox, su sindicato y un plan: pasar de ser el partido de los señoritos al de los trabajadores

La formación de Abascal y Solidaridad intensifican su actividad para que, como en Francia o Italia, la derecha radical penetre en las clases obreras con Andalucía en la diana

Foto: El presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE/Kiko Huesca)
El presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE/Kiko Huesca)

Macarena Olona, diputada de Vox, reivindicó este jueves en Lepe (Huelva) la figura política del comunista Julio Anguita. No era casual. "Un hombre que amaba al pueblo que hoy se avergonzaría profundamente de esos que dicen ser de izquierdas y defender a la clase obrera, y me refiero tanto a los partidos políticos como a esos sindicatos de las mariscadas, comprados y sobornados", añadió Olona, refiriéndose a la "traición" a los obreros del metal en Cádiz.

No fue casualidad. Olona insinuó que había repasado en su intimidad el discurso de "Don Julio" antes del mitin, pero lo cierto es que Vox tiene un plan trazado y evidente: "pasar de ser el partido de los señoritos al de los trabajadores". La frase es de José Rama, profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid. "A los desahuciados de Andalucía les diría que esto no va de derechas o de izquierdas sino de la voz auténtica que lucha por el pueblo", añadió Olona, la posible candidata de Vox en Andalucía, el pasado jueves en su mitin en Huelva.

La lucha de los obreros del metal en Cádiz ha hecho más visible el giro del discurso de Vox. Santiago Abascal reivindicó la pelea de estos trabajadores y acusó al Gobierno de PSOE y Unidas Podemos de responder con "abandono y represión", para gritar contra "la traición" de la izquierda. "Han arrojado sus banderas al suelo y ahora solo les ofrecen colorines, discursos snobs, agendas contrarias a sus intereses y represión", añadió el líder de Vox.

"Nada es nuevo. Es la izquierda rojiparda lo que quiere captar Vox, a ese votante de izquierdas nostálgico de un tiempo pasado que fue mejor y que no entiende un mundo globalizado, postindustrial, materialista, que rechaza el debate del lenguaje políticamente correcto, del ecologismo o de la igualdad como las grandes banderas. Por eso es una estrategia perfectamente calculada que Olona reivindique a Anguita. Es ese discurso nostálgico de la novelista Ana Iris Simón que triunfa en algunos sectores de la clase trabajadora", contextualiza Rama. El profesor de Ciencia Política cree que "si la izquierda sigue mirando hacia otro lado y negando esta realidad se equivocará". "Nadie puede decir que Vox domina el voto obrero, por supuesto que no, pero que hay una penetración de este partido en las clases trabajadoras, sí. Es un hecho. Hay datos", afirma convencido de que es una realidad que no hay que exagerar pero tampoco subestimar.

Vox ya tiene su propio sindicato, Solidaridad, que nació en septiembre de 2020 y que camina con paso lento pero con un objetivo: deslegitimar a los sindicatos tradicionales, de clase, derribar a UGT y CCOO. "Luego querrán entrar en los Gobiernos porque esa es la cuarta ola del populismo, la 'mainstremización' de estos movimientos, el triunfo de la normalidad, su forma de demostrar que no son elementos subversivos o antisistema. Tienen que ampliar su espectro ideológico, dejar de ser el partido de los señoritos para ser el partido de los trabajadores", insiste el profesor de la Universidad Autónoma de Madrid.

Foto: Activistas de Solidaridad en un acto de CCOO y UGT en Madrid. (David Brunat)

Como respuesta a la provocación de Olona con Anguita, la izquierda ha optado por la ridiculización de ese discurso, por reírse del esperpento, rescatando unas palabras del propio dirigente comunista despreciando a Vox sin medias tintas en 2019. Esta polémica no es nueva. Un año antes de esas declaraciones del que fuera líder de IU, firmó un artículo de opinión publicado en 'Cuarto Poder', titulado "¿Fascismo en Italia? Decreto dignidad", junto a Manuel Monereo y Héctor Illueca. Defendían algunas de las medidas del Gobierno italiano, entonces con Matteo Salvini, y se desató la polémica. Los autores elogiaban el decreto dignidad, de protección laboral, abstrayéndose de todo lo que significaba la Liga Norte. Voces de la izquierda salieron a denunciar furibundos que estaban blanqueando un tipo de fascismo, al conectar con la defensa de la soberanía nacional, contra la globalización, despreciando pilares de la Unión Europea, anteponiendo a los trabajadores nacionales frente a los inmigrantes. No es nuevo, eso es exactamente el rojipardismo, que como define Steven Forti "recubre adscripciones de extrema derecha, e incluso fascistas, con una retórica de izquierdas".

Lo que está haciendo Vox aquí tiene su correspondencia en los países europeos, no es tan sorprendente. Lo hizo el Frente Nacional, la Liga italiana, ocurre en Austria, avisan los expertos. "No solo son votantes de la derecha radical sino gente que se ha quedado huérfana de la socialdemocracia, clase trabajadora, sin estudios, con bajos recursos", advierte Rama. Ya se vio en Andalucía, recuerda, en las elecciones de diciembre de 2018, cuando "un 15% de exvotantes del PSOE se fueron a Vox". Un porcentaje que considera que podrían revalidar no solo en las capas urbanas de clase alta sino entre la población rural y los electores con menos recursos. El partido de ultraderecha sabe trabajar bien los datos y va siempre a las provincias donde hay más escaños en juego, advierten los politólogos.

Guiños "poco creíbles"

Para el politólogo Daniel Guisado el problema de Vox es que "no saben qué quieren ser de mayores y a veces dan guiños como estos". "No es nada nuevo, en muchas formaciones de derecha radical pronuncian lemas similares. Sin ir más lejos, Matteo Salvini hace un año dijo que Enrico Berlinguer (dirigente histórico del Partido Comunista Italiano) hoy votaría a la Liga. También Le Pen ha hecho guiños similares", recuerda. Para él son solo gestos y "no importa lo que digas en un mitin si luego tu programa económico es eminentemente de derechas". "O si luego te sitúas en tesis centralistas que, en España, están percibidas como de derechas. O si eres tremendamente cerrado en cuestiones como el aborto, el matrimonio igualitario, la inmigración, la Unión Europea", repasa Guisado. No hay coherencia en esas declaraciones porque apoyan las subidas del Salario Mínimo, el Ingreso Mínimo Vital y los ERTE, pero luego copian "discursos de la derecha radical del Este (antiaborto, muy religiosos, antiinmigración, crítica a Soros y la UE) podría funcionar, pero no es así", sostiene el autor de 'Hijos de la misma rabia: cómo la derecha radical conquistó la política italiana'.

Foto: Santiago Abascal, en un acto de Vox en Sevilla. (EFE/Raúl Caro)

"Esto genera disonancias cognitivas entre el electorado que no es muy productivo. Eso sí, sirve para que la izquierda se divida. Estos días han salido numerosos comentarios y artículos sobre cómo la izquierda pierde votantes trabajadores a favor de Vox por estas cosas. Es algo falso, demostrado mil veces, pero da igual, siguen con la canción. Así que Vox puede utilizar estas proclamas para molestar y dividir a la izquierda, no para ganar voto que podría haber sido de Anguita en el pasado”, sostiene Guisado, en contra de las tesis de otros compañeros politólogos.

Solidaridad y el campo

El plan de Vox está en marcha y será de nuevo en Andalucía, donde tocan elecciones en 2022 y el partido está más fuerte que en otras comunidades, según los sondeos, donde se verá si esa estrategia de expandirse a las clases trabajadoras tiene algún tipo de fruto. De momento, el sindicato Solidaridad, que lidera el diputado andaluz Rodrigo Alonso, almeriense de Antas, donde fue concejal con el PP, sigue buscando afiliados. Suma 13.000, según las cifras ofrecidas por el propio sindicato, el 17% en la comunidad.

Desde su fundación, hace un año, Solidaridad ha participado en 53 procesos electorales y en todos, aseguran, han obtenido representación. Una media del 20,25%. "Tenemos 273 secciones sindicales en empresas donde todavía no ha habido elecciones pero donde esperamos obtener representación cuando se produzcan", aseguran fuentes del sindicato. Detallan que la implantación territorial está prácticamente completa en Andalucía, Murcia, Valencia, Madrid, Barcelona y Canarias. Su difusión se basa, admiten, en las redes sociales, "donde en un año tenemos más seguidores que UGT, estamos muy cerca de CCOO, con muchísimas más interacciones que ambos", sostienen desde el órgano 'hermano' de Vox. Su presencia destaca "en el sector de la seguridad privada, por su precariedad y desprotección, en los sanitarios y profesores, por su temporalidad, el de los 'riders', por la nueva ley que les ha hundido, y en el sector industrial, por la denuncia firme contra el globalismo y la deslocalización de empresas", añaden.

Foto: La secretaria general de Vox en el Congreso, Macarena Olona. (EFE)

"Los trabajadores han dejado de creer en la izquierda como garante de sus derechos" repiten desde el sindicato del partido de extrema derecha. Su apuesta ahora es el sector primario, el campo, los agricultores y los ganaderos. Ultiman numerosos actos en diciembre y enero, avanzan desde Solidaridad. Su discurso firme contra los productos agrícolas de terceros países, como Marruecos o Sudáfrica, contra los que los agricultores españoles no pueden competir, aseguran que cala en provincias como Almería, Sevilla o Córdoba. Vox ha llevado al Congreso una campaña de la entidad en defensa de la soberanía alimentaria. Es la estrategia siguiente por desplegar, el campo, donde además los de Abascal han impulsado un importante trabajo de penetración desde hace dos años, con la vista puesta en el voto rural, conectando con símbolos como la caza, la defensa de la dehesa o los toros y defendiendo la agricultura.

Las organizaciones agrarias tradicionales aseguran que la presencia del sindicato se limita de momento a los concejales de Vox portando las mascarillas con símbolos de la entidad en algunas protestas. "Son absolutamente irrelevantes", aseguran al unísono desde Asaja, Coag o UPA. En Almería se fundó una Unión de Agricultores Independientes, que ha desembocado en una federación nacional, que son más radicales en sus planteamientos, que en ocasiones Solidaridad reivindican como afines, pero que en realidad no son de forma mayoritaria próximos a este sindicato.

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