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La movilidad sostenible 'descarrila' en la Costa del Sol: "Me han obligado a usar el coche otra vez"
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Fuga de pasajeros en los cercanías

La movilidad sostenible 'descarrila' en la Costa del Sol: "Me han obligado a usar el coche otra vez"

Lo que parecía una coyuntura veraniega se convierte en habitual con la cancelación de 40 conexiones en la red de cercanías. Mientras, el volumen de vehículos particulares vuelve a niveles prepandemia

Foto: Imagen de archivo de uno de los cercanías que realizan el trayecto de la Costa del Sol. (CGT)
Imagen de archivo de uno de los cercanías que realizan el trayecto de la Costa del Sol. (CGT)

Ana García cogía el tren de cercanías dos veces al día. A primera hora, cada mañana, desde una de las estaciones de Torremolinos, viajaba hasta la capital malagueña para incorporarse a su puesto de trabajo a las 8:30. Y después, una vez concluida su jornada laboral, hacía el camino de regreso. Pero desde hace unas semanas ha tenido que abandonar su decidida apuesta por un transporte verde. Las continuas cancelaciones y retrasos de los trenes han forzado su regreso al coche porque, como reconoce, no podía estar excusándose cada dos por tres con sus jefes por llegar tarde. Ahora, se desplaza en su turismo, lo estaciona en las proximidades del Palacio de Deportes Martín Carpena y coge el tranvía hacia el centro de la ciudad, “y aun así tardo mucho menos que antes”.

El caso de esta joven, que prefiere salvaguardar su verdadera identidad, no es excepcional. Desde verano, época en la que los problemas del transporte ferroviario de corta distancia comenzaron a enquistarse en la provincia, son muchos los malagueños que, hartos de esperar mientras los andenes se colapsaban de usuarios, han optado por bajarse del tren. “Ahora, al menos, hay una aplicación que te intenta avisar con antelación de las cancelaciones para no perder el tiempo”, apuntó, sin saber que un rato antes el sindicato Confederación General del Trabajo (CGT) había denunciado la supresión de este servicio de información.

Foto: Imagen de la ocupación de uno de los trenes Cercanías que realizan el trayecto de la Costa del Sol. (CGT)

“Casualmente, esta semana tengo el coche en el taller y estoy teniendo que coger de nuevo el tren”, relató a El Confidencial, para afirmar que “estoy notando que hay menos usuarios que antes”. Un descenso que consideró lógico porque “hay tramos de dos horas en los que no circulaba ni un tren”.

Ana confesó que ha tenido que desistir de utilizar el ferrocarril: “No puedo llegar todos los días tarde a mi trabajo o estar en mi parada sin saber si va a llegar mi tren”. “Es que ni siendo previsora y yendo a la estación mucho antes. ¿Al final qué haces? Pues coger el coche. Me han obligado a usarlo otra vez”, lamentó, antes de precisar que “este tema no es nuevo, ha ocurrido durante años, lo que pasa es que últimamente se ha descontrolado”.

Esta situación que parece cronificarse coincide con un incremento de la utilización del turismo para desplazarse hasta alcanzar niveles previos a la pandemia. Fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Málaga señalaron que los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT) muestran leves oscilaciones en torno a los parámetros medios de comienzos de 2020, confirmando que el volumen de vehículos en carretera se ha recuperado.

El tren de la Costa del Sol se debilita cuando el transporte en coche es igual que en prepandemia

Durante la celebración de la pasada Semana de la Movilidad, Greenpeace alertaba del “riesgo” que suponía volver a “anteponer el uso del turismo al resto de modos de transporte” y, para explicar el coste ecológico de esta opción, detalló que “cada día adicional de teletrabajo reduciría un 3% las emisiones de CO₂”.

La tendencia, que parece replicarse en la mayoría de las grandes ciudades, hace menos comprensible que se debilite una alternativa como el tren de la Costa del Sol, cuyo impacto medioambiental es mucho menor que el provocado por los vehículos a motor. Pero también contaría que se trate de un servicio dependiente de un Gobierno que siempre ha afirmado mantener una apuesta por la movilidad sostenible y que desmiente la continua supresión de viajes.

Las cancelaciones de la línea 1, que une Málaga con Fuengirola, y que, además de trabajadores, usan muchos turistas que quieren conocer otros municipios costeros o llegar con rapidez al aeropuerto, dibuja una secuencia de dientes de sierra desde este verano. Como ejemplo, lo ocurrido estos últimos días: el pasado viernes se suprimieron 24 trenes; el sábado, 12; un día después, 18; el lunes, un total de 28; el martes, 22, y este miércoles, los 40 previstos inicialmente. “144 en seis días”, sumaba la citada organización sindical, que sostiene que, desde que comenzó el año, se “ha alcanzado la friolera de 2.954 trenes eliminados”.

Foto: Renfe Cercanías en Andalucía. (EFE)

Renfe redujo esta cifra notablemente y una portavoz aseguró que, desde el 1 de enero al 31 de octubre, se han cancelado 576 conexiones “por falta de maquinista”. Porque este es el motivo principal por el que el operador ferroviario achaca el deterioro del servicio, aunque en el caso de ayer también sumó como causa “alguna baja médica en las últimas horas”.

“Debido a la pandemia, se ha producido un retraso considerable en la formación y la homologación de los nuevos maquinistas, procesos necesarios y previos al inicio de la actividad de conducción de trenes de viajeros”, manifestó la citada fuente, que añadió que, “durante este tiempo, se han registrado jubilaciones y no se ha podido formar con la rapidez habitual” a los profesionales que tienen que incorporarse. “Esta ausencia momentánea quedará solventada” cuando, a nivel nacional, vayan accediendo a sus puestos los 924 trabajadores que tienen que completar los cursos.

La anunciada ampliación de la plantilla, no obstante, no tiene plazos y esto provoca que tras cada jornada de cancelaciones se produzca una riada de reacciones sindicales y políticas. La CGT, la organización más beligerante, afirmó que el Ministerio de Transportes prosigue con “su senda destructora del ferrocarril público” y acusó al Ejecutivo de “estar preparando la privatización de la línea más rentable del país”.

“El Gobierno ‘más progresista de la historia’ alardea de luchar contra el cambio climático mientras desvía a la carretera a los usuarios del ferrocarril, fomentando el aumento del consumo de combustibles fósiles. Se llena la boca de decir que trabaja contra la despoblación del medio rural mientras elimina el medio de transporte colectivo que facilita la movilidad de sus vecinos”, criticó.

El PP malagueño, que ha llevado al Congreso de los Diputados el caso del cercanías, acusó al Gobierno de PSOE y Unidas Podemos de “reírse” de los ciudadanos. Fue en boca de su coordinador general, José Ramón Carmona, quien detalló que el Ejecutivo central respondió en una pregunta parlamentaria que los servicios de esta línea ferroviaria “están restablecidos desde el pasado 13 de septiembre”.

El subdelegado del Gobierno se excusa culpando a los recortes del PP

“Es una realidad que cientos de malagueños que utilizan a diario la línea de Fuengirola y la de Álora han tenido que optar por un medio de transporte alternativo por el recorte de trenes”, afirmó, para preguntar a los socialistas “si este es el modelo de movilidad sostenible que defienden o si se trata simplemente de un veto a Málaga por una mera cuestión partidista”.

El subdelegado del Gobierno en la provincia, el socialista Javier Salas, por su parte, pidió “un poco de paciencia” después de descargar de responsabilidad al Ejecutivo de Pedro Sánchez y remontarse a la gestión de Mariano Rajoy. “Desgraciadamente, hemos heredado una situación bastante dificultosa en todos los servicios públicos, tanto en Málaga como en el resto de España, porque el PP, en la anterior crisis, hizo un recorte muy importante tanto de funcionarios como de oferta de empleo público e infraestructuras de servicios públicos básicos”, manifestó para excusarse.

Ana García cogía el tren de cercanías dos veces al día. A primera hora, cada mañana, desde una de las estaciones de Torremolinos, viajaba hasta la capital malagueña para incorporarse a su puesto de trabajo a las 8:30. Y después, una vez concluida su jornada laboral, hacía el camino de regreso. Pero desde hace unas semanas ha tenido que abandonar su decidida apuesta por un transporte verde. Las continuas cancelaciones y retrasos de los trenes han forzado su regreso al coche porque, como reconoce, no podía estar excusándose cada dos por tres con sus jefes por llegar tarde. Ahora, se desplaza en su turismo, lo estaciona en las proximidades del Palacio de Deportes Martín Carpena y coge el tranvía hacia el centro de la ciudad, “y aun así tardo mucho menos que antes”.

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