El PSOE acalla las críticas para blindar a Sánchez y espantar la idea del cambio de ciclo
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CIERRE DE FILAS CON MONCLOA

El PSOE acalla las críticas para blindar a Sánchez y espantar la idea del cambio de ciclo

Los socialistas esconden las tensiones con Iván Redondo, al que ven "tocado", y reparten culpas por la derrota de Madrid. La batalla con Susana Díaz no llega en el mejor momento

placeholder Foto: Reunión semipresencial de la ejecutiva federal del PSOE. (EFE)
Reunión semipresencial de la ejecutiva federal del PSOE. (EFE)

El PSOE ha emprendido un camino con escasa autocrítica tras la derrota de Madrid. Las críticas internas se acallan. Tras la debacle del 4-M hay una especie de conmoción colectiva y un luto donde no hay ni lamentos ni llanto, solo silencio. Sí asumen que tras años de tranquilidad orgánica la derrota de Madrid y las primarias de Andalucía marcan un punto de inflexión con dos federaciones importantes en ebullición.

El objetivo principal es blindar a Pedro Sánchez y alejarlo del foco. Han convenido que abrir críticas o asumir errores sobre la estrategia electoral seguida en las elecciones madrileñas es poner en duda al propio presidente del Gobierno y secretario general. Los socialistas se afanan en borrar la idea del PP de que la victoria triunfal de Isabel Díaz Ayuso abre un nuevo ciclo político en España. Madrid, insisten, no es España y Díaz Ayuso no es Pablo Casado, sino un fenómeno político más allá de la fuerza actual del PP.

Ese es el discurso circular del que no salen los socialistas tras el 4-M. Es la cantinela porque saben que el momento político es delicado para el PSOE y complicado para Pedro Sánchez. “Es grave”, admiten fuentes socialistas. “No lo olimos”, agregan. El PP habla de un cambio de ciclo. Díaz Ayuso cabalgó a lomos del 'antisanchismo' durante su campaña y en un principio el presidente se prestó a entrar en el combate. Algo sí olieron porque en la segunda parte se resguardó, y eso que desde el Gobierno admiten que no se vieron venir el tremendo batacazo de Madrid y que no fueron conscientes de la gravedad de lo que estaba pasando.

Foto: El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), junto al secretario de Organización del PSOE y ministro de Transportes, José Luis Ábalos. (EFE)

Ahora admiten fuentes socialistas que Iván Redondo “está tocado”. El director del gabinete del presidente del Gobierno no estuvo en la reunión del núcleo duro en la que Sánchez analizó con los suyos la derrota madrileña y en la que se decidió tirar hacia delante aplazando la renovación en Madrid y lanzando la ofensiva en Andalucía. Fue una ausencia destacada. Hasta ahora, era impensable que no hubiera sido convocado.

La tensa ejecutiva que celebró después el PSM cambió los planes. Fue una reunión muy dura. El partido era un polvorín y se exigían dimisiones. Dimitió el secretario general del PSM, José Manuel Franco, y anunció la entrega de su acta Ángel Gabilondo. En el PSOE madrileño se montó una gestora apenas 24 horas después de que desde Ferraz se hubiera negado una crisis interna de ese calado.

Foto: Pedro Sánchez y José Luis Ábalos. (EFE)

Se precipitaron cambios en Madrid y se hizo para proteger a Sánchez porque la errática campaña del 4-M y hasta la lista electoral salió entera de Moncloa. Además, el PSM es la federación del presidente del Gobierno por lo que todo le toca más de cerca. El objetivo es alejar el foco de Moncloa. Tanto que Pedro Sánchez renunció a la clásica comparecencia ante la prensa y rompió la regla clásica de comparecer al término de la cumbre social europea de este viernes en Oporto.

La ofensiva andaluza

Tras el 4-M, el PSOE lanzó la ofensiva contra Susana Díaz, acelerando en algunas semanas sus plazos, aprovechando que ese gesto permitiría virar el foco en un momento crítico. Ahora admiten dudas serias sobre si era el mejor momento. Es verdad que la secretaria general de los socialistas andaluces ya había decidido, acorralada durante semanas por sus críticos y un reguero de peticiones de adelanto de primarias, pedir ese anticipo. En Ferraz la idea que siempre se ha manejado es que una vez que se presentara un candidato con aval de la dirección federal, Andalucía iba a ser coser y cantar. Sostenían que la militancia se apunta siempre a caballo ganador y Susana Díaz, decían, es una opción perdedora. Sin embargo, esa estrategia ahora tiene importantes grietas. La ofensiva andaluza llega con Sánchez en un mal momento.

Susana Díaz ya ha dejado claro por dónde va. Pidió autocrítica y pensar por qué miles de ciudadanos han dado la espalda al partido. Reclamó reflexión y que no haya injerencias ni empujones desde Ferraz. Solicitó que los militantes andaluces puedan votar en libertad. El día después de la convocatoria de primarias para el 13 de junio se paseó por los platós de las televisiones nacionales con mensajes claros en contra de la decisión del Gobierno de gravar con peajes el uso de las autovías y con recados a Iván Redondo, advirtiendo de que las elecciones en el PSOE se ganan desde las casas del pueblo.

placeholder Primarias socialistas de 2017. (EFE)
Primarias socialistas de 2017. (EFE)


La dirigente andaluza perdió estrepitosamente las primarias de 2017 pero en el PSOE andaluz, que no es cualquier federación, hay aún muchos convencidos de que el modelo de partido que ha impuesto Pedro Sánchez tiene déficits y acabará cuestionándose. De momento nadie con peso en las actuales baronías ha salido a decir nada pero el debate está larvado y acabará estallando, señalan desde la ejecutiva del PSOE-A. Las primarias andaluzas se van a hacer largas para la dirección federal. Igual que Isabel Díaz Ayuso no confrontó con Ángel Gabilondo, Díaz tiene más fácil confrontar con Sánchez que con Juan Espadas, eso sí enarbolando a la vez 'la lealtad' y el convencimiento de que la crítica constructiva es la mejor forma de militar en el PSOE. Por unos o por otros, la guerra andaluza se abre en el momento de más debilidad para el secretario general en mucho tiempo.

Congreso en otoño

En el Gobierno tendrán que reactivar su actividad y buscarán desviar la atención. La salida de Pablo Iglesias invita a una reconfiguración de las relaciones internas y este periódico ya informó de que importantes dirigentes piden cambios inminentes. En el PSOE, de momento aplazan cualquier giro al congreso federal de octubre. Si hay movimientos en el núcleo duro de Ferraz tendrán que esperar a otoño. Ahora, hasta los protagonistas de las tensiones entre el partido y Moncloa evitan culparse porque saben que en esa pugna quien pierde es el presidente del Gobierno. Explican que lo de Madrid viene de lejos, que había problemas graves de fondo desde hace años. Eso no quita que una parte del partido esté deseando ajustar cuentas con Redondo, a quien siguen viendo como un extraño, un consultor de comunicación que ha tomado las riendas del partido desde su despacho en la presidencia del Gobierno.

No ha habido debates internos agitados ni peleas más allá de las pullas que lanzan los históricos, como Felipe González

Pedro Sánchez impuso un modelo de partido tras barrer en las primarias y desde entonces nadie lo ha cuestionado. Los militantes decidían y el secretario general hacía y deshacía con más poder absoluto que nunca. Simplemente se aceptó que el PSOE de la etapa ‘sanchista’ era otro partido, donde órganos como el comité federal se reunían casi como 'atrezzo' y no había debate interno. Los territorios perdieron fuerza. La mayoría de los barones fueron con Susana Díaz y cuando ganó Sánchez quedaron automáticamente silenciados. No ha habido debates internos agitados ni peleas más allá de las pullas que lanzan los históricos, como Felipe González, a lo que directamente se achaca que son fruto de otro tiempo y otro socialismo que ya no existe.

González pide "reaccionar"

El expresidente fue de los pocos que, de nuevo, se atrevió a poner en duda la estrategia. González defendió que “sin duda alguna” el PSOE tiene que hacer una “reflexión interna” porque el resultado obtenido por la formación en las recientes elecciones madrileñas “tiene que indicar algo, no solo en Madrid, sino algo que se está sintiendo” y ante lo que, además, a su juicio “uno tiene que reaccionar”. Añadió que “los partidos políticos tienen que tener todos una vida interna democrática y libre y hacer lo que Ramón Rubial decía que "El PSOE tiene que ser un instrumento al servicio de la sociedad, no al servicio de sí mismo", dijo en una entrevista este viernes en Extremadura Radio, recogida por Europa Press.

Madrid ha sido un batacazo grave con consecuencias que aún no se sabe hasta donde llegarán


Sánchez ganó el partido en su gesta de las primarias y después su llegada al Gobierno reforzó aún más el perfil presidencialista del PSOE. Nadie cuestionó, como hubiera ocurrido en otros tiempos, la alianza con Podemos o los pactos con ERC y Bildu. Quien pusiera en cuestión estos asuntos se despachaba diciendo que eran argumentos trasnochados y que ahora la realidad política era otra. Moncloa e Iván Redondo se convirtieron en la 'guardia de corps' del presidente y tomaron decisiones por encima de Ferraz. El éxito del PSC y del gabinete Moncloa en las catalanas afianzó este modelo. Las derrotas previas en Galicia y País Vasco no generaron revuelo y desde la dirección federal se señaló a la debilidad de los socialistas en esos territorios. No afectaron a Sánchez, nadie le cuestionó. El cambio ha llegado con Madrid. Ha sido un batacazo grave con consecuencias que aún no se sabe hasta donde llegarán. La siguiente parada es en Andalucía. El PSOE asume que se despide de esa etapa de tranquilidad interna.

El PSOE ha emprendido un camino con escasa autocrítica tras la derrota de Madrid. Las críticas internas se acallan. Tras la debacle del 4-M hay una especie de conmoción colectiva y un luto donde no hay ni lamentos ni llanto, solo silencio. Sí asumen que tras años de tranquilidad orgánica la derrota de Madrid y las primarias de Andalucía marcan un punto de inflexión con dos federaciones importantes en ebullición.

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