Cómo Ábalos y Redondo gastaron el crédito de las catalanas para estrellarse contra Ayuso
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DE MURCIA A LA PUERTA DEL SOL

Cómo Ábalos y Redondo gastaron el crédito de las catalanas para estrellarse contra Ayuso

El PSOE tendría hoy a Casado en el rincón del 'ring' sonado por las elecciones en Cataluña, pero Moncloa y Ferraz buscaron un KO en Murcia que se volvió en su contra

placeholder Foto: Pedro Sánchez y José Luis Ábalos. (EFE)
Pedro Sánchez y José Luis Ábalos. (EFE)

Asesores en la sombra de la política ha habido desde que Quinto Tulio Cicerón ayudó a su hermano mayor Marco Tulio Cicerón a ocupar el Consulado de la República de Roma. Quinto disfrutó de grandes éxitos, como político y como militar, pero terminó proscrito y ejecutado junto a su familia. La historia está repleta de 'spin doctors' que tocaron el cielo y se estrellaron contra el suelo.

Le pasó a Steve Bannon, el que fue estratega jefe de Donald Trump y uno de los artífices de su ascenso a la presidencia de los Estados Unidos. La llegada al poder le enfrentó a la realidad de la gestión pública y la incapacidad de llevar a cabo su proyecto de derecha radical o 'alt right'. Los halcones de la Casa Blanca jugaron por una vez la baza del sentido común frente a la pulsión ultraconservadora de Bannon, y forzaron su salida por la puerta de atrás. En esa misma órbita ideológica transitó Dominic Cummings, el asesor descamisado y ciclista que tan bien retrató el filme 'Brexit: The uncivil war', y al que se considera oscuro creador de la campaña que convenció a la mayoría de británicos de que era mejor abandonar la Unión Europea. Su aura se esfumó a golpe de contagio de covid y acumulación de cadáveres en los hospitales como fontanero mayor de Boris Johnson, hasta que fue cazado saltándose el confinamiento y se le cerró la puerta de Downing Street.

Algo similar les ha ocurrido a Iván Redondo, el jefe de gabinete de Pedro Sánchez; a su lugarteniente en Moncloa, Félix Bolaños, y también al ministro de Transportes y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, con la sucesión de acontecimientos que han conducido a la victoria de la popular Isabel Díaz Ayuso en las elecciones de la Comunidad de Madrid.

placeholder El secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver (i), y el jefe del Gabinete de la Presidencia, Iván Redondo. (EFE)
El secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver (i), y el jefe del Gabinete de la Presidencia, Iván Redondo. (EFE)

En ese tiovivo de emociones que es influir sobre la política entre bastidores y alimentar teorías sobre el verdadero papel de estrategas, jefes de gabinete y fontaneros en los éxitos y fracasos de sus patrocinados, acaban de encajar una importante derrota ante dos personas vinculadas al Partido Popular. El primero Miguel Ángel Rodríguez (MAR), el hombre en la sombra tras la presidenta madrileña, que emerge ahora como autor intelectual de un tsunami electoral que ha inyectado adrenalina para varios meses en las filas populares y ha dejado temblando a su homólogo en Moncloa, el todopoderoso inspirador de leyendas, Iván Redondo.

Para MAR, la victoria de Ayuso es como para Joe Biden el éxito ante Trump. El de Pensilvania tuvo que esperar hasta cumplir 78 años para sentarse en el despacho oval. El controvertido asesor vallisoletano estuvo en el origen de la llegada de José María Aznar a la Moncloa, pero su labor como secretario de Estado de Comunicación apenas le duró dos años. Sus polémicas intervenciones como portavoz y su fama de bronco y manipulador le apartaron de la primera línea distanciado de muchos dirigentes de su partido, que veían en sus formas una resta más que una suma. Ha sido ahora en el otoño de su vida, a sus 57 años, y tras regresar a la primera línea como 'alter ego' de Ayuso, cuando se ha desquitado devolviendo a sus siglas la esperanza de recuperar la posición de supremacía en el centro-derecha español.

Foto: La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas. (EFE)

El segundo artífice de la alegre primavera que se han regalado los conservadores es Teodoro García Egea. El secretario general de Pablo Casado fue el encargado de desactivar la moción de censura de Murcia. Porque la victoria de Rodríguez y la derrota de Redondo no pueden entenderse sin Murcia, la región que quedará tatuada en la memoria del 'spin doctor' de Sánchez como su primer gran borrón. Un fallo de principiante del que no ha sido el único responsable y que ha llevado al PSOE a pasar de tener al PP y Casado sonados en un rincón del cuadrilátero político tras la victoria relativa de Salvador Illa en las elecciones catalanas de febrero, donde los populares se vieron rebasados por Vox, a ver ahora cómo responden sus rivales con ganchos a derecha e izquierda y le ponen contra las cuerdas.

Quizás por exceso de ambición, Sánchez y sus asesores derrocharon todo el crédito ganado en Cataluña con una moción de censura mal calculada y peor ejecutada en un territorio acostumbrado, a su pesar, a la invisibilidad. Desde aquel 10 de marzo en el que se anunció la operación contra el popular Fernando López Miras hasta hoy, nada puede haberles salido peor a los socialistas. Buscaron noquear al PP y han recibido un escarmiento.

placeholder Miguel Ángel Rodríguez. (EFE)
Miguel Ángel Rodríguez. (EFE)

Las elecciones madrileñas han mancillado el traje de luces que vestía el jefe de gabinete de Pedro Sánchez y han evidenciado un grave déficit de estrategia en Ferraz, no porque la operación de la moción de censura no fuera una buena idea si hubiese salido bien, sino porque el primero, Redondo, no supo ver que, como en el ajedrez, un movimiento de piezas conduce necesariamente a otro y así hasta el jaque final. El segundo, Ábalos, demostró graves problemas de información sobre el ecosistema político murciano, algo imperdonable para un secretario de Organización. ¿Nadie les informó de que la moción dependía de la vicepresidenta (Isabel Franco) a la que su candidata a la presidencia (la también naranja Ana Martínez) llevaba semanas tratando de descabalgar del Gobierno de López Miras?

Ayuso vio en el fallido ataque de alfiles al rincón murciano la ocasión perfecta para lanzar un golpe de dama del que el presidente del Gobierno tiene que encontrar ahora la forma de zafarse.

Por suerte para el líder del PSOE, quizás en el mismo fracaso esté el germen de la reconstrucción. Porque la renuncia a la política "institucional" de Pablo Iglesias tras su cuestionable campaña puede abrir un nuevo periodo de estabilidad en el Ejecutivo de coalición con la vicepresidenta Yolanda Díaz y los ministros de Podemos que dé a Sánchez oxígeno suficiente como para aguantar el embate de la ola madrileña. Si lo hará con los mismos estrategas o no es una incógnita que probablemente se despeje pronto: en el congreso federal de otoño en Valencia a lo más tardar.

Asesores en la sombra de la política ha habido desde que Quinto Tulio Cicerón ayudó a su hermano mayor Marco Tulio Cicerón a ocupar el Consulado de la República de Roma. Quinto disfrutó de grandes éxitos, como político y como militar, pero terminó proscrito y ejecutado junto a su familia. La historia está repleta de 'spin doctors' que tocaron el cielo y se estrellaron contra el suelo.

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