SIN VOCES CRÍTICAS

Hasta el PSOE andaluz da manos libres a Sánchez para negociar con ERC

Susana Díaz guarda un sepulcral silencio sobre las negociaciones con los independentistas y desde Andalucía hablan de "plena confianza" y apoyo "incondicional" a lo que decida Ferraz

Foto: Susana Díaz, junto a miembros de su ejecutiva, en la pasada noche electoral del 10-N. (EFE)
Susana Díaz, junto a miembros de su ejecutiva, en la pasada noche electoral del 10-N. (EFE)

Pedro Sánchez no tiene contrapesos dentro del partido. Es una de las características del PSOE que ganó tras las primarias, que no hay barones ni voces que se levanten y eso, recuerdan los más veteranos, no lo tuvo ni Felipe González en sus mejores tiempos. Había dudas sobre si Susana Díaz y el PSOE andaluz iban a celebrar con la boca chica la alianza con Podemos pero no ha sido así. Todo lo contrario, alaban el acuerdo con Pablo Iglesias, e incluso dan manos libres para negociar con ERC.

En esta nueva etapa, con la expresidenta andaluza convertida al sanchismo y con su futuro político en juego, no se mueve ni una hoja. Díaz quiere seguir al frente del partido en Andalucía y volver a repetir como candidata. Su pacto con Sánchez para sellar la paz y asegurar su futuro político está en juego y desde Andalucía cierran filas.

Tras conocerse los resultados electorales, desde las filas socialistas andaluzas sacaran pecho con el "grandísimo" resultado y salieron a dejar claro que Susana Díaz sale "reforzada". Otros como Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, crítico con Díaz y en la ejecutiva federal, resaltó que el nuevo escaño obtenido por el PSOE en Andalucía es de Huelva, donde los antisusanistas han cogido fuerza tras el cese de Mario Jiménez, y pidió "reflexión", subrayando que es "preocupante que las tres derechas sumen más votos que las dos izquierdas en Andalucía".

Apoyo "incondicional"

El portavoz del PSOE andaluz, José Fiscal, fue muy claro este miércoles preguntado sobre un posible acuerdo para lograr la abstención o el apoyo de los partidos independentistas con ERC a la cabeza. Abrió la puerta de par en par a ese pacto con una sola línea roja: la Constitución. No quiso señalar qué condiciones o líneas rojas serían insalvables para los socialistas andaluces. Habló de “la Constitución como la única premisa”. Fiscal insistió en que “se pactan políticas” y dejó claro que van a ser “absolutamente respetuosos” con las decisiones y las negociaciones que emprenda Sánchez.

Otros barones como el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, sí insistieron en que es PP y Cs, con su abstención, quienes tienen en su mano aislar a los independentistas catalanes y hacerlos irrelevantes. Susana Díaz ha evitado decir públicamente tras el acuerdo con Podemos para un Gobierno de coalición que preferiría evitar a los nacionalistas catalanes.

“Plena confianza” en Pedro Sánchez y manos libres. Más "acuerdo total e incondicional" al pacto con Podemos. La hemeroteca muestra a las claras que Susana Díaz ha dado un giro brutal. Era enero de 2016 cuando Pedro Sánchez sorprendió proponiendo una consulta a la militancia sobre un posible pacto de gobierno en el que, como ahora, la abstención de ERC era necesaria en la ecuación para alcanzar la mayoría absoluta en la investidura. Entonces volaban los cuchillos en el PSOE y la alarma de los barones, en guerra contra Sánchez en su mayoría, se extendió bajo el aviso de que no iban a tolerar ese pacto que algunos, como Susana Díaz, llegaron a dar por consumado.

Fue el momento en el que una posible negociación con ERC, que en realidad nunca se produjo, con más claridad sublevó a los dirigentes territoriales socialistas. De entonces es esa frase de Susana Díaz en la que exigía al líder socialista mostrar sus cartas con claridad y especificar nítidamente a la militancia sobre qué tipo de acuerdo de gobierno y con quién antes de abrir la consulta.

Giro de Díaz

Fue uno de esos comités federales ya en guerra y a la salida, tras proponer el secretario general la consulta a la militancia para desactivar la oposición de los barones a sus planes, la andaluza proclamó: “Pido claridad, transparencia y que se conozca en profundidad de qué estamos hablando. Cuáles y cómo serán los acuerdos”, insistía Díaz. “Con la verdad siempre por delante”, remachó visiblemente enfadada. Mientras, en los corrillos, los socialistas andaluces se dedicaban a alertar de ese “pacto secreto” para la abstención de ERC, apuntaban a la mediación de Miquel Iceta y advertían de que no iban a tolerarlo. Esos augurios no llegaron a cumplirse nunca, esa votación nunca llegó. Ahora que sí está cerca guardan silencio y aseguran que el ascenso de Vox obliga a ese cambio radical de posición, también en las filas del PSOE andaluz.

El PSOE andaluz siempre se ha erigido en “muro de contención” de privilegios frente a otros territorios de España y ha sido muy claro frente a la amenaza secesionista. Ahora el discurso es otro. El día del acuerdo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, Díaz acudió al programa de Ana Rosa Quintana en Telecinco para hacer una entrevista. Por su intervención quedó claro que no conocía que horas después Sánchez e Iglesias iban a sellar su acuerdo con una solemne puesta en escena. Según fuentes del PSOE, Sánchez y Díaz sí hablaron después de las elecciones, en una ronda del presidente que incluyó a varios dirigentes, pero sin trasladar los términos del acuerdo exprés con Pablo Iglesias, de los que no informó posteriormente ni a su propia ejecutiva. "Sea lo que sea, al PSOE andaluz le va a parecer bien", zanjaba un dirigente en los pasillos del Parlamento, "plena confianza".

Andalucía

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