AYUDAS A LOS ANDALUCES

Lágrimas y votos: claves del eje catalán-andaluz que exaspera a los nacionalistas

La aprobación de una nueva línea de ayudas para combatir la inmersión lingüística es un gesto a Vox que encierra una estrategia propia del PP para remontar las siglas en Cataluña

Foto: Foto: Unsplash.
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El DNI del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, recoge su nacimiento en Barcelona. Es hijo de emigrantes andaluces en Cataluña que regresaron a Málaga cuando el líder del PP andaluz aún era un bebé. Cuando tomó posesión de su cargo, su primer viaje oficial fue precisamente a su ciudad natal, para celebrar el Día de Andalucía. Era principios de marzo. Allí proclamó con solemnidad que no iba a permitir que se “pisotearan” los derechos de los andaluces. Cuenta Moreno que uno de los presidentes de las casas de Andalucía con quienes se reunió le pidió ayuda "con lágrimas en los ojos" ante “la presión independentista”. En ese mismo instante, dicen en su equipo, se afianzó en que, como presidente de Andalucía, quería jugar un papel activo y no mirar hacia otro lado en la crisis catalana.

Esa idea quedó fijada en marzo y casi dos meses después, finales de abril, la Junta de Andalucía comunicó el nombramiento de Enric Millo, José Enrique en la reseña que ofreció el Consejo de Gobierno, como secretario general de Acción Exterior de la Junta. El nombramiento se leyó en clave interna del PP. Quien fuera delegado del Gobierno en Cataluña en las jornadas más duras del desafío independentista, hombre de Soraya Sáenz de Santamaría, era rescatado tras una etapa política muy difícil, con mucho sufrimiento personal. Al final los partidos, todos, funcionan muy bien como agencias de colocación de sus dirigentes más fieles.

Un interlocutor de lujo

Pero había algo más. No era solo una componenda partidista o humana, sino parte de una estrategia que ha situado a Millo como un interlocutor de lujo con una parte de las asociaciones de la vida civil catalana que mayoritariamente no comulgan con el independentismo. El alto cargo esta semana ha vuelto a sufrir la persecución y los insultos en redes y ha recordado los momentos más duros del ‘Mr. Fairy’, cuando declaró en el juicio del 1 de octubre ante el Supremo. Entonces contó más de 100.000 tuits de amenazas o insultos. Ahora, en San Telmo, protegido de los focos, declina hablar con los medios.

Fue vincular su nombre a la nueva partida para ayudar a los andaluces frente a la “inmersión lingüística” y los nacionalistas salieron en tromba. Actualmente, hay 144 entidades en la Federación de Entidades Culturales Andaluzas (Fecac) en Cataluña. Su presidente, Daniel Salinero, muestra sorpresa por la polémica generada por la aprobación de una línea de ayudas para la inmersión lingüística dentro de las subvenciones aprobadas por la Junta. Una cantidad menor, 100.000 euros, que supondría apenas céntimos para cada uno de los 300.000 andaluces que viven fuera de la comunidad. “Hoy hay una sensibilidad extrema con todo”, admite en conversación con este periódico. Las relaciones con el Gobierno andaluz siempre han sido fluidas, señala Salinero, aunque celebra especialmente que en los últimos meses el Ejecutivo de Moreno Bonilla les haya dejado claro que se reforzará.

Millo volverá a reunirse con las asociaciones andaluzas en Cataluña la semana próxima para perfilar las ayudas frente a la inmersión lingüística

Se reunieron con el secretario general de Acción Exterior y el presidente de la Fecac volverá a reunirse con Millo la semana próxima en Barcelona después de que el Gobierno andaluz les haya dejado claro que la nueva línea de ayudas que se pondrá en marcha para ayudar a la inmersión lingüística se definirá de forma conjunta con las asociaciones. De momento, no hay nada. Las ayudas no tienen forma. “El tema de la lengua, para nosotros, no es un problema”, señala Salinero, que no obstante da la bienvenida a cualquier línea de subvenciones y asegura que desde un punto de vista cultural se pueden plantear muchas actividades con ese dinero, desde talleres de escritura a encuentros de poetas andaluces, menciona así por encima. ¿Clases particulares de castellano? Eso, admite con rotundidad, no es necesario ni está sobre la mesa.

Un gesto con Vox

El punto del orden del día en el Consejo de Gobierno andaluz del pasado martes tenía otra vertiente política. Esa misma tarde, los diputados de Vox y los responsables de la Consejería de Hacienda iban a empezar a reunirse para elaborar los presupuestos de 2020. El anuncio pretendía ser un guiño a los socios de PP y Cs tras el tortuoso proceso de negociación de los presupuestos de 2019. Vox había exigido, dentro de ese acuerdo, una partida de 100.000 euros para “andaluces con problemas de inmersión lingüística”. El punto incluido por el Gobierno respetaba fielmente esa redacción acordada aunque detrás, de momento, no hay nada. Queda por perfilar qué se subvencionará.

Los diputados andaluces de Vox ya habían hecho también sus incursiones en tierras catalanas y, en varias iniciativas en la Cámara andaluza, habían defendido encendidamente que se refuercen las ayudas a las asociaciones andaluzas en esa comunidad. En concreto, los diputados de Vox Alejandro Hernández y Manuel Gavira asistieron a la Feria de Abril de Barcelona, donde el partido tenía una caseta. La feria coincidió con el cierre de la campaña de las generales. Todos los partidos tuvieron presencia allí excepto dos, la CUP y el PP.

Hundimiento electoral del PP

Vox se estrenó ocupando el hueco de los populares en un evento, ligado a la Fecac, al que tradicionalmente siempre han acudido todos los partidos políticos y que ya se ha convertido en una expresión más de las fiestas populares en Cataluña. Si el PSC vio cómo Cs le arrebataba su hegemonía en lugares tradicionalmente socialistas como el área metropolitana de Barcelona, zona con una importante presencia de emigrantes andaluces, el PP también tocó fondo en las últimas generales. Sin grupo propio en el Parlamento catalán, una sola alcaldía y solo un acta de diputado en el Congreso, la de Cayetana Álvarez de Toledo. Eran señales de hundimiento más que alarmantes para que el partido, desde el sur, salga al rescate para evitar su desaparición en Cataluña. En todos estos movimientos del PP andaluz hay un rescate político mucho más que cultural. Todo es cíclico, el PSOE andaluz ya trató también de poner en pie un eje con el PSC de la mano de Pascual Maragall y Manuel Chaves allá por 1999.

En un momento político caliente en Cataluña, a la espera de la sentencia del 'procés', el pulso abierto entre los independentistas y la amenaza de nuevas elecciones catalanas, las críticas cosechadas por la iniciativa del Gobierno andaluz respecto a la nueva línea de subvenciones han superado cualquier previsión del propio PP, que mira con asombro el revuelo por algo que difiere muy poco de lo que ya existía, admiten fuentes de San Telmo.

Ya en 1999, los políticos Chaves y Maragall 'inventaron' un eje político entre Andalucía y Cataluña que no llegó a nada

Las ayudas a los andaluces en el exterior no son nuevas. Se remontan a los orígenes de la propia Junta de Andalucía. De hecho, el Estatuto de Autonomía recoge un apartado específico para garantizar la protección de los andaluces en el exterior y en 2016 se aprobó por el Gobierno andaluz, entonces del PSOE, un Estatuto de los Andaluces en el Mundo que regula estas subvenciones. Todos los gobiernos han aprobado anualmente ayudas para quienes emigraron y todos los presidentes han visitado asiduamente las casas de Andalucía, la mayoría en Cataluña pero también en otras partes del mundo. En las tres últimas legislaturas, desde que estalló la última crisis, estas políticas se difuminaron. Los dos últimos presidentes socialistas, José Antonio Griñán y Susana Díaz, limitaron de forma importante sus salidas internacionales. Ahora, el PP de Juan Manuel Moreno piensa que es hora de reforzar esos lazos con las casas de Andalucía.

Críticas del PP en la oposición

Un ejemplo. En octubre de 2008, el entonces presidente Chaves recibía las críticas furibundas del PP, que atacaba un viaje a Argentina como una “gira turística”. Ese Día de la Hispanidad, Chaves participó en Buenos Aires en un multitudinario encuentro de la Federación de Asociaciones Españolas de Argentina. Los andaluces emigrados décadas atrás bailaron, cantaron, recitaron poesía y agasajaron a la delegación de la Junta con platos típicos de sus pueblos de origen.

En la agenda de cada viaje al extranjero de un presidente andaluz, siempre ha habido un hueco para departir con los emigrantes andaluces. Actos que la oposición del PP, ahora en el Gobierno, tradicionalmente criticaba con dureza por ver tintes electoralistas en estos encuentros. Era un tentáculo más, decían entonces, de esa ‘red clientelar’ con la que el PSOE se mantenía lustros y lustros en el poder. Hay unos dos millones de personas de origen andaluz fuera de la comunidad, unas 300.000 en el extranjero. Las casas de Andalucía cuentan con unos 100.000 socios. Son uno de los movimientos asociativos de la sociedad civil con más inscritos.

Ayudas de alcaldes y diputaciones

En general, las asociaciones siempre se han quejado de que las ayudas que se aprueban son insuficientes. La orden del pasado mayo, ya en vigor y con 160 solicitudes de momento, está dotada con 882.000 euros. Se trata en concreto de cuatro líneas de ayudas destinadas a acciones culturales sobre la identidad andaluza (577.000 euros), proyección de la imagen de Andalucía en el exterior (260.000), ayudas para los gastos corrientes de las casas andaluzas (30.000) y acciones para que los emigrantes puedan ayudar a los nuevos andaluces que abandonan su tierra (15.000). Desde dentro del movimiento, aseguran que esas ayudas son muy pequeñas repartidas entre todas las asociaciones registradas, hay unas 370 entidades. Subrayan además las dificultades para justificar los gastos en muchas ocasiones, por las trabas burocráticas y la distancia. Frente a esos 800.000 euros, el ministerio contempla un presupuesto para las acciones a favor de los emigrantes dotado con 59,37 millones de euros.

Además, el presupuesto mayoritario de esas asociaciones, explica Salinero, no proviene de las subvenciones andaluzas. Son asociaciones culturales “dedicadas a fomentar el patrimonio cultural de Andalucía”, desde hermandades del Rocío a peñas flamencas o cofradías, además de entidades culturales. “En la gran mayoría de los casos, estas asociaciones forman parte del patrimonio de sus ciudades o sus pueblos, están muy arraigadas en sus barrios y reciben subvenciones de las diputaciones o de los ayuntamientos, más que de la Junta de Andalucía”, explica el presidente de Fecac, que insiste en que “cualquier ayuda para fomentar la cultura andaluza es más que celebrada”, pero que precisamente problemas de integración o de aislamiento no sufren. “Quizás en zonas de interior, en pueblos pequeños muy concretos, pero en general, no”, aclara Salinero. La semana próxima, un andaluz en Barcelona, como es el presidente de Fecac, y un catalán en Sevilla, como es Millo, seguirán perfilando las nuevas subvenciones para exasperación de los nacionalistas catalanes.

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