PERFIL DE ALEJANDRO HERNÁNDEZ

El diputado 67, la voz templada y sin exabruptos de Vox en Andalucía

Alejandro Hernández, portavoz en lugar de Francisco Serrano, ha reconducido las relaciones con Cs, abriendo una nueva etapa en el 'pacto a la andaluza' en mitad del conflicto nacional

Foto: El portavoz de Vox en Andalucía, Alejandro Hernández. (EFE)
El portavoz de Vox en Andalucía, Alejandro Hernández. (EFE)

“Alejandro es un señor de derechas de toda la vida con el que se puede tratar”. La descripción la realiza un diputado de Ciudadanos y alude a Alejandro Hernández, el portavoz parlamentario de Vox en Andalucía y el rostro designado, en detrimento del juez Francisco Serrano, para tomar las riendas en la Cámara autonómica.

Aunque el partido, en la extrema derecha del arco parlamentario, sigue teniendo su parcela para reivindicarse —por ejemplo, este viernes no acudirá al acto homenaje tradicional en el Parlamento a Blas Infante, padre de la patria andaluza—, cada vez chirría menos, en sus formas, en los usos y costumbres de la institución parlamentaria. El pacto a la andaluza, ese que no han logrado exportar a otros puntos de España, entre PP, Cs y Vox funciona mejor que nunca cuando el foco mediático apunta a la guerra en otras regiones del país.

Quizá muchos de Despeñaperros hacia arriba no se fijaron en el portavoz andaluz hasta la negociación del Presupuesto con PP y Cs hace un mes. Hasta entonces, aunque la dirección de Santiago Abascal optó por él como portavoz desde casi el inicio, allá por febrero, el discurso de Vox sonaba bajo la partitura de quien fue su candidato, Serrano, con un foco mediático mucho mayor que su sucesor y un lenguaje mucho más radical en asuntos como la violencia de género o la inmigración, que tensaba las relaciones con los naranjas.

El acercamiento de Cs

Mientras que en Murcia o Madrid el acuerdo se hace imposible, con exabruptos, insultos y descalificativos rodeando la negociación, en Andalucía la relación entre Vox y Cs, ya sin necesidad de que el PP haga de intermediario, se hace cada vez más normal. Es habitual ver a diputados de Albert Rivera bromeando o charlando con los de Santiago Abascal en la cafetería, pactar temas en comisiones o dedicarse guiños en los últimos plenos. ¿Se está ‘normalizando’ Vox y adaptando su discurso al sistema parlamentario? ¿O es que Cs se ha dado cuenta de que seguir insistiendo en un cordón sanitario con un partido que le ha dado un Gobierno es ridículo? “Al final hay cosas que nos separan y en que no nos pondremos de acuerdo, pero en otras muchas, que son básicas, sí pensamos lo mismo”, admite Hernández sobre Vox y Cs.

Cuando se apunta a un perfil más moderado de Vox en el Parlamento andaluz, sus ‘socios’ se refieren al papel de Alejandro Hernández, un señor cincuentón —“A los 55 todo es temporal”, dice sobre la política—, con gafas y barba, siempre de chaqueta, pañuelo en la solapa, a quien después de oír hablar en la tribuna no podrías imaginar empleando el lenguaje bravucón, gamberro o retador que podría definir el discurso de otros dirigentes de su partido. Nadie imagina a este diputado por Córdoba usar términos como “lameculos”, “sinvergüenza” o “acojonado”, que utilizó el responsable de redes “de verano” del partido refiriéndose a Rivera y por los que este jueves pidió perdón a Cs públicamente. Tampoco le pegan el "planchabragas" y el "feminazi" de Serrano o el "buscadores de huesos" de su compañero de bancada Benito Morillo al referirse a la memoria histórica. Vox en Andalucía tiene un grupo parlamentario heterogéneo de perfiles públicos muy diversos.

Exmilitante del PP

Hernández, abogado madrileño que recaló en Córdoba en 1993 de la mano de su esposa, casado y padre de cuatro hijos, aterrizó en Vox en 2016, cuando una de sus hijas le insistió en que se informara. Era un militante del PP desencantado con el rumbo del partido al que siempre había votado. “Leí el manifiesto de Vox y me pareció que podía asumirlo perfectamente en su integridad”, cuenta. No fue hasta hace poco más de un año, 2018, cuando empezó a participar mucho más activamente en política. “Me afilié al PP en los años duros en los que castigaba el terrorismo, pero nunca participé en una reunión”, narra el diputado cordobés.

“Me sorprende el tiempo que se pierde en debates que sabemos que no van a llegar a ningún sitio”, señala Hernández cuando se le pregunta qué es lo que más le ha sorprendido del Parlamento andaluz desde dentro. “No digo que los diputados no trabajen, eso también ha sido una sorpresa, tengo que admitirlo. Se trabaja mucho más de lo que la gente piensa y con jornadas por encima de la media de otras profesiones”, asegura. “Que nos llamen ultraderecha, bueno, me molesta porque no se utiliza para ubicarnos en el arco parlamentario, pero filonazi...”, ironizó en su última rueda de prensa. “Al final, todo es cuestión de sentido común”, señala el portavoz.

"Que los diputados trabajen y por encima de la media de otras profesiones ha sido una sorpresa, tengo que admitirlo"

Hernández considera que hay asuntos en los que Vox “no va a transigir”, cuestiones que son “innegociables” para su partido, pero sí insiste en que es necesario “un trato cordial” y admite que le gusta mucho “guardar las formas”. “A veces pienso que esto es como los futbolistas, que se dan patadas en el campo y luego tan amigos, pues un poco así en política”, bromea. “Quizá sea deformación profesional. Estoy muy acostumbrado a no perder las formas en la sala”, dice como letrado. “Siempre he sido abogado de pleitos pobres, de provincias”, apunta Hernández, asesor de pymes y autonómos, que tuvo que cerrar su despacho cuando asumió su escaño.

"Disciplina" de partido

Es muy estricto con “la disciplina” que impone el partido, de ahí, supuestamente, sus disputas con Serrano, a quien advirtió días atrás sobre sus valoraciones de la sentencia de La Manada. Como abogado, cree que la independencia judicial es intocable y más en momentos delicados, a la espera de sentencia por el juicio del ‘procés’ catalán. “Yo puede que guarde las formas, pero no discrepo en el fondo con nada de Vox, para nada”, insiste quien ha hecho declaraciones públicas, por ejemplo, defendiendo que existe “el crimen pasional” o que “hay que devolver a los menores inmigrantes con sus familias”.

Hay una parte de Vox que considera que si antes el partido tenía que “hacer ruido” para captar la atención de los medios de comunicación, ya esa etapa quedó atrás. Los 12 diputados de Vox en Andalucía tienen el altavoz que les brindan la institución, las portavocías, los turnos en los plenos, los debates para lanzar su mensaje. Ahora toca hacer una política “más pragmática”, defienden avalando otra estrategia.

Desde el grupo parlamentario, defienden que han ganado cierta autonomía en estos meses, aunque Vox sigue siendo un partido pequeño, con una dirección única, muy conectado con la cúpula, “donde las terminaciones nerviosas son cortas” y se coordina todo con la dirección vía móvil. Niegan sin embargo que, por ejemplo, la decisión de no tumbar el Presupuesto andaluz respondiera a una orden directa de Santiago Abascal. “Todo se coordina, pero se decide pensando en los andaluces y no en Madrid, si no, ¿por qué habríamos dado luz verde si en Madrid sigue sin arreglarse nada?”.

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