Debates de investidura

Así es la 'luna de miel' andaluza de Cs y Vox en mitad de la tormenta en Madrid y Murcia

Los de Abascal piden disculpas por los insultos a Rivera y ambos partidos atacan juntos al PSOE y a Adelante Podemos, en un debate absurdo sobre insultos a formaciones políticas

Foto: El líder de Ciudadanos en Andalucía, Juan Marín, en el centro junto al presidente de la región, Juan Manuel Moreno Bonilla. (EFE)
El líder de Ciudadanos en Andalucía, Juan Marín, en el centro junto al presidente de la región, Juan Manuel Moreno Bonilla. (EFE)

Mientras que en Murcia o Madrid Cs y Vox suben muchos decibelios su bronca política, en el Sur de España, el idilio se consolida. Seis meses después de un pacto de investidura con los de Albert Rivera disimulando y tratando a los de Santiago Abascal como si fueran invisibles, ya nadie se esconde ni se escabulle. Para alivio del PP, claro, que ve en este nuevo escenario oxígeno y estabilidad.

El punto de inflexión fue el pacto de presupuestos de hace un mes, donde por primera vez y tras el ultimátum de Vox, Cs se sentó con ellos a la mesa, se fotografió y plasmó su firma en un documento conjunto con membrete de los tres partidos políticos. PP, Cs y Vox ya pasean juntos sin problemas, votan en el mismo sentido sin sentirse en la necesidad de justificarse e incluso se dedican carantoñas desde la tribuna de oradores.

El pleno de la Cámara andaluza ha oído este jueves como el portavoz de Vox, Alejandro Hernández, pedía perdón a su colega de Cs, Enrique Moreno, por las palabras que ayer se escribieron en la cuenta de Twitter de su partido. Llamaron a Albert Rivera "acojonado" "lameculos" y "sinvergüenza" y luego culparon al "CM de verano", dejando caer que las redes las llevaba el becario.

A Vox en Andalucía ni le ha convencido ni le ha bastado esa explicación. "No estamos orgullosos, se han dado aclaraciones, no es ese el camino y, en lo que a mi respecta, le pido disculpas", dijo el diputado con solemnidad. Cs las agradeció. Antes les pidió: "prediquen con el ejemplo, pidan disculpas y retráctense".

Ocurrió todo en un debate con tintes surrealistas de una iniciativa de Vox "relativa a violencia contra miembros de formaciones políticas", donde este grupo se mostró como víctima del maltrato de otros partidos y recibió a la cara una larga lista de insultos vertidos por ellos mismos desde las redes sociales de sus representantes o en declaraciones públicas de sus portavoces. La mayoría del diputado andaluz Francisco Serrano, que está de baja. Desde "planchabragas" a "buscahuesos", "tiparraca", "sinvergüenzas", "cobardes" o "trileros" fueron calificativos que se repasaron en un estéril debate en la tribuna del Parlamento.

Era la contrapartida a la iniciativa del PSOE que se debatió en el pleno anterior sobre el "retroceso democrático" en Andalucía. Ambas, con el Reglamento en la mano, son difícilmente admisibles y calificables por la Mesa del Parlamento, puesto que no suponen ningún debate destinado a mejorar la vida de los andaluces. Las dos proposiciones sirvieron para mostrar la peor cara, o al menos la menos educada, de los representantes públicos andaluces.

Mientras que el Gobierno de Madrid sigue en el aire por el rotundo rechazo de Cs a formar un pacto con Vox y en Murcia los dos partidos son incapaces de cerrar un acuerdo a escasas horas de votarse la investidura, en Andalucía ambos grupos han superado sus diferencias iniciales y dan muestras de entendimiento político. Será quizás porque ahora los focos han virado hacia otras plazas y el pacto a la andaluza ya no está en primer plano pero aquí ni insultos, ni tensiones, ni retos ni pulsos. Una balsa de aceite en mitad de "la violencia verbal" que todos, eso sí, admiten que cada vez hace la política más vergonzosa.

Andalucía

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