PUGNAS internas

Las listas electorales también disparan las tensiones entre los sanchistas en Andalucía

El cese de Celis como delegado y la designación de su sustituto destapa la crisis entre los afines de Pedro Sánchez, que llegarán divididos y sin referentes a dar batalla a Susana Díaz

Foto: Pedro Sánchez y Susana Díaz, durante un mitin en Andalucía antes de las elecciones de la comunidad. (Reuters)
Pedro Sánchez y Susana Díaz, durante un mitin en Andalucía antes de las elecciones de la comunidad. (Reuters)

Las listas electorales, que aún Ferraz mantiene en el aire aunque habrá purga, no sólo están sacudiendo al sector susanista del PSOE andaluz sino también a los afines de Pedro Sánchez en Andalucía. El pulso con las candidaturas ha evidenciado que el sanchismo en esta comunidad sigue siendo un grupo de familias o plataformas desarticuladas, sin un referente claro, divididas y con serias dificultades para plantar en serio una batalla a Susana Díaz una vez que pasen las citas electorales.

“Llueve sobre mojado”. Es la reflexión de un destacado miembro de la ejecutiva de Pedro Sánchez cuando se le pregunta por las tensiones internas desatadas tras el cese de Alfonso Rodríguez Gómez de Celis al frente de la Delegación del Gobierno. Fue cesado en el Consejo de Ministros de este 15 de marzo para que pueda ir como número dos en la lista al Congreso por Sevilla. Hasta última hora entre los socialistas sevillanos afines a Sánchez se creyó que se cumpliría la norma no escrita que siempre se ha seguido en estos casos y que deja como sustituto al subdelegado del Gobierno en Sevilla. Ese cargo lo ocupa Carlos Toscano, hermano de Quico Toscano, alcalde de Dos Hermanas y hombre clave de los sanchistas en Andalucía.

Desde este ala se criticó con dureza que Celis hubiera maniobrado para que fuera nombrado Lucrecio Fernández, alguien de perfil técnico y de su estricta confianza. Fuentes cercanas al exdelegado del Gobierno explicaron que esas fueron las instrucciones que había dado la Moncloa, que pidió perfiles técnicos y sin aspiraciones para continuar en el cargo, pensando en tener manos libres ante futuros nombramientos.

La guerra por su cuenta

El alcalde de Dos Hermanas y el exdelegado del Gobierno ya mantuvieron un pulso sonado en la designación de los subdelegados provinciales. Las heridas se reabrieron en las últimas semanas con la elaboración de las listas electorales. Los afines a Pedro Sánchez no han ido todas a una en las distintas asambleas provinciales. En Sevilla, Toscano jugó sus cartas por Paco Salazar, miembro de la ejecutiva federal a quien Ferraz introducirá en las listas y que quedó fuera, mientras que Celis hizo la batalla por su cuenta.

En otras provincias se ha evidenciado la misma fractura. En Cádiz hubo hasta tres corrientes dentro del sanchismo que pugnaron por sus nombres en las listas. El candidato a la alcaldía de Cádiz, Fran González, y los hermanos Román divididos en dos. Por un lado, Rafael Román con María Jesús Castro, miembro de la actual ejecutiva, y por otro el alcalde de Chiclana, José María Román, que tumbó las propuestas de la otra corriente en su agrupación.

En otras provincias se ha evidenciado la misma fractura. En Cádiz hubo hasta tres corrientes dentro del sanchismo que pugnaron por sus nombres

La misma división pudo observarse en Granada, donde José Antonio Rodríguez Salas, que dejó la alcaldía de Jun para irse a la Moncloa, es considerado un elemento extraño en las filas del sanchismo. En Almería, la única provincia donde la capital tiene un secretario general afín a Ferraz, el también miembro de la ejecutiva Fernando Martínez postuló su nombre a la votación de las bases ignorando la directriz de que fuera de uno el ministro José Guirao, lo que se corrigió a posteriori con todos los ministros antes de enviar las listas a Ferraz. En Córdoba, según fuentes del PSOE, fue la intervención de Carmen Calvo en el último minuto lo que impidió el pacto.

Preludio de la batalla final

Lo cierto es que la batalla de las listas, preludio de la que librarán Pedro Sánchez y Susana Díaz tras las municipales, ha dejado tocado a los dos bandos. Entre los afines al secretario general ha quedado claro que no tienen un ejército unido que permita plantar cara a los susanistas si llega el momento. No hay un referente, admiten en estas filas, que permita crear empatía o atraer a quienes se empiecen a mover buscando sitio si Sánchez sigue en la Moncloa y Susana Díaz continúa desprovista de todo poder institucional.

Tampoco hay unanimidad en los críticos del PSOE andaluz sobre quién podría ser la persona para sustituir a Díaz, con nombres como el de María Jesús Montero en duda por su poca vida orgánica y sus apenas cinco años de militancia pese a su dilatada trayectoria como gestora en el Gobierno. La posible bicefalia de Alfonso Rodríguez Gómez de Celis en la secretaría general con Montero como candidata a la Junta tampoco convence a muchos nombres destacados del sanchismo en Andalucía.

Susana Díaz cree que la militancia del partido ha dejado clara su posición con las listas y aceptará los cambios que quiera hacer Ferraz

El PSOE andaluz aceptará los cambios desde la dirección federal en sus listas sin hacer más ruido. Eso sí, fuentes próximas a la secretaria general aseguran que si Ferraz pidió tras las andaluzas que hablara la militancia, dejando claro a Susana Díaz que no era intocable, ahora ha hablado. Las votaciones en las asambleas respaldaron las propuestas de las direcciones provinciales en un 90%, aunque en provincias como Sevilla la participación se limitó al 30%. Las listas fueron enviadas a Ferraz con acuerdo en cuatro provincias y con otras cuatro en contra, lo que ha provocado que haya voces dentro del aparato andaluz que cuestionen que Susana Díaz haya tensado tanto la cuerda. El apoyo que tiene es mayoritario entre las direcciones provinciales, pero ya no es un bloque monolítico.

Este domingo, las listas acordadas, como la de Jáen, Málaga, Granada o Huelva, donde los secretarios provinciales aceptaron cesiones y acordaron con Ferraz, no se tocarán. Ahora mismo, según fuentes del PSOE, hay ya pactada cinco provincias y quedan en liza dos: Sevilla y Cádiz, las provincias en las que Díaz es más fuerte. No hay que olvidar que el PSOE gaditano Irene García es secretaria general y el exvicepresidente andaluz, Manuel Jiménez Barrios, presidente del partido.

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