precampaña electoral

El 'manual de resistencia' de Susana Díaz: cien días para desmontar al 'tripartito'

El Gobierno andaluz de PP y Cs, con la alianza de Vox desde el Parlamento, está en el punto de mira. La izquierda lo utilizará para movilizar al electorado de izquierdas en las generales

Foto: La secretaria general del PSOE de Andalucía, Susana Díaz. (EFE)
La secretaria general del PSOE de Andalucía, Susana Díaz. (EFE)

Pasaron los días históricos en Andalucía y llegaron los ordinarios. Bueno, normales en ambiente de precampaña de generales y municipales. Por primera vez en 37 años desde que se estrenó el Parlamento andaluz, esta semana el PSOE actuó como oposición interpelando a un presidente del PP. Juan Manuel Moreno confesó que al llegar al pleno le mostró su sorpresa al vicepresidente de Cs, Juan Marín, porque no estaba Susana Díaz. Sí que estaba pero no en su lugar habitual sino en el de jefa de la oposición, una bancada hacia atrás. Como novedad, Moreno, como presidente, tuvo el turno de cierre. Pudo decir la última palabra en su careo con Díaz y aprovechó para sacar el libro de Pedro Sánchez: "Eche un vistazo al 'Manual de Resistencia' porque le va a hacer falta para estos cuatro años".

El Gobierno andaluz de PP y Cs, con la alianza de Vox desde el Parlamento, está en el punto de mira. La izquierda sabe que debe convertir ese 'tripartito' en su diana ante las próximas generales. Es su principal arma para movilizar el voto de izquierdas. Fuentes del Ejecutivo andaluz admiten que hubieran preferido no tener que afrontar unas elecciones en abril y otras en mayo. No habrá paz. Dan por sentado que hasta verano no podrán trabajar con normalidad. Mientras, se recetan paciencia y temple. Dan por sentado que tendrán que evitar cualquier polémica y lograr que las sucesivas campañas, pese a la necesidad de los tres partidos que sostienen el Gobierno andaluz de pescar votos en el mismo caladero, no deterioren la alianza.

Nuevos roles

Todos los partidos en Andalucía están acostumbrándose a los nuevos roles y psicológicamente todos admiten que queda un buen trecho hasta que encajen en sus nuevos trajes con comodidad. Por eso la primera sesión de control al nuevo Gobierno, el pasado jueves, fue todavía más una revisión de la herencia recibida que un examen al Gobierno. Se habló más del pasado que del presente. Esto es justo lo que quiere revertir el PSOE de Susana Díaz y no lo está teniendo fácil. La oposición aún sonó desdibujada, débil, sin garra. Los socialistas aseguran que fue un primer careo Gobierno-oposición “tanteo”, admiten como “natural” que aún falte ‘punch’ y aseguran que habrá que ir “reasignando roles”. Sin embargo, saben que no les queda mucho tiempo.

Pedro Sánchez, en el coloquio de la presentación de su libro, con Mercedes Milá y Jesús Calleja, este 21 de febrero de 2019. (EFE)
Pedro Sánchez, en el coloquio de la presentación de su libro, con Mercedes Milá y Jesús Calleja, este 21 de febrero de 2019. (EFE)

Los socialistas creen que para que se movilice la izquierda, para que Pedro Sánchez tenga posibilidades de seguir gobernando, un factor importante está en Andalucía y en que se ponga el espejo al Gobierno de PP y Cs con apoyo de Vox. Es una movilización ideológica del voto, después de que la abstención de la izquierda haya aupado a la derecha en Andalucía. Susana Díaz, la que ha sido la mayor enemiga interna de Sánchez, ejerce esa oposición en Andalucía. “El marcaje se intensificará”, apuntan desde su equipo, aseguran que apostarán por un papel “responsable”, eludiendo el barro pero “totalmente exigente”.La oposición socialista vigilará estrechamente a PP, Cs y Vox para “estar encima de cualquier agresión a derechos conquistados, al autogobierno o cualquier involución en las libertades”, comunican desde el PSOE.

Sin periodo de gracia

La sensación en algunos círculos socialistas es que será difícil “desenmascarar” al Gobierno de Andalucía. Cuando toquen elecciones a finales de abril, el Gobierno andaluz de PP y Cs llevará 102 días ejerciendo. Apenas habrá pasado los dos días del periodo de gracia que suele concederse antes de elevar el tono.

Entro del propio Ejecutivo andaluz admiten que la receta en las próximas semanas de ruido electoral es "paciencia" y surfear la ola

“El Gobierno está haciéndose el muerto, jugará a flotar en el agua hasta que pasen las elecciones”, sostienen en el PSOE andaluz. Ahí enmarcan que se haya retrasado hasta mayo la presentación del primer borrador de Presupuestos. Dentro del propio Ejecutivo andaluz admiten que la receta en las próximas semanas de ruido electoral es “paciencia” y surfear la ola. No enfrentarse directamente a Vox, porque tanto PP como Cs consideran que así solo consiguen ponerles el foco y relanzarlos electoralmente, en una teoría con el riesgo de dejar a este partido toda la pista mediática.También saben los dos socios del bipartito en el Gobierno que entre ellos surgirán en las próximas semanas roces pero aseguran en los dos partidos que eso les preocupa menos y que será mucho más fácil controlarlo.

El listado de Vox

Tras el pleno, el viernes trascendió que Vox había pedido un listado, con nombres y apellidos, de los trabajadores de las unidades contra la violencia de género. El envite de Vox sirvió perfectamente para comparar teoría y práctica. PSOE, como Adelante Andalucía, salieron raudos a alertar del peligro, la involución y el retroceso en la lucha contra la lacra de la violencia de género. Al final de la jornada, el presidente andaluz lanzó el aviso de "ni un paso atrás" en Almería. De Cs se encargó el vicepresidente Juan Marín, quien ostenta las competencias, que ni mencionó a su socio en el Parlamento. Se limitó a decir que la posición de la formación naranja en la lucha contra la violencia de género era inamovible. Ordenaron silencio a la consejera de Igualdad, también de Cs. Ya al final de la jornada escribió en sus redes que no iba a permitir “ni un segundo de distracción frente a sus ocurrencias”.

El portavoz de Vox, Alejandro Hernández. (EFE)
El portavoz de Vox, Alejandro Hernández. (EFE)

También Vox se está cuidando mucho de sus movimientos. La portavocía del grupo parlamentario en Andalucía ha sido asumida por el diputado Alejandro Hernández, abogado, con un perfil menos explosivo que el del juez en excedencia Francisco Serrano, que lleva desde hace años librando una intensa batalla contra los colectivos feministas y las políticas de género. Aún así Serrano sigue teniendo mucho más protagonismo que cualquier otro portavoz.

Guerras larvadas

El PSOE de Susana Díaz sufre sus convulsiones internas. Se vio esta semana con claridad la incomodidad con la que cerraron filas con Pedro Sánchez ante una iniciativa de PP y Cs a favor de la unidad de España y contra la concesiones a los independentistas. Abrazaron en el atril el discurso del Gobierno pero eludieron votar la proposición, algo insólito para el grupo socialista en el Parlamento.

La sucesión de citas electorales le viene bien al PSOE andaluz para no desmadejarse en familias ni que estallen las guerras internas. La crisis está aplazada por la inminencia electoral. De momento hay gestos en la elaboración de las listas. Como prueba en el inicio de las candidaturas para las municipales en Sevilla capital se incluyeron nombres pedristas y susanistas.

Díaz se muestra convencida de que va a resistir, aún sin leerse 'Manual de Resistencia'. Dependerá de los resultados electorales. Hasta ahora querían demostrar que la socialista andaluza pierde. Tras la convocatoria de generales hay un viraje en el discurso que les lleva a decir que si el PSOE gana las generales será en gran parte por lo ocurrido en Andalucía, porque el temor a que se reedite un 'tripartito' como el andaluz consiga la movilización del electorado de izquierdas.

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