Podemos sube el tono por Marruecos y el caso de Ceuta enfurece a Sumar en plena negociación
Los morados cargan contra el viaje de Sánchez a Marrakech y los de Yolanda Díaz critican las supuestas maniobras de Marlaska y Calvo para devolver ilegalmente a 55 menores en 2021
Yolanda Díaz y Fernando Grande-Marlaska. (EFE/Chema Moya)
Por
Alejandro López de Miguel
Son días de negociaciones discretas para pelear la reedición del Gobierno de coalición, pero la tensión empieza a crecer entre los socios que lo sustentan. Si este jueves Podemos cargaba contra la "complacencia" de Pedro Sánchez con Marruecos, en mitad de las vacaciones del presidente en funcionesen un país que "sigue vulnerando los derechos fundamentales", las alarmas de los morados volvían a sonar poco después. El Confidencial publicó esta misma jornada varios wasaps internos del Ejecutivo, que revelan cómo la Moncloa admitió buscar "una estrategia política con Marruecos" tras la invasión de 12.000 personas en Ceuta.
Estos mensajes, que inicialmente han sido criticados por Podemos, han caído como una losa en el partido de Yolanda Díaz, generando un profundo malestar. A última hora del jueves, sin embargo, Sumar seguía en silencio.
Si la posición del jefe del Ejecutivo con Marruecos ha generado un profundo malestar a sus socios, más aún después de las 37 muertes en la valla de Melilla en 2022, los mensajes publicados por este diario trasladan el foco directamente sobre la jefa de Gabinete de quien fuera la mano derecha de Sánchez, pero también del político que sigue al frente de Interior, hoy en funciones, pese a haberse visto abrasado políticamente por varias polémicas.
Los wasaps, además, documentan que la ministra de Derechos Sociales y secretaria general morada, Ione Belarra, se opuso frontalmente a la entrega de estos menores, dejando constancia por escrito. Pablo Echenique, dirigente de Podemos y exportavoz parlamentario, se hizo eco de algunos de estos mensajes. "Hemos de inventar un procedimiento', 'ya podemos doblarle la mano a Fiscalía', mensajes infames sobre la expulsión ilegal de 55 menores. El ministerio de @ionebelarra, el único que intentó pararlo. Por eso no quieren que @Podemos esté en el Gobierno", criticó Echenique a través de su perfil en la red social Twitter.
Durante la tarde, Juan Carlos Monedero, cofundador del partido, reclamaba al partido de Díaz una respuesta. "¿Cómo no hacer ruido —planteó— cuando el PSOE demuestra su inercia a volver a las andadas?". Con Marruecos, y en particular con Marlaska, llueve sobre mojado. En la famosa y cuestionada entrevista de Díaz en Lo de Évole, en abril de este año, la vicepresidenta segunda se refirió al reino alauí como una "dictadura", para después verse desautorizada por el ministro de Exteriores, José Manuel Albares. Y hasta afirmó que, de ser por ella, Marlaska no habría seguido en su cargo tras las muertes a manos de la policía del país vecino en la valla de Melilla.
Marlaska ha sido pieza de caza mayor para partidos como ERC y EH Bildu, aliados fundamentales del Ejecutivo en la anterior legislatura, y necesariamente en la próxima, si Sánchez logra atar los consensos necesarios. Hasta el momento, incluso Belarra se ha mantenido en silencio, en un momento en que el globo de la actividad política se ha deshinchado tras dos campañas electorales seguidas, y a apenas 15 días de la constitución de las Cortes. La izquierda a la izquierda del PSOE no ha desvelado sus movimientos, pero los mensajes desvelados este jueves ahondan en una herida profunda y mantenida durante años.
Son días de negociaciones discretas para pelear la reedición del Gobierno de coalición, pero la tensión empieza a crecer entre los socios que lo sustentan. Si este jueves Podemos cargaba contra la "complacencia" de Pedro Sánchez con Marruecos, en mitad de las vacaciones del presidente en funcionesen un país que "sigue vulnerando los derechos fundamentales", las alarmas de los morados volvían a sonar poco después. El Confidencial publicó esta misma jornada varios wasaps internos del Ejecutivo, que revelan cómo la Moncloa admitió buscar "una estrategia política con Marruecos" tras la invasión de 12.000 personas en Ceuta.