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Los apoyos al indulto de Griñán le estallan al PSOE a las puertas del curso y el ciclo electoral
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Caso ERE

Los apoyos al indulto de Griñán le estallan al PSOE a las puertas del curso y el ciclo electoral

Ni en el partido ni en el Gobierno aceptan o rechazan la opción de indultar al expresidente andaluz condenado por los ERE, aunque Felipe González o José Luis Rodríguez Zapatero lo respalden

Foto: Manuel Chaves y José Antonio Griñán, en la Audiencia de Sevilla. (EFE/Raúl Caro)
Manuel Chaves y José Antonio Griñán, en la Audiencia de Sevilla. (EFE/Raúl Caro)
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De conocerse la condena en firme a José Antonio Griñán a que se anuncie la petición de indulto parcial, hay un trecho. Supone "avanzar" algunas "pantallas". Estos fueron los términos que usó el Gobierno para negarse a hablar de la medida de gracia cuando el Tribunal Supremo confirmó la condena al expresidente andaluz a seis años de cárcel y 15 de inhabilitación especial por prevaricación y malversación en el marco de los ERE, el pasado 27 de julio. Menos de un mes después, sin embargo, esta problemática vuelve y le estalla al PSOE a las puertas del nuevo curso y del ciclo electoral, a unos meses de las elecciones municipales y autonómicas.

Entonces, el Ejecutivo no quería "avanzar pantallas", pero pocas semanas después, los familiares de Griñán ya han dejado claro que presentarán esta petición de indulto en septiembre, el mismo día en que el Alto Tribunal haga pública la sentencia en su totalidad (y no solo el sentido del fallo), según el documento revelado por El Confidencial. Más allá de perseguir la medida de gracia, el objetivo de esta petición de indulto es que el expresidente andaluz, de 76 años, no llegue a entrar en prisión.

Foto: Ilustración: Laura Martín.

El texto, además, cuenta con el apoyo de los dos expresidentes del Gobierno socialistas, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, dos figuras de peso y predicamento en el PSOE en su conjunto. También plasma el respaldo de varios exministros socialistas, toda una demostración de apoyo a la interna. Pero, hasta la fecha, el Gobierno no ha querido opinar sobre un hipotético indulto, sin llegar a descartarlo, y el propio Pedro Sánchez ha defendido la honestidad del expresidente andaluz.

Ahora, además, referentes indiscutibles del PSOE reclaman el hipotético indulto sobre el que ya advierten desde la oposición. Y, si bien ni en el Gobierno ni en el partido se pone en cuestión la gravedad del caso ERE, sus dirigentes no dudan en insistir en la inocencia de Griñán.

Foto: El coordinador general del PP, Elías Bendodo. (EFE/Javier Lizón)

De hecho, en parte este movimiento puede leerse como un gesto de apoyo al expresidente andaluz, que se vio seriamente afectado cuando el Tribunal Supremo ratificó su condena. En marzo, cuando aún no se conocía el fallo, en una entrevista en Onda Cero, Griñán fue rotundo ante la posibilidad de ser condenado: "No tendría más remedio que acatar la sentencia y mi vida habría terminado". "No es que crea en mi inocencia, es que sé de mi inocencia", incidió. En su partido no ocultan la sensación de abatimiento que atenaza al expresidente andaluz, y las proclamas públicas de apoyo, tras el mantra "pagan justos por pecadores", han sido casi unánimes.

De hecho, el propio González rubricó, hace apenas una semana, una carta en la que defendía su inocencia y manifestaba que volvería a contar con él si tuviera que gobernar. Los encontronazos entre Sánchez y González, así como la distancia que les separa en varias posiciones políticas, son de sobra conocidos, y el expresidente no ha dudado en criticarle en repetidas ocasiones. Con Zapatero, sin embargo, la sintonía es mayor. Y cada uno de los dos expresidentes tiene un enorme predicamento entre distintos sectores del partido.

Griñán, en marzo, antes de ver ratificada su condena: "Mi vida habría terminado"

Sin embargo, desde el PSOE reducen el impacto de este gesto de González y Zapatero. "Es un derecho de cada persona dar apoyo y adherirse a la solicitud", afirman. También niegan que les preocupe, y tratan de desligar el peso político de los firmantes de este gesto, al considerarlo "personal". "Incluso si hubiese más adhesiones, será a título personal. La familia está en su derecho de solicitar el indulto", apuntan.

En esencia, los argumentos para no entrar a valorar aún el escenario en el que la petición de indulto llegue a la mesa del Consejo de Ministros son los mismos que hace unas semanas: piden esperar a la sentencia para conocer los argumentos de los dos votos particulares. El Supremo se dividió con este fallo, con tres magistrados a favor y dos en contra de ratificar la condena; y en el partido aguardan a conocer los argumentos de los dos votos particulares contrarios a atribuir un delito de malversación a Griñán, que pueden servir a su defensa para armar su recurso ante el Tribunal Constitucional con ciertas garantías.

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Rodrigo Jiménez)

Por muchos apoyos que coseche, el escenario de un indulto parcial a un condenado por malversación y prevaricación con el mismo carné de partido que el Gobierno que lo indulta, por muy relevante que sea su historial como político, es algo que nadie quiere contemplar hoy. Y que tampoco sería bien acogido por el socio minoritario del PSOE, Unidas Podemos, que ha hecho de la lucha contra la corrupción una de sus banderas.

En cualquier caso, de avanzar el Gobierno por este camino, iría también en contra de la propia línea política defendida por el Partido Socialista, que en 2016 llevó al Congreso una reforma legislativa de la vetusta norma que regula la medida de gracia, que data de 1870. La norma, que empezó su tramitación con el apoyo unánime de toda la Cámara, contemplaba vetar los indultos a los condenados por corrupción o violencia, pero no llegó a ver la luz.

Foto: El expresidente de la Junta de Andalucía José Antonio Griñán. (EFE)

Fue el propio Juan Carlos Campo, entonces portavoz de Justicia y después ministro del ramo, quien defendió la proposición de ley del PSOE, para llevar a efecto la "tolerancia cero" con delitos que generan "repugnancia" en la sociedad, según sus palabras.

La petición se conoce, además, en un buen momento desde un punto de vista de lo estrictamente comunicativo, en mitad de agosto, pero menos favorable desde un punto de vista del contexto político. Llega a las puertas del nuevo curso, menos de una semana antes del primer Consejo de Ministros tras el parón estival, y cuando el PSOE (y el resto de partidos) ya activan sus maquinarias de cara al ciclo electoral que comienza. En apenas nueve meses hay comicios autonómicos y municipales; en poco más de un año y un par de meses, como mucho, Sánchez deberá disolver las Cortes y convocar elecciones.

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Rodrigo Jiménez)
Feijóo no toca techo y repetiría la victoria de Rajoy en 2016 con 137 escaños
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Tiene todas las encuestas en contra, con el PP a la cabeza, y con retos que van desde la inflación al empeoramiento de la situación económica, en mitad de la incertidumbre por la guerra de Rusia contra Ucrania. Por no hablar de la crisis energética.

La reducción de un 7% de la factura energética de España que reclama Bruselas y, en concreto, las medidas que el Ejecutivo ya ha planteado para perseguirla han llevado al PP a plantear una auténtica ofensiva. Y el Gobierno aún debe dar más pasos en septiembre, cuando tendrá que presentar su plan de contingencia ante la UE. Para entonces, se ha comprometido a contar con las propuestas de las comunidades autónomas, lo que le generará nuevos frentes.

Tradicionalmente, agosto ha sido un buen mes para que las noticias queden en un segundo plano. Teniendo en cuenta la intensidad de este agosto, y la reacción del Partido Popular ante la petición de indulto, la oposición se servirá de esta solicitud, y de los apoyos que la sustentan, para desgastar un poco más al Ejecutivo.

De conocerse la condena en firme a José Antonio Griñán a que se anuncie la petición de indulto parcial, hay un trecho. Supone "avanzar" algunas "pantallas". Estos fueron los términos que usó el Gobierno para negarse a hablar de la medida de gracia cuando el Tribunal Supremo confirmó la condena al expresidente andaluz a seis años de cárcel y 15 de inhabilitación especial por prevaricación y malversación en el marco de los ERE, el pasado 27 de julio. Menos de un mes después, sin embargo, esta problemática vuelve y le estalla al PSOE a las puertas del nuevo curso y del ciclo electoral, a unos meses de las elecciones municipales y autonómicas.

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