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Sánchez convierte el final de legislatura en una campaña electoral dirigida por la Moncloa
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Sánchez convierte el final de legislatura en una campaña electoral dirigida por la Moncloa

Algunos de los barones que tomaron la palabra en el cónclave reclamaron mayor análisis sobre la desmovilización de su electorado y mostraron su preocupación sobre la situación económica

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a los nuevos miembros de la cúpula del partido en el comité federal. (EFE/Mariscal)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a los nuevos miembros de la cúpula del partido en el comité federal. (EFE/Mariscal)
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Sin autocrítica por las últimas debacles electorales ni explicaciones sobre la profunda remodelación en la dirección del PSOE, Pedro Sánchez centró el comité federal de este sábado en activar una larga campaña electoral. Pasar página cuanto antes y mirar al futuro. A casi año y medio de que acabe la legislatura y a 10 meses de las elecciones municipales y autonómicas, el líder de los socialistas insistió a los suyos sobre la necesidad de "ir a por todas". Aprovechar los meses que le quedan por delante en la Moncloa para darle la vuelta a las encuestas y gastar todos los cartuchos que le quedan. "No cruzarse de brazos", pues "la inacción es un error seguro", arengó el presidente del Gobierno. Si en Génova trazan un paralelismo de Sánchez con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien en su segunda legislatura adelantó las elecciones, acuciado por la crisis económica, y renunció a repetir como candidato, el jefe de filas de los socialistas aleja por completo este fantasma. Incluso apeló en su discurso a la "resistencia" como un valor de los socialistas.

El presidente del Gobierno agotará la legislatura y lo hará en modo electoral, tras gastar sus últimos cartuchos. Las implicaciones de acelerar este proceso son múltiples. Desde cargar la agenda del presidente del Gobierno de actos de campaña, puesto que la fecha para la presentación de candidatos a las alcaldías se adelanta al 20 de septiembre, hasta asumir en primera persona toda la acción del Gobierno, sin concesión de medallas a sus socios de coalición, pasando por que el debate parlamentario queda embarrado en un choque con el PP, enterrando la posibilidad de acuerdos de Estado, y una sucesión de lemas por encima del debate político en profundidad. También medidas efectistas, en forma de cheques de ayuda o gratuidad del transporte, dejando congeladas algunas de las grandes transformaciones pendientes en el plan de recuperación y con peor digestión electoral, como el peaje en las autopistas o la reforma fiscal.

Foto: María Jesús Montero, Juan Espadas y Pedro Sánchez en un acto de la campaña andaluza en Jaén. (EFE/José Manuel Pedrosa)

Este mismo sábado se pusieron a circular varios de estos lemas, como que "gobernamos para proteger y para transformar"; "iré a por todas para defender el interés de la mayoría social"; "estaremos siempre del lado de quienes más lo necesiten, aunque resultemos incómodos para los poderosos" o "no vamos a hacer como el PP en anteriores crisis, ser fuerte con los débiles y débil con los fuertes".

La dirección de la campaña quedará en manos de un comité estratégico, al margen de la ejecutiva, donde se fusionan partido y Gobierno. Presidido por Sánchez, en este reducido núcleo de poder estarán cinco ministros (Félix Bolaños, María Jesús Montero, Isabel Rodríguez, Pilar Alegría y Miquel Iceta); el jefe de Gabinete de la presidencia del Gobierno, Óscar López; el secretario de Organización, Santos Cerdán, y los portavoces en el Congreso y Senado, Patxi López y Eva Granados, respectivamente. La Moncloa también a pleno rendimiento en modo campaña.

Algunos de los barones que tomaron la palabra en el cónclave reclamaron mayor análisis de la situación y mostraron su preocupación sobre la situación económica. El castellano-manchego Emiliano García-Page, que abandonó el comité federal tras la intervención inicial de Sánchez, advirtió a su llegada que "vienen curvas", en referencia a los "momentos turbulentos" por la situación económica. En su turno de palabra, el presidente asturiano, Adrián Barbón, quien, además, fue de los pocos en poner en valor a la dimitida Adriana Lastra, reclamó hace un "análisis más reflexivo" sobre la desmovilización del electorado con el objetivo de generar empatía. Llamó también a reconocer errores, pisar más la calle y poner en valor la experiencia de los socialistas que están gestionando y ofrecer estabilidad.

placeholder La ministra de Educación y nueva portavoz de la Ejecutiva, Pilar Alegría. (EFE/Mariscal)
La ministra de Educación y nueva portavoz de la Ejecutiva, Pilar Alegría. (EFE/Mariscal)

"Os propongo que expliquemos cómo serían las cosas si la derecha estuviera al frente del Gobierno", se anticipaba el jefe de filas de los socialistas a estas preocupaciones de los barones en su primera intervención en abierto. La idea fuerza pasa por hacer pedagogía sobre cómo se salió de la crisis financiera de 2008, con medidas de austeridad, y cómo se está haciendo ahora, con mayor gasto y protección social.

En esta línea caminan algunas de las medidas que volvió a subrayar Sánchez, como el impuesto a la banca, que se presentará la próxima semana al Congreso. En lugar de un rescate con dinero público, como con el Gobierno de Mariano Rajoy, se le pedirá a la banca que "arrime el hombro". Lo mismo para las grandes energéticas, a cuyos beneficios extraordinarios irá dirigido otro nuevo tributo. En la Moncloa, como volvió a reiterar el presidente del Ejecutivo, se insiste en que no se gestionará en esta recta final de legislatura pensando en las elecciones, sino "en el interés general".

En clave electoral, Page también llamó a apostar por "valores seguros" y que el partido "no se meta en aventuras". Varios ministros han sonado como candidatos para grandes alcaldías. Unos movimientos que rechazan las direcciones territoriales, como ya se manifestó el PSPV sobre la posible candidatura de la ministra de Ciencia, Diana Morant, en Valencia, o el PSC sobre la del titular de Cultura y Deportes, Miquel Iceta, en Barcelona. Menos oposición genera la de la ministra de Sanidad, Carolina Darias en Las Palmas.

placeholder El presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. (EFE/Jesús Monroy)
El presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. (EFE/Jesús Monroy)

Precisamente, el comité federal introdujo en su orden del día la fijación del calendario de primarias. Se busca tener cuanto antes a los cabeza de lista, acelerando los plazos. A la vuelta de las vacaciones, el 20 de septiembre, se cerrará la presentación de candidatos para los municipios de más de 20.000 habitantes, fijándose la votación el 9 de octubre. Se permitirá una segunda ventana excepcional, otorgando un mes más de plazo, para quienes justifican la necesidad de alargar los tiempos en este proceso de primarias. Todos los candidatos se ratificarán en un comité federal el 28 de enero próximo.

En la primera intervención en abierto de Sánchez, de casi una hora, dedicó 50 minutos a poner en valor su gestión y mirar al futuro, en clave electoral. La crisis orgánica apenas ocupó unos minutos, con un agradecimiento para quienes abandonan sus cargos y alentando a sus sustitutos que "ya sabéis que nos toca ir a por todas". "Meter una marcha más", les pidió gráficamente. El objetivo de la remodelación es fusionar el partido con la Moncloa, para trasladar la acción de Gobierno. Y fue precisamente a lo que se orientó el discurso del presidente del Ejecutivo, centrado en la gestión y la hoja de ruta electoral.

En la segunda intervención, ya en cerrado, ni siquiera se mencionó la remodelación, según varios de los presentes, enfocando su mensaje a poner a punto el partido para el proceso electoral. Sánchez intentó así evitar que la crisis orgánica sea leída como una señal de debilidad, la última rectificación del rumbo con las encuestas en contra y visibilizando que ni la remodelación del Ejecutivo del pasado año ni el congreso federal de Valencia han funcionado como se esperaba. El PSOE está en campaña bajo los mandos de la Moncloa.

Sin autocrítica por las últimas debacles electorales ni explicaciones sobre la profunda remodelación en la dirección del PSOE, Pedro Sánchez centró el comité federal de este sábado en activar una larga campaña electoral. Pasar página cuanto antes y mirar al futuro. A casi año y medio de que acabe la legislatura y a 10 meses de las elecciones municipales y autonómicas, el líder de los socialistas insistió a los suyos sobre la necesidad de "ir a por todas". Aprovechar los meses que le quedan por delante en la Moncloa para darle la vuelta a las encuestas y gastar todos los cartuchos que le quedan. "No cruzarse de brazos", pues "la inacción es un error seguro", arengó el presidente del Gobierno. Si en Génova trazan un paralelismo de Sánchez con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien en su segunda legislatura adelantó las elecciones, acuciado por la crisis económica, y renunció a repetir como candidato, el jefe de filas de los socialistas aleja por completo este fantasma. Incluso apeló en su discurso a la "resistencia" como un valor de los socialistas.

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