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Sánchez entrega Ferraz a los veteranos: Patxi López, Montero y Alegría toman el mando
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REMODELACIÓN PARA DESPEJAR EL SANCHISMO

Sánchez entrega Ferraz a los veteranos: Patxi López, Montero y Alegría toman el mando

Recupera a perfiles del PSOE clásico como Patxi López, para la portavocía del Congreso, Pilar Alegría, como portavoz del partido, María Jesús Montero como vicesecretaria y Óscar López en un comité estratégico

Foto: El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (c), y los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero (i) y Felipe González (d). (EFE/Biel Aliño)
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (c), y los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero (i) y Felipe González (d). (EFE/Biel Aliño)
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El sanchismo de primera hora se ha ido diluyendo desde que el actual presidente del Gobierno reconquistó la secretaría general de su partido. Este sábado quedará completamente enterrado en el comité electoral convocado para reordenar la cúpula de Ferraz. Pedro Sánchez prepara una profunda remodelación del PSOE, acelerada por la dimisión de la vicesecretaria general, Adriana Lastra, en la que las riendas del partido dejarán definitivamente de estar en manos de los fieles que lo vienen acompañando desde que reconquistó la secretaría general en 2018. La vuelta a un PSOE clásico, sin reminiscencias en perfiles ni estilos del que salió de la fratricida batalla de las primarias que lo enfrentaron a Susana Díaz. Es más, en la nueva dirección tendrán galones varios de los nombres del aparato contra el que pugnó en aquella contienda y perfiles de dilatada experiencia.

Para la vicesecretaría general, que ha dejado vacante Lastra, se recuperará a María Jesús Montero, según avanzan fuentes de su entorno. La ministra de Hacienda fue portavoz del Ejecutivo de Sánchez hasta el pasado año y desempeñó su primer cargo público en 2002, como viceconsejera de Salud de la Junta de Andalucía. El exlehendakari socialista y expresidente del Congreso Patxi López, quien presentó candidatura propia contra Sánchez, estará al frente de la portavocía del grupo parlamentario, en sustitución de Héctor Gómez. Su secretaría de Memoria Democrática pasará a manos de Miquel Iceta. El ministro de Cultura y Deportes se incorpora así al primer círculo de poder en Ferraz. Al resto de miembros de la dirección del grupo no se les han comunicado más cambios, por el momento, aunque por acuerdo con el PSC la federación catalana ya ha ratificado la continuidad de José Zaragoza.

Foto: De izquierda a derecha, Óscar Puente, Cristina Narbona, Pedro Sánchez, Adriana Lastra, José Luis Ábalos, José Luis Rodríguez Gómez de Celis y Carmen Calvo, durante el acto de clausura del congreso federal del PSOE. (EFE/Emilio Naranjo)

Para asumir responsabilidades de peso en la ejecutiva, se encuentra también la ministra de Educación, Pilar Alegría, como adelantó El Confidencial. Adjunta a la secretaría de Organización durante la etapa de Leire Pajín y Marcelino Iglesias (2008-2012) y muy cercana al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, fue el principal baluarte de la campaña de Susana Díaz contra Sánchez en Aragón. A la titular de Educación se le atribuye una gran capacidad de comunicación, pero que no estaría aprovechada al centrarse solamente en asuntos relacionados con su ministerio. La intención de Sánchez es situarla al frente de la portavocía del partido, en sustitución de Felipe Sicilia.

Comité estratégico

El actual jefe de gabinete de la presidencia del Gobierno, Óscar López, formará parte de una suerte de comité estratégico, el primer núcleo de poder de la dirección, una opción que se barajó desde el primero momento, como informó este diario. Este veterano ya había sido reincorporado al equipo de Sánchez en Moncloa, con Antonio Hernando como número dos, tras la crisis de gobierno de hace un año. Ambos se habían enfrentado al secretario general y lideraron el cambio del 'no es no' a la abstención de Mariano Rajoy. Ahora, asumirán mayor peso en el diseño de la acción electoral a través de comité estratégico junto a otros perfiles veteranos, como Miquel Iceta o María Jesús Montero, pero también los nuevos portavoces en el Congreso y el partido (Patxi López y Pilar Alegría, respectivamente), el secretario de Organización, Santos Cerdán, la portavoz en el Senado, Eva Granados, y los otros dos ministros con asiento en la ejecutiva: Isabel Rodríguez y Félix Bolaños. Un comité de dirección para el control político, presidido por Sánchez, cuyas primeras funciones se centrarían en validar el diseño de la campaña, supervisar el comité electoral y las listas.

La apuesta por la reconciliación interna, con vistas a reforzar la interlocución entre Ferraz y los territorios, echó a andar en el 40º Congreso del PSOE. Se buscaba un partido unido con referencias a "un solo PSOE". La intervención en el cónclave de Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y Joaquín Almunia, todos los ex secretarios generales vivos del partido, fue un claro mensaje sobre el ánimo de reconciliación. Previamente al congreso federal de Valencia, el diseño de aquella hoja de ruta quedó patente en la remodelación del Ejecutivo, donde se sustituyó a José Luis Ábalos, tanto del ministerio como de la Secretaría de Organización, y a la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, dos puntales del sanchismo. La sustitución del externo Iván Redondo por el rehabilitado Óscar López, quien fuera secretario de Organización durante la etapa de Alfredo Pérez Rubalcaba, completó la cuadratura del círculo para recomponer los puentes con el PSOE previo a 2017.

Foto: Pedro Sánchez (c), la ex vicesecretaria general del PSOE Adriana Lastra (d) y la presidenta, Cristina Narbona (i), durante el último comité federal del PSOE. (EFE/Emilio Naranjo)

Las fallas de aquella estrategia, sin embargo, no tardaron en aparecer. Tanto por las disfunciones en el tándem Adriana Lastra y Santos Cerdán, cada vez con más enfrentamientos internos, como porque no fluyó como se esperaba la interlocución de Ferraz con Moncloa, por un lado, y los territorios, por otro. Se espera que aquella hoja de ruta acabe ahora de materializarse. A las puertas del último curso político de la legislatura, esta remodelación es la última bala con la que cuenta Sánchez para afrontar con garantías el proceso electoral de 2023, con las municipales y autonómicas en mayo y las generales a finales del próximo año. Compenetrar las estructuras del partido, desde el nivel municipal hasta la ejecutiva federal, de cara al horizonte electoral de 2023.

Fin del sanchismo

Tras la dimisión de Lastra, del sanchismo de primera hora solo queda Santos Cerdán en puestos de responsabilidad, número dos de Ábalos que asumió tras su salida la Secretaría de Organización. Su continuidad ha sido ratificada, como ha adelantado Eldiario.es, pero la incorporación de Montero hará que se mantenga como número tres. Tanto veteranos del partido en segunda línea como miembros de la ejecutiva ya coincidían al inicio de esta crisis orgánica en poner en duda que Cerdán puediese acaparar las competencias que acumulaba Lastra, como la comunicación o la coordinación con los grupos parlamentarios. Como su adjunto se nombrará a Juan Francisco Serrano, quien ocupaba la secretaría para el Pacto de Toledo.

Foto: Pedro Sánchez, en Extremadura. (EFE/Jero Morales) Opinión

El recurso a los veteranos y perfiles ajenos al sanchismo, más allá de tratarse de una estrategia para rearmar el partido aprovechando todas sus estructuras y militancia, muestra la falta de banquillo en Ferraz. El presidente del Ejecutivo no ha logrado hacer cantera ni tampoco sentar unas bases sólidas para un recambio generacional. Por otro lado, la capacidad de tensionar la organización y movilizar a todo el aparato de cara al proceso electoral del próximo año no será posible sin cohesión y unidad interna. Tampoco acompasar el Gobierno a la realidad del partido, otro de los principales asuntos que se buscan con estos cambios.

Las últimas debacles electorales, principalmente en Andalucía, dan buena cuenta de ello. De cara a las municipales y autonómicas, los barones necesitan a Sánchez y este a ellos. Sin conservar el poder territorial en mayo, el presidente del Gobierno no tendrá oxígeno para llegar con garantía a las generales.

El sanchismo de primera hora se ha ido diluyendo desde que el actual presidente del Gobierno reconquistó la secretaría general de su partido. Este sábado quedará completamente enterrado en el comité electoral convocado para reordenar la cúpula de Ferraz. Pedro Sánchez prepara una profunda remodelación del PSOE, acelerada por la dimisión de la vicesecretaria general, Adriana Lastra, en la que las riendas del partido dejarán definitivamente de estar en manos de los fieles que lo vienen acompañando desde que reconquistó la secretaría general en 2018. La vuelta a un PSOE clásico, sin reminiscencias en perfiles ni estilos del que salió de la fratricida batalla de las primarias que lo enfrentaron a Susana Díaz. Es más, en la nueva dirección tendrán galones varios de los nombres del aparato contra el que pugnó en aquella contienda y perfiles de dilatada experiencia.

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