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Sánchez apuesta por un nuevo fondo europeo para Defensa, energía y ayuda a Ucrania
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A SEMEJANZA DEL NEXT GENERATION

Sánchez apuesta por un nuevo fondo europeo para Defensa, energía y ayuda a Ucrania

Moncloa confirma el plan de una mutualización de la deuda en la UE para responder a la crisis bélica. España se encomienda también al desacople del gas para bajar el precio de la luz

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, durante la visita a la base letona de Adazi. (EFE/EPA/Toms Kalnis)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, durante la visita a la base letona de Adazi. (EFE/EPA/Toms Kalnis)

El Gobierno tiene grandes expectativas en la cumbre informal de los 27 Estados miembros de la UE que se celebrará este jueves y viernes en París para acelerar reformas en el mercado energético y mitigar los efectos económicos de la guerra. Pedro Sánchez se inclinará en la cumbre de Versalles por el impulso de un nuevo fondo europeo, a semejanza del Next Generation acordado para responder a la pandemia, que estaría estudiando ya la Comisión Europea. A través de una mutualización de la deuda, el objetivo sería destinar estos recursos al gasto en Defensa, al coste de la energía y a la ayuda de emergencia a Ucrania, según explican fuentes cercanas al presidente del Gobierno. Dejar así en manos de la UE y en una respuesta coordinada los principales costes de la nueva crisis emergente. La parte de los préstamos del plan de recuperación, de los que España tiene acceso a 70.000 millones, se descarta emplearla en este contexto al estar destinada a otro tipo de inversiones, según argumentan desde Moncloa abogando por un nuevo fondo por la crisis bélica.

Los siguientes pasos de la UE en la respuesta a la invasión rusa de Ucrania y a las consecuencias económicas de la guerra en los Estados miembros se comenzarán a definir en la cumbre de Versalles. Lo más urgente pasa por frenar el alza de los precios en la energía. “Europa se tiene que fortalecer frente al chantaje energético” del Gobierno ruso, según explicó Sánchez anoche en conversación informal con los periodistas en su viaje de vuelta de Letonia, tras visitar las tropas del contingente español de la OTAN desplazadas en la base de Adiza y mantener encuentros bilaterales con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, el primer ministro de Letonia, Artur Krisjanis, y el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg.

Foto: El presidente de España, Pedro Sánchez, visita a las tropas en Letonia. (Reuters/Ints Kalnins)

Sánchez defiende una respuesta coordinada y cohesionada en el seno de la UE a la crisis generada por la guerra de Ucrania que se asemeje a la diseñada en la pandemia. Sobre el fondo europeo para destinar al aumento de los recursos en la política de Defensa y energética, así como para incrementar la ayuda al pueblo ucraniano, todavía no se han puesto cifras sobre la mesa. “Se está trabajando en ello” y “viendo cómo se aterriza”, según avanzaba Sánchez.

El Gobierno confía en que la reforma del mercado energético impulsada por Bruselas permita bajar los precios de la luz. Fuentes de Moncloa consideran que el paso dado este martes por la Comisión Europea, en una esperada comunicación que abre la puerta por primera vez a desacoplar los precios de la electricidad y los del gas, logrará contener la espiral actual en el mercado mayorista, que este martes marcó un nuevo récord al alcanzar los 545 euros el megavatio hora.

La reforma del mercado energético para el desacople del gas y que este no condicione el precio del resto de energías es otra de las medidas que España lleva meses tratando de impulsar en el seno de la Comisión Europea y que ahora confía en que se acelere. “Se están dando pasos y esto va a tener un gran impacto en la economía europea”, señalan desde Moncloa. En materia de fiscalidad, España apuesta por mantener la suspensión de las reglas fiscales, un extremo que se determinará principalmente en función de las previsiones de crecimiento económico.

Foto: Pedro Sánchez, durante el Comité Federal del PSOE. (EFE/Emilio Naranjo)

Ya a la vuelta del verano, cuando la reapertura de las economías tras el covid inauguró la espiral de los precios de la energía, España se puso a la cabeza de la demanda de cambios en el mercado eléctrico. El Gobierno considera obsoleto el sistema marginalista actual, pensado en su día para compensar la menor rentabilidad de las renovables y que remunera a todas las demás energías al nivel marcado por la más cara, dando lugar a los llamados 'beneficios caídos del cielo' para las empresas eléctricas. Tras muchos meses predicando en el desierto, la coyuntura bélica ha ablandado la posición inicial de algunos países, liderados por Alemania, que siempre se habían opuesto a cualquier cambio. Y Bruselas, que llevaba semanas remitiéndose a la comunicación de este martes, por fin recoge el guante.

Las nuevas líneas maestras de la Comisión no se concretarán al menos hasta abril, ya que falta el informe preceptivo de la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER), que el propio Gobierno español demandó después del verano. Pero permiten al Ejecutivo ganar tiempo y confiar en que las reformas tengan el calado suficiente para atajar una situación que se vuelve cada vez más insostenible, y que no solo afecta a la electricidad: ante la carestía provocada por la guerra, Moncloa busca ya nuevos mercados para las materias primas, los cereales o los fertilizantes, entre los que están Estados Unidos —que ya es el principal exportador de gas a España—, Argentina o Brasil.

La nueva situación avala algunos de los movimientos del Ejecutivo durante los últimos meses, ya con respecto al mercado energético o las reglas fiscales. E incluso puede brindar a España un papel estratégico que hasta ahora había rehuido. La visita de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a Madrid el pasado sábado situó nuestro país como puntal de la nueva política energética de la Unión, que pretende reducir en dos tercios las importaciones de gas ruso —actualmente representan el 41%— de aquí a final de año. La menor dependencia de España —apenas un 8,9%— y su apuesta por las energías renovables la sitúan como un actor privilegiado en este contexto, que podría reforzarse en un futuro si consolida su liderazgo como vía de entrada del gas natural licuado (GNL) a Europa. Después de mucho tiempo de perfil, el Ejecutivo ya habla abiertamente de recuperar el gasoducto Midcat, que uniría la red nacional con Europa a través de Cataluña. Pero pone una condición: la nueva infraestructura la debe pagar Bruselas, para que no suponga un incremento más en la factura de los consumidores españoles.

En el ámbito de política española, el Ejecutivo ya ha decidido prorrogar hasta el próximo 30 de junio las rebajas fiscales en el mercado eléctrico. “Vamos a hacer todo lo posible para defender a los ciudadanos y a la industria del país”, aseguraba Sánchez este martes en referencia al desafío energético, que podría redoblarse si la UE sigue los pasos de EEUU y deja de comprar gas y petróleo a Rusia para no contribuir a financiar su invasión militar a Ucrania. Ahora mismo se están estudiando mercados alternativos como EEUU, Argentina o Brasil, mientras que Argelia ya ha garantizado el suministro energético y un fortalecimiento de la cooperación.

Caída de la recaudación

El Gobierno calcula que la prórroga de las rebajas fiscales para contener el precio de la factura de la luz supondrá un coste de 3.000 millones euros. Si se extiende hasta finales de año, esta cifra se incrementaría hasta los 10.000 millones de euros. Como medida a medio plazo, pero orientada a acelerar en estos momentos, está la interconexión con Francia y el resto de Europa del gasoducto Midcat. Un proyecto paralizado y sobre el que Francia siempre mostró reticencias, y que ahora gana peso dentro del marco de avanzar hacia la autonomía estratégica y energética en la UE. Una infraestructura que el Gobierno defiende que no sirva solo para transportar gas, sino también hidrógeno verde dentro del plan de transición energética, y que en gran medida esté financiada a cargo de los presupuestos europeos.

El jefe del Ejecutivo ha anunciado un Plan de Respuesta a la Guerra que buscará consensuar —con agentes sociales, formaciones políticas y presidentes autonómicos— diferentes medidas de contención ante el alza de precios de la energía y el impacto de la situación bélica en la economía. Para llegar a "grandes acuerdos", el Gobierno espera abrir un espacio de encuentro con el nuevo PP que lidere Alberto Núñez Feijóo. Con la premisa de que son “necesarios e imperiosos” acuerdos pendientes como la renovación del Consejo General del Poder Judicial y otros urgentes como consecuencia del actual contexto bélico. “El tiempo de la ambigüedad se acaba y el de la concreción llega”, aseguraba Sánchez, aunque reconociendo que todavía no ha hablado con Feijóo por una cuestión de formalismo a la espera de que sea nombrado nuevo presidente del principal partido de la oposición.

En la repuesta a la crisis de los refugiados, España pretende “dar ejemplo” y a finales de esta semana está previsto que se den a conocer a través del Ministerio de Inclusión y Seguridad Social los centros de acogida distribuidos por toda la Península con “capacidades importantes”. Tras el primer millón de refugiados ucranianos contabilizados durante los últimos días, se prevé que habrá nuevas oleadas que supondrán “una cantidad relevante” que podría llegar hasta los cuatro millones en el conjunto de Europa. Desde el Ejecutivo español, defienden avanzar en el Pacto sobre Migración y Asilo. Hasta ahora, los países de Visegrado habían sido los más remisos, una posición que podría variar al ser ahora los principales receptores por su situación fronteriza con Ucrania, donde los refugiados cuentan con mayores redes familiares.

El Gobierno tiene grandes expectativas en la cumbre informal de los 27 Estados miembros de la UE que se celebrará este jueves y viernes en París para acelerar reformas en el mercado energético y mitigar los efectos económicos de la guerra. Pedro Sánchez se inclinará en la cumbre de Versalles por el impulso de un nuevo fondo europeo, a semejanza del Next Generation acordado para responder a la pandemia, que estaría estudiando ya la Comisión Europea. A través de una mutualización de la deuda, el objetivo sería destinar estos recursos al gasto en Defensa, al coste de la energía y a la ayuda de emergencia a Ucrania, según explican fuentes cercanas al presidente del Gobierno. Dejar así en manos de la UE y en una respuesta coordinada los principales costes de la nueva crisis emergente. La parte de los préstamos del plan de recuperación, de los que España tiene acceso a 70.000 millones, se descarta emplearla en este contexto al estar destinada a otro tipo de inversiones, según argumentan desde Moncloa abogando por un nuevo fondo por la crisis bélica.

Conflicto de Ucrania
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