La corte galaico-catalana de Yolanda Díaz
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DOBLE GABINETE, TÉCNICO Y POLÍTICO

La corte galaico-catalana de Yolanda Díaz

Josep Vendrell, Rodrigo Amírola, Pérez Rey o Manuel Lago son algunos de los actuales hombres de confianza de la vicepresidenta de cara a la configuración de su nuevo proyecto

Foto: La vicepresidenta Yolanda Díaz en la fiesta del PCE. (EFE)
La vicepresidenta Yolanda Díaz en la fiesta del PCE. (EFE)
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El departamento de Yolanda Díaz en el Gobierno de coalición es uno de los más hiperactivos en lo que a producción legislativa se refiere. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo no sabe lo que es parar. Muy a pesar de sus médicos, que solo consiguieron que se tomase una semana de descanso este verano tras sufrir un problema de salud asociado al estrés y la carga de trabajo. Cuando tuvo que ser ingresada a finales del pasado mes de mayo, y tras pasar la noche en el hospital, se desplazó directamente a cerrar un acuerdo para la prórroga de los ERTE y continuar con su agenda. Ahora tiene una doble tarea por delante. La institucional, como hasta ahora, y la orgánica, de cara a impulsar un nuevo proyecto político. Para ello ha incrementado su equipo de colaboradores, construyendo una suerte de doble gabinete con perfiles diversos. Una configuración de equipos que todavía no se ha cerrado.

Uno más técnico, el que dirige Joaquín Pérez Rey —nacido en Madrid y de familia gallega—, y otro más político, para el que han desembarcado actores procedentes del espacio de los comunes de Ada Colau. Pérez Rey es la pieza angular, mandatado para negociar en el diálogo social, y con capacidad para la interlocución política. Una corte con el denominador común de la cultura sindical y una identidad política formada mucho antes del surgimiento de Podemos con los trazos del eurocomunismo, pero con vocación de transversalidad. Josep Vendrell, mandatado por Díaz para liderar las negociaciones de los Presupuestos con el PSOE y que negocia de tú a tú con su homólogo en Moncloa, Óscar López, es desde el pasado mes de abril el director de Gabinete de la vicepresidenta segunda. Sustituyó a Amparo Ballester, catedrática de Derecho del Trabajo y con un perfil eminentemente técnico, que desde entonces desarrolla las labores de directora de Coordinación Jurídica de esta vicepresidencia.

Foto: La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, conversa con la ministra de Igualdad, Irene Montero. (EFE)

Vendrell es la otra pieza clave en el proceso impulsado por Díaz, de su total confianza, junto con otros actores provenientes de la disuelta ICV, heredera del PSUC, y ahora integrada en los comunes de Colau que trabajan entre bambalinas. Ya lo quiso incorporar con anterioridad, pero su entrada no se consumó hasta abril. Fue jefe de Gabinete de Joan Saura (ICV) en la primera legislatura del 'tripartit' catalán y secretario de Relaciones Institucionales y Participación del Departamento de Interior durante la segunda legislatura. También fue diputado en el Congreso por los comunes entre 2016 y 2019 y su última tarea, antes de sumarse al núcleo duro de Díaz, fue la de coordinador en el Parlament del grupo de En Comú Podem. Cuando Iglesias dimitió, la vicepresidenta no dudó en echar mano de él.

De su mano se incorporó también Rodrigo Amírola, el que era jefe de Gabinete de la presidenta del grupo parlamentario y coordinadora de los comunes, Jéssica Albiach. Es el responsable de discurso y estrategia de Yolanda Díaz. Se le conoce ya como uno de los "ideólogos" del nuevo proyecto político. Unas tareas que ya desarrolló bajo la batuta de Íñigo Errejón durante la primera etapa de Podemos como miembro del área de discurso y argumentario en la secretaría de Política con el que entonces era el número dos de la formación morada. Las referencias a la transversalidad son inevitables, junto a otros rasgos aglutinantes de aquel primer Podemos. Es uno de los miembros del equipo de la vicepresidenta con más capacidad para ejercer de puente con Más País o, al menos, desplegar discurso para arañar metros al espacio político que ocupan los de Errejón.

Se trata así de uno de los miembros del equipo de la vicepresidenta con más capacidad para ejercer de puente con Más País o, al menos, desplegar discurso para arañar metros al espacio político que ocupan los de Errejón. Incorporaciones desde Cataluña que se suman a otros pesos pesados como el de Ramón Luque, uno de los más veteranos al lado de Díaz. Es de su total confianza desde que viene colaborando con ella campaña tras campaña, ya durante su etapa política en Galicia. Miembro fundador de ICV y de EUiA, este histórico dirigente de IU trabaja en la sala de máquinas de la vicepresidenta segunda desde Barcelona.

Foto: Sánchez saluda a Errejón en el Congreso. (EFE)

El nuevo proyecto de Yolanda Díaz tiene también mucho de "mistura", como no se cansa de repetir en referencia al espejo gallego en el que busca mirarse. Su equipo de comunicación está liderado por Virginia Uzal, gallega como la mayoría de integrantes de este departamento. Cuenta también con asesores provenientes del mundo de las Mareas como Xaime Subiela y el citado Manuel Lago. Este último, economista de formación, fue miembro del Gabinete Confederal de CCOO desde 2013 —antes ya coordinó el Gabinete económico del sindicato en Galicia— y portavoz de En Marea en el Parlamento gallego. Profesor de Estructura Económica Social en la Universidade da Coruña, durante la época del bipartito en la Xunta que formaron PSOE y BNG entre 2005 y 2009 fue director financiero de la Corporación de Radio y Televisión de la comunidad (CRTVG).

Se trata, en definitiva, de perfiles técnicos y políticos con anclaje territorial para extender el nuevo proyecto de Yolanda Díaz. Si Colau está contribuyendo a recuperar los vínculos con Compromís, Díaz cuenta desde el pasado 10 de septiembre con una figura completamente de su confianza para desarrollar esta labor de acercamiento con el objetivo de desandar la fragmentación del espacio a la izquierda del PSOE, puesto que ahora Compromís compite electoralmente contra Podemos de la mano de Más País. Se trata de Héctor Illueca, quien fue director general de Inspección del Trabajo con la ministra de Trabajo hasta su reciente nombramiento como vicepresidente segundo de la Comunidad Valenciana, en sustitución del dimitido Rubén Martínez Dalmau.

Foto: Mónica Oltra atiende a los medios. Detrás, Héctor Illueca. (GVA)

Díaz, Colau y ahora Illueca, sobre el terreno, trabajan por recuperar las complicidades con la coalición valencianista, que se rompieron tras la ruptura en la negociación sobre el reparto parlamentario en el Congreso tras las elecciones generales de 2016 y la confluencia en la candidatura entonces bautizada como 'a la valenciana'. Durante la última visita de la vicepresidenta segunda a Valencia, halagó a la líder de Compromís en el Gobierno regional, Mónica Oltra. Es "un referente colectivo de muchos hombres y mujeres de mi edad que hemos aprendido muchas cosas de ella en la vida pública y privada", elogió.

Un acercamiento político sobre el que se le preguntó y ante el que contestó que "lo importante no es el quién, sino el qué; y el qué será lo que conformará después los actores, las candidaturas, los protagonistas, antagonistas y los que estarán en segunda fila", generando suspicacias en el Bloc Nacionalista Valencià, al que pertenece el diputado en el Congreso Joan Baldoví, y que conforma la pata nacionalista de la coalición y mayoritaria en el reparto de equilibrios internos.

Otro nombre de confianza de Díaz es Antón Gómez Reino. Secretario general de Podemos Galicia y diputado en el Congreso. Tone, como le conocen sus próximos, viene siendo un actor clave en el espacio morado por su cercanía a Pablo Iglesias y ahora a Ione Belarra, la sucesora. Con el objetivo de la vicepresidenta segunda de liderar ese proyecto amplio de país está llamado a ejercer un papel protagonista. Un dato: es presidente de la Comisión de Trabajo, Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y, por tanto, uno de los actores clave como brazo parlamentario del ministerio de la vicepresidenta.

Foto: Ione Belarra abraza a Irene Montero. (EFE)

El nuevo proyecto de país de Díaz, alejado de los "egos", tiene un hito clave: las próximas elecciones en el calendario. Andalucía, en diciembre de 2022, como máximo, es el primer hito, pero, a continuación, en mayo de 2023, llegarán municipales y autonómicas. Ese será el momento de cruzar el Rubicón y calibrar el alcance de la marca que pueda surgir. En Andalucía, la situación no resulta sencilla, 'a priori'. La solución pasa por tender puentes con Teresa Rodríguez, pero aquí entran en escena dos nombres cercanos a Díaz: Enrique Santiago, responsable del Partido Comunista (PCE) y secretario de Estado de Derechos Sociales, y Alberto Garzón. El ministro de Consumo no quiere ser el candidato de Unidas Podemos mientras que el líder de los comunistas ya movió hilos en contra de Rodríguez. La reconciliación es complicada.

El departamento de Yolanda Díaz en el Gobierno de coalición es uno de los más hiperactivos en lo que a producción legislativa se refiere. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo no sabe lo que es parar. Muy a pesar de sus médicos, que solo consiguieron que se tomase una semana de descanso este verano tras sufrir un problema de salud asociado al estrés y la carga de trabajo. Cuando tuvo que ser ingresada a finales del pasado mes de mayo, y tras pasar la noche en el hospital, se desplazó directamente a cerrar un acuerdo para la prórroga de los ERTE y continuar con su agenda. Ahora tiene una doble tarea por delante. La institucional, como hasta ahora, y la orgánica, de cara a impulsar un nuevo proyecto político. Para ello ha incrementado su equipo de colaboradores, construyendo una suerte de doble gabinete con perfiles diversos. Una configuración de equipos que todavía no se ha cerrado.

Yolanda Díaz Teresa Rodríguez
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