Moncloa confía a Yolanda Díaz el papel para fortalecer las alianzas parlamentarias
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INTERVINO PARA SALVAR EL DECRETO DE INTERINOS

Moncloa confía a Yolanda Díaz el papel para fortalecer las alianzas parlamentarias

La última negociación del Ejecutivo con sus potenciales socios visibilizó las dificultades para cerrar acuerdos, con reproches por la falta de diálogo y advertencias para los Presupuestos

placeholder Foto: La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)

El Gobierno quiere aprovechar las buenas relaciones de la vicepresidenta Yolanda Díaz con los actores del bloque de investidura para fortalecer las alianzas parlamentarias en lo que resta de legislatura. La líder del sector de Unidas Podemos ya intervino para salvar el decreto de interinos en el último pleno y ahora ha arrancado una ronda de contactos en el Congreso con el objetivo de abrir el camino para su apoyo a los Presupuestos. Las últimas negociaciones del Ejecutivo con estos partidos han visibilizado las dificultades para cerrar acuerdos, con reproches públicos por la falta de diálogo y mensajes a modo de advertencia para los Presupuestos. Ultimátums incluso en el caso de ERC.

El representante de Compromís, Joan Baldoví, era elocuente en este sentido tras su reunión con la vicepresidenta, que inauguró esta ronda de contactos para explorar el apoyo a las próximas cuentas públicas: "Siempre es un placer trabajar con Yolanda Díaz. Ojalá más talante así en el Gobierno". "Seguro que desde la distancia ideológica podemos encontrar puntos de coincidencia", valoraba el portavoz del PDeCAT, Ferran Bel, mientras que la voluntad de diálogo era un aspecto que coincidían en resaltar la mayoría de interlocutores. Unas opiniones que distan de las manifestadas hace apenas una semana. Entonces, el denominador común era criticar que desde el Gobierno se negociase como si se tuviese mayoría absoluta, resaltando la falta de diálogo o la necesidad de "cambiar de talante".

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

Desde ERC, se refirieron directamente a un "aviso a navegantes", tras haber cambiado su voto de rechazo al decreto de interinos a última hora, y su diputada Pilar Vallugera concluyó su intervención advirtiendo al Gobierno de que tenía "una última oportunidad para cumplir con sus acuerdos". La portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, cuyos votos fueron clave para salvar otras propuestas como la de los fondos europeos, advirtió también de que sin un cambio de actitud por parte del Ejecutivo no se podría "afianzar la mayoría progresista que existe en esta Cámara".

Para el Gobierno, es imprescindible sacar adelante los próximos Presupuestos. En Hacienda insisten en que no contemplan una prórroga de los actuales, y desde Economía remarcan la necesidad de transmitir una imagen de "normalidad" aprobando unas nuevas cuentas en tiempo y forma que, además, otorgarían estabilidad y la posibilidad de llegar al final de la legislatura. Para sacarlos adelante, el Ejecutivo depende únicamente de sus socios de investidura, una vez enterrada la geometría variable y sacado de la ecuación Ciudadanos debido a los indultos y al proceso de diálogo abierto con Cataluña.

Foto: El presidente del Gobierno charla con Gabriel Rufián. (EFE)

Se apuesta todo a una carta, lo que fortalece la posición negociadora de estos grupos por la mayor dependencia que el Gobierno tiene de ellos. Más allá de que el curso parlamentario haya acabado con tensión entre el Gobierno y sus potenciales socios, el objetivo es acelerar los contactos para los Presupuestos. De ahí que Yolanda Díaz haya ido abriendo camino para recomponer relaciones, reuniéndose de momento con PNV, EH Bildu, PDeCAT y Compromís, para que en septiembre sea la titular de Hacienda, María Jesús Montero, quien entre de lleno en las negociaciones. Su prioridad serán las formaciones que apoyaron las actuales cuentas. "Mi idea es hablar con todos y prioritariamente con quienes han mostrado su compromiso con el impulso de políticas progresistas y aprobado las cuentas públicas el pasado año", explicaba Montero este martes, tras el Consejo de Ministros en el que se aprobó el techo de gasto.

El otro puntal del Gobierno para recomponer la relación con los socios en la Cámara, actualmente en estado de malestar, es el nuevo titular del Ministerio de la Presidencia, Félix Bolaños. Solo un día después del último pleno del Congreso, en el que se vieron las costuras de una coalición en minoría parlamentaria, inició una ronda de contactos con los portavoces de las formaciones, con quienes se emplazó a mantener reuniones presenciales en septiembre, coincidiendo con el inicio de las sesiones plenarias y el arranque de las negociaciones formales para sacar adelante los Presupuestos. Este miércoles, durante una reunión con la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, el titular de Presidencia le trasladaba la voluntad del Gobierno de mantener un "contacto estrecho" con los grupos parlamentarios "para impulsar la agenda reformista y modernizadora del Ejecutivo".

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

Los actuales Presupuestos se aprobaron con un total de 188 votos, lo que supone el mayor respaldo desde 2006, cuando el entonces presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, aprobó las cuentas públicas con 193. A los 155 apoyos que suman PSOE y Unidas Podemos, se añadieron los de otros nueve partidos: ERC, PNV, EH Bildu, PDeCAT, Más País, Compromís, PRC, Teruel Existe y Nueva Canarias.

El Ejecutivo precisa de 176 votos para aprobar los PGE, por lo que tiene cierto margen. Pero no con todos: los 13 representantes de ERC son imprescindibles. En el caso de los republicanos, los avances en la comisión bilateral Estado-Generalitat, que se reunirá el próximo lunes por primera vez desde 2018, son fundamentales para asegurar su apoyo. El orden del día está ya prácticamente perfilado y se incluyen cuestiones relacionadas con la inversión en infraestructuras, como Rodalies, el puerto de Barcelona o el aeropuerto de Barcelona-El Prat, traspasos en materia de becas o la ley audiovisual.

La principal prioridad del Ejecutivo ahora pasa por no prorrogar los actuales Presupuestos, que se habían concebido como un balón de oxígeno para, al menos, estirar la legislatura tres años. Moncloa quiere llevar a término el mandato de cuatro años y hacerlo con una hoja de ruta clara en lo político y lo económico, para lo que necesitará ir de la mano de un bloque de partidos con quienes todavía tiene compromisos pendientes fruto del acuerdo para las actuales cuentas.

Yolanda Díaz
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