PSOE y UP se citan para su primer duelo en el nuevo Gobierno: la reforma fiscal
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PARA UP ES INAPLAZABLE

PSOE y UP se citan para su primer duelo en el nuevo Gobierno: la reforma fiscal

El gran obstáculo de los socios de la coalición para diseñar las cuentas públicas será un eventual aumento de la presión tributaria. Un partido prefiere esperar; otro, no

placeholder Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

Ahora que los nuevos ministros y ministras se han aprendido la lista de los temas pendientes, uno aparece en primer lugar y requiere cierta urgencia: los Presupuestos Generales del Estado de 2022. El presidente, Pedro Sánchez, tiene intención de presentar un proyecto en septiembre y aprobarlo antes de final de año. Quiere enviar un mensaje a Bruselas: su renovado Ejecutivo es robusto, disfruta de estabilidad parlamentaria y maneja la iniciativa política.

Bajo la dirección de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, quien, como la remodelación ha demostrado, se ha convertido en uno de los oráculos del jefe del Ejecutivo, la coalición pulsará el botón de arranque de una maquinaria pesada, aunque potente. La elaboración de las cuentas públicas empieza en los despachos de los ministerios, donde los subsecretarios miden los gastos hechos, los gastos sin hacer, los gastos que hay que aumentar y los que pueden aguantar un recorte. Este trámite lo han hecho varios departamentos, pero la reestructuración obliga a un reinicio. Ministros y ministras recién llegados como José Manuel Albares, Pilar Alegría o Raquel Sánchez deberán supervisar lo hecho, rehacerlo o, quizá, empezar de cero.

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Mientras tanto, Montero y el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, se reunirán este mes para ir sentando las bases políticas y económicas de unas cuentas que Sánchez quiere que sigan siendo expansivas, pues está en juego la recuperación tras la pandemia. Y no una recuperación de cualquier manera, sino con un marcado sello socialdemócrata. El Estado de Bienestar no es que sea intocable, es que debe salir más vitaminado, según explican a El Confidencial fuentes gubernamentales.

Para asegurarlo, Unidas Podemos tiene la receta: una reforma fiscal que sea progresiva: cuanto más ganes, más aportarás. En el PSOE prefieren desplazar la discusión. Más que soslayarla, la postergan. Fuentes del sector 'morado' del Gobierno advierten: no lo consentirán.

El nudo gordiano de los Presupuestos

En el modelo fiscal van a poner PSOE y Podemos su visión de la economía, sus cálculos sobre la recuperación y sus intenciones políticas y electorales. De cómo salve el Gobierno este escollo dependerá en gran medida el resto de la legislatura. De cómo salte la coalición esta barrera dependerá la salud legislativa de Pedro Sánchez y la de sus socios parlamentarios, que no son pocos. Además, la relación del presidente con la izquierda española, a escalas estatal y territorial, estará en juego.

Porque una conclusión se ha instalado en Moncloa y en los ministerios. A diferencia de los Presupuestos vigentes, que durante un tramo destacado de la negociación reservó a Ciudadanos un papel que interpretar, los de 2022 contarán con los partidos que apoyaron y facilitaron la investidura. A punto de alcanzar el ecuador de la legislatura, el bloque de izquierdas ha tomado las riendas.

Se trata de un sustento numéricamente robusto, pues ronda los 190 diputados en un Congreso de 350, pero políticamente frágil, ya que reinan las susceptibilidades y las suspicacias. Las cuentas de 2021 salieron adelante con 188 votos a favor (PSOE, Unidas Podemos, ERC, PNV, EH Bildu, PDeCAT, Más País, Compromís y Teruel Existe, entre otros) y este es el número que más o menos está consiguiendo el Gobierno en votaciones relevantes recientes, como la de los indultos. Pero esto no diluye ni la exigencia ni la ambición negociadora. Todos pedirán a Sánchez más progresismo, ser más de izquierdas.

La urgencia (o no) de un nuevo modelo fiscal

A la vez que se vayan sucediendo las reuniones para ir perfilando los cimientos de las cuentas de la recuperación, que es así cómo se han denominado a tenor de lo dicho por las fuentes citadas, en el Congreso de los Diputados la dirección socialista de Adriana Lastra conversa con Gabriel Rufián y tantea a otras formaciones del bloque de izquierdas.

De acuerdo con la versión de las fuentes consultadas, el equipo de Nacho Álvarez transmitirá a Montero que es el momento de aplicar lo que no pudo hacerse a finales del 20 como consecuencia de la pandemia: por ejemplo, una subida del 1 por ciento en el impuesto de patrimonio para las grandes fortunas, un tipo mínimo del 15 por ciento en el de sociedades (esto ya lo ha hecho el G-7) y diferentes incrementos del IRPF en función de los ingresos anuales.

Foto: El presidente de EEUU, Joe Biden, uno de los impulsores del acuerdo. (Reuters)

Aunque las fuentes evitan confirmar si los números serán estos o se desenvolverán por unos márgenes similares, el objetivo de Unidas Podemos consiste en aumentar la presión fiscal sobre las personas y las empresas que más ganan y que más facturan. No es nuevo. Está en el programa de Gobierno y efectivamente estuvo en la negociación de los Presupuestos vigentes. Ahora bien, un matiz esencial diferencia el contexto actual de coyunturas anteriores.

Hace un año, la incidencia de la pandemia y sobre todo su incertidumbre, pues aún no había vacuna, destrozaron las previsiones económicas. Un año después, las previsiones se han reactivado. La economía española puede crecer este 2021 por encima del 6 por ciento y no parece que le vaya a ir mal en el 22, si bien los números varían. Hay mucho ahorro, hay ganas de consumir, la recaudación será estimulada. Es el momento. Así lo ven en Unidas Podemos, pero en el PSOE prevalece la cautela.

La importancia de los fondos europeos

Un argumento usarán los negociadores del sector gubernamental de la formación "morada", que además de Álvarez integrará Yolanda Díaz (directamente al habla con Pedro Sánchez). Consideran que las grandes empresas tienen que ser protagonistas de la recuperación porque van a ser las principales beneficiarias de los fondos europeos. Antes de que acabe el año, 19.000 millones procedentes de la UE van a regar los campos industrial y empresarial del país. Durante los próximos ejercicios seguirá el dopaje, y por tanto, la productividad española afronta un periodo de estímulo que no puede terminar en pocas manos. Cuanto mayor sea el chute de energía que dará el Estado a las empresas, mayor debe ser el chute de energía que devolverán las empresas al Estado. En otras palabras: más presión fiscal.

De paso, en Unidas Podemos se constata uno de sus temores más acuciantes, en lo que se refiere al reparto de los fondos europeos: que el dinero de la UE alegrará las caras de las multinacionales.

El sector socialista del Gobierno ha optado en esta fase de preparación por la prudencia y el subterfugio. A las seguras diferencias con Unidas Podemos en la negociación de las cuentas lo llaman "trabajo interno". Se pongan las palabras que se pongan, el caso es que las conversaciones no parten desde un lugar demasiado tranquilo, lo que no está reñido con el optimismo. En el Gobierno es la sensación generalizada cuando se habla de unos nuevos Presupuestos a pesar de que mirar al horizonte es observar la presencia de algunos nubarrones.

El SMI y la vivienda

Como ha informado Iván Gil en este medio, Pedro Sánchez se ha decantado, de momento, por retrasar la subida del Salario Mínimo Interprofesional. La vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz, es quien defiende la medida con más ahínco, en concreto la prontitud para materializarla. El lado más conservador, económicamente hablando, que es el de Nadia Calviño, prefiere aguantar y aguardar a que se consoliden los síntomas de la recuperación y a que el diagnóstico sobre la mejora sea certero y exacto. El lado morado interpreta que esos indicios, dado el aumento de afiliaciones a la Seguridad Social y la caída del paro en el pasado mes, ya están aquí. No es una subida excesiva, de menos de 20 euros al mes, pero las señales políticas que soltaría una eventual aumento del SMI no son bien vistas en todo el Gobierno. El diálogo social, que hasta ahora está funcionando, es muy permeable a las variaciones ambientales.

Foto: El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, conversa con la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, en el pleno del Congreso de los Diputados. (EFE)

Reconocen las fuentes gubernamentales que el debate, no obstante, no está cerrado. Que la subida vaya o no en el proyecto presupuestario se verá durante los próximos meses, seguramente en otoño. La decisión compete al Gobierno, y por tanto, puede quedar al margen de las negociaciones con la patronal y los sindicatos. La posición al respecto es común en Unidas Podemos, de manera que Álvarez por su lado y Díaz por el suyo ejercerán la presión que estimen oportuna. Un apunte meramente político: la relación entre Sánchez y Díaz es fluida porque a ambos les une un método y una finalidad. El método: la discreción. La finalidad: acabar la legislatura para reforzar a la izquierda y ahuyentar la posibilidad real de que el PP gobierne. No hay factores personales. Es pragmatismo puro y de momento les funciona.

El estancamiento de la ley de vivienda será otro obstáculo, aunque no es el primero de la lista. Las conversaciones no cesan, pero avanzan poco, si es que lo hacen. Creen las fuentes que para la presentación del proyecto presupuestario en el Congreso, seguramente en septiembre, habrá logros de calado, si no un acuerdo definitivo.

Y los demás, qué

Un partido que no es Unidas Podemos está negociando con el PSOE los Presupuestos del año que viene. Es ERC. Como ha contado El Confidencial, la conexión entre el portavoz catalán, Gabriel Rufián, con Lastra es total y se ha convertido ya en uno de los circuitos de confianza que permitirán impulsar las mesas bilaterales entre el Gobierno de Sánchez y el Govern de Pere Aragonès.

Fuentes parlamentarias confirman a este medio que los portavoces de ambos partidos en el Congreso han hablado ya mucho sobre las cuentas. En Esquerra eluden calificativos sobre las conversaciones, igual que en el PSOE. Simplemente, existen. Ahora bien, que en este momento del proceso, tan embrionario, la dirección socialista tenga interlocución constante con la republicana ilustra no solo el grado de sintonía, sino además la relevancia estratégica que el Ejecutivo ha dado a los Presupuestos. Se habló mucho de que con los actuales, prorrogándolos, Sánchez podría aguantar hasta el final de la legislatura. Ha cambiado la idea, si es que se barajó alguna vez: se trata de hacer unos nuevos. Los de la recuperación y con la cuantía de los fondos de la UE bien insertada en el proyecto.

Aunque sin confirmación por las dos partes, el tanteo con el PNV se habría producido. A decir verdad, nunca han cesado las conversaciones con este partido, y con las cuentas del año que viene como telón de fondo no se iba a producir una excepción. Formaciones más pequeñas en el Congreso indican a El Confidencial que llamadas del Gobierno por este asunto no ha habido aún. Las sitúan en septiembre. Y negociarán sin nada que perder. En un momento de expansión económica, Sánchez deberá demostrar qué ideología impera en su Gobierno. La sintonía de la izquierda española, en juego.

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