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Un año después: Tomelloso lucha contra el sobrenombre de Wuhan de La Mancha
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El virus arrasó en una residencia

Un año después: Tomelloso lucha contra el sobrenombre de Wuhan de La Mancha

Este municipio de Ciudad Real fue uno de los más azotados al inicio de la pandemia. En una de sus residencias murieron 78 ancianos en dos meses. Su director está imputado por homicidio

Foto: Plaza de España de Tomelloso.
Plaza de España de Tomelloso.

Tomelloso no es el mismo desde hace un año. Y no es una forma de hablar. Este pueblo de 36.000 habitantes de la provincia de Ciudad Real recibió el apelativo de ‘Wuhan de la Mancha’, como zona cero de la pandemia, un sobrenombre que hoy lucha por quitarse de encima. Allí la Consejería de Sanidad del Gobierno de Castilla-La Mancha empezó a hablar de una variante del virus más virulenta y contagiosa, cuando aún la británica o la sudafricana no copaban titulares en los medios de comunicación; también fue de los primeros municipios que vivió el infierno de las muertes en residencias, algo que sobrevuela el imaginario colectivo, y sintió cómo casi todos sus vecinos perdían un familiar o un amigo sin poder despedirse como en La Mancha es costumbre, dando el pésame y ‘cumpliendo’ en el funeral.

Un año después de ese horror, de los terribles meses de marzo y abril, la localidad manchega ha ganado población, entre 300 y 600 habitantes, en función de si los datos proceden del INE o del Ayuntamiento. En los parques infantiles ya juegan niños y también han vuelto las conversaciones al sol en los bancos de la plaza de España. El casino, a escasos metros, donde los mayores jugaban su partida de cartas o iban al baile, continúa cerrado.

Foto: La Fiscalía investiga la muerte de 18 ancianos en la residencia Montehermoso. (EFE)

El runrún en el pueblo es que en este año ha fallecido el uno por ciento de la población. Una cifra escalofriante. Si lo extrapolamos sería como lamentar casi medio millón de muertes en España. Su alcaldesa Inmaculada Jiménez, del PSOE, lo desmiente diciendo que son datos del registro civil e incluyen fallecimientos en las localidades cercanas: Pedro Muñoz, Socuéllamos y Argamasilla de Alba. Se han producido 210 enterramientos en el cementerio municipal, de marzo a marzo. “También son muchos, la muerte de un vecino ya me parecería mucho”, indica.

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha cifra en 2.420 los enterramientos por covid o sospecha de covid en la provincia de Ciudad Real entre marzo y diciembre de 2020. Cuatro de cada 10 muertes fueron por el virus. El desglose mensual es clarificador: el 35 por ciento de las muertes se registraron en marzo, el 37% en abril, el 6,5 por ciento en mayo. Los porcentajes más bajos se registraron en junio, agosto y diciembre.

El infierno en la residencia

Hace un año la pandemia situaba a Tomelloso en el mapa nacional. Pero no para bien. No por grandes artistas nacidos en el municipio, como el pintor Antonio López, autor del último retrato de la familia de Juan Carlos I unida; ni por sus vinos, con la mayor cooperativa vinícola de Europa, sino por convertirse en epicentro del coronavirus. El 17 de marzo de 2020 se conocía la muerte de 12 ancianos en la residencia Fundación Elder. Finalmente fueron 78 entre los primeros dos meses de pandemia. El juez citó a primeros de este mes a declarar a su director, José Manuel Sampedro, en calidad de investigado por presuntos delitos de homicidio imprudente y omisión de socorro derivados de su gestión al frente del centro sociosanitario en esos momentos. Es uno de los más de 200 centros similares investigados en el país. Se da la circunstancia de que Sampedro fue concejal del PP en el Ayuntamiento de Tomelloso, cargo del que dimitió. Antes fue delegado de la televisión pública de Castilla-La Mancha en Ciudad Real cuando María Dolores de Cospedal era la presidenta regional.

placeholder Residencia Elder en Tomelloso.
Residencia Elder en Tomelloso.

La residencia Elder fue una de las más azotadas del país en la primera ola. Es la que más fallecidos tuvo en Castilla-La Mancha en esos 60 días. El análisis de los datos de las 11 comunidades autónomas que han facilitado el número de fallecidos, desglosados por residencias, muestra que el centro de Tomelloso está entre los 10 con mayor número de ancianos muertos entre marzo y abril, tal y como refleja en 'Inflolibre' Manuel Rico, quien acaba de publicar un libro sobre el escándalo de la gestión de las residencias.

Un infierno que vivió de cerca una de las trabajadoras de una empresa de metales de municipio, ubicada en la calle contigua a Elder. “En esos días las calles estaban desiertas, pero veíamos ir y venir ambulancias y familias”, cuenta. “En Tomelloso nos pilló al principio, cuando no había información. Lo que sí se le reprocha al director es que un día dijese que allí no pasaba nada y al siguiente enterarnos de todas las muertes y pedir ayuda de urgencia”, comenta otro vecino, propietario de uno de los bares más míticos de la localidad.

"Al director se le reprocha que dijese que allí no pasaba nada y al día siguiente enterarnos de todas las muertes y pedir ayuda de urgencia"

Mucho lo sintieron dos nonagenarios del pueblo. Uno de ellos perdió a un amigo y a los pocos días a la esposa de este. Así lo recuerdan ambos sentados en la plaza del municipio. “Mi amigo murió en la residencia y a los cuatro días su mujer. Menudo golpe”, recuerda el primero. “Nosotros por suerte vivimos en nuestras casitas y los hijos nos atienden, porque yo solo pienso en haber pasado esos días allí y me muero”, apunta el segundo. Tiene 95 años. Estuvo meses sin salir de casa y ahora no perdona su paseo a la plaza con su andador. “Es lo que nos queda, bastante hemos pasado, aunque cuando envejeces te acostumbras a perder”.

Tras la muerte de los 12 primeros ancianos, el director de Elder denunció el abandono de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha tras pedir una “ayuda urgente” que, dijo, no se les prestaba. El Gobierno regional intervino la residencia y desplazó a profesionales de la sanidad pública para asistir a los mayores. La cifra de residentes con síntomas era abrumador. Hoy, desde la Consejería de Sanidad, prefieren no pronunciarse sobre la citación ante el juez del director, como tampoco lo hace la alcaldesa del municipio. Desde el centro, la secretaria de dirección se queja de que “se ha juzgado y condenado desde el primer día” y defiende la labor desempeñada en esas semanas “tan duras”. Sampedro, quien continúa ejerciendo como responsable de la residencia, no atiende las llamadas.

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Calle vacía en Tomelloso.

Visitas desde la verja

En Elder todavía hoy los residentes reciben la visita de sus familiares a través de la verja del centro. En la distancia se ven, se saludan y se envían besos. También llevan ropa más fresca para la primavera o algún dulce cocinado en casa. Las familias echan en falta las visitas y que sus mayores puedan pasear fuera del perímetro. Pero la orden del 11 de marzo del Gobierno de Castilla-La Mancha solo permite las salidas de ancianos de las residencias por un mínimo de 48 horas, excepto para ir al médico o por causa mayor, con el traslado a un domicilio estable dentro de la comunidad autónoma y con limitación de salidas a la calle. Un protocolo estricto con el que, indican desde la Consejería de Sanidad, pretenden extremar las precauciones. Hoy hay solo ocho casos activos de coronavirus en estos centros sociosanitarios de la región, algo que atribuyen al suministro de vacunas. “Somos conocedores de las peticiones y se evaluarán las medidas en función de la situación epidemiológica y del proceso de vacunación”, respondían hace unos días a través de las redes sociales a las preguntas de ciudadanos durante la comparecencia del director general de Salud Pública.

placeholder Visita de los familiares a través de la verja de la residencia.
Visita de los familiares a través de la verja de la residencia.

Pero la pandemia no solo azotó a la residencia hoy investigada, una de las tres que tiene Tomelloso. Lo hizo con todo el pueblo. En esos momentos hubo días con hasta 10 entierros, cuando la media de muertes es de 0,95 al día, según los datos municipales. Casi todas las familias perdieron a algún ser querido, con lo que eso implica en un pueblo donde casi todos se conocen. “Si no era fulano, era mengano. Una pena”, afirma otra vecina, que lleva en una bolsa de rafia una cacerola con cocido para sus padres de más de 80 años y que acaban de ser vacunados. “Voy todos los días a su casa, ahora con menos miedo”.

A principios de abril el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, vinculaba al funeral en la localidad riojana de Haro el origen del foco que se cebó con Tomelloso e indicó que ningún sistema sanitario de España "estaba preparado" para afrontar una crisis de este tipo. El consejero de Sanidad apuntaba semanas después a una familia que tenía el virus y no avisó. También se mostraba convencido de que en el área de La Mancha Centro había actuado una variante más virulenta que en otros lugares, indicando que así lo investigaba el Instituto de Salud Carlos III.

Foto: Varios agentes de la Guardia Civil notifican, puerta a puerta, a los vecinos la obligación de permanecer en sus casas. (EFE)

El trabajador de uno de los dos tanatorios de Tomelloso lo recuerda con dolor. “En 41 años como enterrador no he vivido días tan duros como esos dos meses. Fue un horror”, recuerda. “La gente sola, sin despedidas”, continúa. En sus palabras se nota la huella psicológica de la pandemia, y también un sentir general en el pueblo. Quieren mirar hacia adelante y lo ocurrido hace un año se ha convertido en una especie de tabú.

“La gente lo ha pasado mal, por lo que se sufrió y también por lo que vino después”, cuenta una vecina mientras hace cola para comprar el pan. En esa misma línea se expresa la alcaldesa del municipio, quien considera que la imagen que se ofreció de Tomelloso en esas fechas no se corresponde del todo con la realidad.

Foto: La zona de Los Pinos quedó llena de restos del macrobotellón (Foto: Facebook)

“Nos ha hecho daño”, reconoce, refiriéndose también a otras noticias de impacto nacional como el macrobotellón en el recinto ferial del municipio al inicio del desconfinamiento cuando aún no se hablaba de fiestas masivas. “Se dijo que allí había 3.000 jóvenes y es falso. Eso no ha ocurrido ni otros años en la feria. Es imposible que allí se reuniese casi un 10 por ciento de la población de Tomelloso”, apunta. Asegura que los datos de Policía Local o Guardia Civil hablan de unos 200. “Son muchos y es una irresponsabilidad, pero alejado de lo que se dijo”.

El pueblo lucha por seguir adelante. La alcaldesa asegura que va “con el carácter del tomellosero”. Ella insiste en hablar de su localidad como “motor económico” de la zona, con más de 2.000 pequeñas y medianas empresas, con un “fuerte sector del metal” y el “motor agroalimentario de la región”, cuna de grandes pintores y escritores como Francisco García Pavon, Félix Grande, Eladio Cabañero o Antonio López y con el mejor pizzero —con título— del mundo. Reconoce que durante esos primeros compases de la pandemia algunas empresas del municipio le comentaban que se encontraban recelo ajeno cuando salían a trabajar fuera. “Nos pesa el apelativo de Wuhan de la Mancha”, repite. "Pero tenemos esperanza y queremos dejar esta pesadilla atrás. Fue una primera ola tremenda, pero la segunda y la tercera nos han respetado”, añade. También vende su gestión con “dos millones de euros” de ayudas e insiste en la cautela. “Tengo la programación cultural parada, pero ya han abierto los parques y vendrán tiempos mejores”.

placeholder Pancartas colgadas en los balcones con el mensaje: '¡UCI ya! Hospital al 100%'.
Pancartas colgadas en los balcones con el mensaje: '¡UCI ya! Hospital al 100%'.

Para dejar esta pesadilla atrás, recalcan los vecinos, es clave que el Hospital de Tomelloso funcione plenamente. Si hay algo que llama la atención al pasear por el municipio es ver pancartas colgadas en los balcones de todas las calles con el mensaje: ‘¡UCI ya! Hospital al 100%’. Al arranque de este mes, la coordinadora por la Sanidad Pública de Tomelloso se reunía con el consejero de Sanidad, Jesús Fernández Sanz, también con la asistencia de la Plataforma Pro Servicios de la Comarca de Tomelloso y la alcaldesa. La petición es clara: que se cumpla el plan funcional y abra la UCI. En junio, el Gobierno de Page comprometió una unidad polivalente en el municipio, lo que propició protestas ciudadanas y una movilización palpable. “Hay pancartas por todos sitios porque el pueblo está unido. Hay que evitar más muertes”, coinciden los dos nonagenarios que han vivido una guerra y una pandemia, mientras cogen sendos andadores para volver a comer a sus casas.

Tomelloso no es el mismo desde hace un año. Y no es una forma de hablar. Este pueblo de 36.000 habitantes de la provincia de Ciudad Real recibió el apelativo de ‘Wuhan de la Mancha’, como zona cero de la pandemia, un sobrenombre que hoy lucha por quitarse de encima. Allí la Consejería de Sanidad del Gobierno de Castilla-La Mancha empezó a hablar de una variante del virus más virulenta y contagiosa, cuando aún la británica o la sudafricana no copaban titulares en los medios de comunicación; también fue de los primeros municipios que vivió el infierno de las muertes en residencias, algo que sobrevuela el imaginario colectivo, y sintió cómo casi todos sus vecinos perdían un familiar o un amigo sin poder despedirse como en La Mancha es costumbre, dando el pésame y ‘cumpliendo’ en el funeral.

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