Brotes en residencias tras la 2ª dosis: por qué la vacuna del covid sigue siendo efectiva
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la falsa sensación de seguridad

Brotes en residencias tras la 2ª dosis: por qué la vacuna del covid sigue siendo efectiva

Registrar casos asintomáticos prueba que las vacunas funcionan, pero, además, muchos contagios podrían haberse producido antes de completar la inmunización

placeholder Foto: Siete personas han fallecido a causa de un brote por covid-19 en la residencia de mayores de Lagartera (Toledo). (EFE)
Siete personas han fallecido a causa de un brote por covid-19 en la residencia de mayores de Lagartera (Toledo). (EFE)

Los usuarios y trabajadores de residencias van completando su vacunación contra el covid en toda España. Incluidos en la primera fase del plan, casi todos han recibido ya la primera dosis e incluso la segunda. Sin embargo, también están siendo los primeros en protagonizar algunos sustos una vez protegidos. Un centro de discapacidad intelectual de Gijón, el Sanatorio Marítimo, ha protagonizado titulares esta semana tras registrar un brote con 79 positivos de entre 145 personas entre trabajadores y usuarios. La particularidad es que todos recibieron la segunda dosis de la vacuna el pasado 28 de enero, apenas unos días antes. Y no es el único centro donde ocurre algo parecido.

En las residencias de mayores, encontramos muchas incidencias parecidas. En la de Autilla del Pino (Palencia), que solo tiene 24 plazas y había resistido bien la pandemia, 10 usuarios y una trabajadora dieron positivo después de recibir la primera dosis, el 8 de enero. Otros seis contagios se han sumado tras recibir la segunda, el día 29, pero se trata de casos asintomáticos. Muy similar es lo que ha sucedido en Villahermosa (Ciudad Real), con 33 usuarios y cuatro trabajadores de su residencia que han dado positivo por PCR días después de la segunda inyección. En una residencia de Piélagos (Cantabria), el brote se ha producido tras recibir la primera dosis y, de momento, suma siete contagios.

Foto: Foto: Reuters.

Los casos abundan, basta con echar un vistazo a la prensa local en los últimos días. ¿Es que las vacunas no funcionan? ¿Se está haciendo algo mal? ¿Qué está pasando? Lo cierto es que todo tiene una explicación que, al menos por este motivo, debería dejar intacta la confianza en las vacunas.

Una cuestión de plazos

En primer lugar, hay que tener en cuenta que infectarse y dar positivo son dos cosas distintas y no guardan sincronía, así que es posible que algunos de los casos que están saliendo a la luz se puedan explicar, sencillamente, porque los contagios se produjeron antes de recibir la vacuna. “Hay que tener en cuenta el periodo de incubación”, destaca en declaraciones a Teknautas María del Mar Tomás, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc). “Te puedes contagiar un día y que la PCR no salga positiva hasta días más tarde, entre cinco y siete”, comenta la experta, que también es científica del Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña (Inibic) y microbióloga del Hospital Universitario de esta ciudad.

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Fachada de la residencia para mayores Vigor, de la localidad madrileña de Becerril se la Sierra, después de que 11 ancianos fallecieran por covid-19. (EFE)

De hecho, si en un principio las cuarentenas se establecieron entre 10 y 14 días, fue porque en algunos casos el plazo entre el contagio y la aparición de síntomas es así de prolongado, aunque no es lo habitual. En comparación, una gripe tiene un periodo de incubación muchísimo más corto, que suele rondar los tres días.

Si la prueba que se utiliza para detectar el covid es un test de antígenos, en lugar de una PCR, el periodo podría ser aún más largo. De hecho, generalmente, estos test solo funcionan bien con personas que ya tienen síntomas. El caso protagonizado esta semana por el presentador de televisión Pablo Motos es muy revelador: dio negativo en un test de antígenos y en una PCR, pero finalmente fue positivo en una PCR posterior. “Ningún test te garantiza por completo que no estés infectado, puedes estar en el periodo de incubación y ser un falso negativo”, asegura la experta.

El caso de Pablo Motos es muy revelador: dio negativo en un test de antígenos y en una PCR, pero finalmente fue positivo en otra PCR

Aparte del periodo de incubación, hay otro plazo fundamental que puede explicar los brotes en residencias: la vacunación no inmuniza al instante. El sistema inmunitario se toma su tiempo para reaccionar. “Hay que ser conscientes de que con una primera dosis no estás protegido al 100%, tienes la posibilidad de infectarte”, destaca Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV).

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Foto: Reuters.

A medida que pasan los días, la protección aumenta incluso con una sola dosis, pero no está claro en qué medida. Uno de los datos más difundidos es que 10 días más tarde de la primera dosis de Pfizer, la eficacia de la vacuna estaría en un 52%, según la Administración de Medicamentos y Alimentos de EEUU (FDA, por sus siglas en inglés). Al final, la eficacia de las vacunas que se han inyectado hasta ahora en España, la de Pfizer y la de Moderna, llega al 95%, pero en realidad esa cifra se alcanza “entre una semana y 10 días después de haber recibido la segunda dosis”. Hasta ese momento, no se puede hablar de una protección completa.

Contra qué protegen las vacunas

No obstante, ¿de qué hablamos cuando nos referimos a la protección? A menudo, se identifica la vacunación con el fin de la pandemia, dando a entender que una persona vacunada ni se puede contagiar ni puede transmitir el virus. Sin embargo, los ensayos clínicos no han medido esa cuestión, bastante compleja, sino la aparición de síntomas. “He visto que en algún caso se informa de brotes en residencias donde se vieron afectados ancianos que ya habían recibido dos dosis y se dice que son asintomáticos. Pues bien, eso es lo que pretende la vacuna, que no enfermen”, aclara García Rojas.

Foto: Foto: Reuters.

Por lo tanto, tener positivos asintomáticos, en lugar de ser un motivo de alarma, tal y como interpretan algunos medios, es en realidad la prueba de que la vacuna funciona. “Hoy sabemos que con las vacunas evitamos la enfermedad, lo que no sabemos es si evitan la infección, así que yo puedo estar vacunado y entrar en contacto con el virus. Aunque yo no enferme, puedo infectarme y transmitir el problema a otro”, advierte el presidente de la AEV.

En realidad, ocurre lo mismo con otras vacunas, como las de la gripe: aunque no eviten la infección ni los síntomas leves, consiguen que no haya enfermos de gravedad. “Hay que tener en cuenta que la eficacia de la vacuna de la gripe es bastante más baja. En el caso del coronavirus, por lo que estamos viendo, ni siquiera hay síntomas”, apunta el experto. En definitiva, “si la PCR es positiva y no hay síntomas, es que las vacunas son un éxito”, insiste.

placeholder Una anciana mayor de 85 años recibe la vacuna de Pfizer-BioNTech en un centro de vacunación en Atenas. (EFE)
Una anciana mayor de 85 años recibe la vacuna de Pfizer-BioNTech en un centro de vacunación en Atenas. (EFE)

De todas formas, la lógica lleva a pensar que también tendrán un efecto sobre los contagios. “Está clarísimo que reducirán la transmisión, porque habrá mucha menos carga viral”, opina la microbióloga de la Seimc. Las personas con mayor cantidad de virus contagian más, y lo hacen en determinados días que suelen coincidir con los síntomas. Por lo tanto, si las vacunas logran que los infectados sean asintomáticos, lo más probable es que la circulación del SARS-CoV-2 sufra un importante frenazo.

Aun así, faltan datos para poder afirmarlo con seguridad. “Solo tenemos noticias de Israel, donde parece que disminuye la transmisión, pero son datos preliminares”, apunta Tomás, en referencia al país que lidera el proceso de vacunación y que comienza a ofrecer datos de sus efectos reales. Asimismo, “hay un estudio en macacos sobre la vacuna de Moderna que insinuaba que puede tener cierto potencial parcialmente esterilizante, y en el caso de AstraZeneca puede ser aún mayor”, pero se trata de datos parciales que habrá que confirmar con el tiempo.

La vacunación hace que los brotes en las residencias provoquen síntomas más leves

Por otra parte, entre las dudas más populares acerca de las vacunas, se cuelan otros miedos infundados que están siendo alimentados con las noticias que llegan desde algunas residencias. Por ejemplo, ¿es posible que la propia vacuna sea la que provoca la infección? “Eso es absolutamente imposible”, afirma García Rojas, porque “no usa el virus ni muerto ni vivo, así que no puede reproducir la infección. Tampoco las vacunas de la gripe pueden provocar la enfermedad, “eso hay que descartarlo por completo”, asegura.

Las vacunas contra el covid que se están administrando hasta ahora en España están basadas en ARN mensajero, material genético que ordena a nuestras propias células producir tan solo la proteína S para que sea reconocida por el sistema inmunitario, así que no hay ni rastro del SARS-CoV-2. Otra cosa es que en ocasiones se pueda confundir la enfermedad con los efectos secundarios de la vacunación, como dolores o fiebre, lo que no tiene nada que ver con una infección.

El peligro de la relajación

En cualquier caso, es posible que haya un factor de contagio relacionado con la vacuna, pero con una explicación completamente humana. “Puede haber una relajación tras la primera vacuna y por eso están saliendo muchos positivos en los 21 o 28 días que pasan entre una dosis y la siguiente. Probablemente, ese es el periodo más peligroso, la gente ya cree estar inmunizada y relaja las medidas, cuando en realidad no tiene una protección adecuada”, apunta la microbióloga.

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Foto: Reuters.

No se trata de una simple especulación. Volvemos a Israel para encontrar datos reales más avanzados que los nuestros: un trabajo preliminar encuentra que, tras recibir la primera dosis, la incidencia aumenta en los primeros ocho días para después disminuir. Según Tomás, una explicación podría estar en que recibir la inyección provoca una falsa sensación de seguridad.

Si esa relajación es un hecho, teniendo en cuenta que entre la primera y la segunda dosis pasan al menos tres semanas y que el periodo de incubación de la enfermedad es largo, es muy probable que esté relacionada con las infecciones que se detectan tras recibir la segunda dosis, como está pasando en algunas residencias. “Por mucho que hayamos recibido una o dos dosis, hay que mantener las medidas con las que hemos convivido a lo largo de la pandemia: mascarilla, lavado de manos y distancia física”, recuerda García Rojas. “Hay que tomar precauciones antes de la primera dosis, entre la primera y la segunda, y después de la segunda. Siempre. No olvidemos que estamos en una pandemia”, advierte.

Los usuarios y trabajadores de residencias van completando su vacunación contra el covid en toda España. Incluidos en la primera fase del plan, casi todos han recibido ya la primera dosis e incluso la segunda. Sin embargo, también están siendo los primeros en protagonizar algunos sustos una vez protegidos. Un centro de discapacidad intelectual de Gijón, el Sanatorio Marítimo, ha protagonizado titulares esta semana tras registrar un brote con 79 positivos de entre 145 personas entre trabajadores y usuarios. La particularidad es que todos recibieron la segunda dosis de la vacuna el pasado 28 de enero, apenas unos días antes. Y no es el único centro donde ocurre algo parecido.

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