El fiasco de Sophia: por qué mandar la Armada a Canarias sería "contraproducente"
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El fiasco de Sophia: por qué mandar la Armada a Canarias sería "contraproducente"

Teodoro López Calderón, jefe de Estado Mayor de la Armada, ha recordado que "el deber de cualquier barco de guerra de España" sería "legal y moralmente, rescatarlos"

Foto: Imagen de un rescate en las islas. (EFE)
Imagen de un rescate en las islas. (EFE)

En lo que llevamos de año, más de 18.000 inmigrantes han llegado en pateras o cayucos a las islas Canarias. Para solventar lo que se ha convertido en la peor crisis migratoria desde 2006, el partido Vox ha propuesto desplegar buques de la Armada en las aguas de la costa canaria para imponer una suerte de "bloqueo naval" que impida la llegada de los migrantes, que parten en pequeñas embarcaciones desde la costa noroccidental africana. La Armada se ha mostrado tajante, en palabras del almirante Teodoro López Calderón, jefe de Estado Mayor del cuerpo, que ha recordado que "el deber de cualquier barco de guerra de España" sería "legal y moralmente, el de rescatarlos".

Otras fuentes internas de la Armada han dado más detalles a El Confidencial de por qué un bloqueo naval "no serviría para solucionar la situación" e, incluso, "podría ser contraproducente" en términos de control de la migración.

Foto: Dos migrantes miran el horizonte en la playa de Puerto Rico, sur de Gran Canaria. (A. Alamillos)

La propuesta de Vox de solicitar abiertamente un despliegue de buques militares de la Armada española para establecer ese "bloqueo naval" se enmarca en un intento de la formación de explotar su marcado discurso antiinmigración entre la población canaria, donde el descontento y la tensión se han disparado por la crisis migratoria. A las consignas del tipo "los que vienen en patera disfrutan de hoteles de lujo" se unieron esta semana las de su portavoz Jorge Buxadé, que insistía en ese "bloqueo" de las islas Canarias con las Fuerzas Armadas para impedir la "invasión inmigratoria". Este jueves, Abascal ratificó la idea. Vox ya ha propuesto en campañas electorales medidas como que se construya un muro de hormigón en la frontera de Ceuta y Melilla, en clara referencia a la icónica medida de Donald Trump en EEUU.

El fracaso de Sophia

Sin embargo, el despliegue de barcos más allá de las 12 millas de aguas territoriales canarias para impedir la llegada de pateras y cayucos a las islas es, en términos de controlar la migración, "incluso contraproducente", sostienen las fuentes militares, más allá de que, con su capacidad de rescate a más largo alcance que los actuales medios de Salvamento Marítimo, puedan ayudar a que se produzcan menos muertes en el mar.

Es, de hecho, lo que sucedió en la crisis de los cayucos de 2006, cuando se desplegó la Armada en la Operación Noble Centinela. Su labor entonces no era de control migratorio, sino, en la práctica, de ayuda al salvamento y de agilizar el rescate de las pateras. "El principal objetivo que tenían los barcos de guerra era evitar más muertes en esos cayucos que no terminaban de llegar. No se hacía nada más que garantizar que no se ahogaran", explica una de las fuentes consultadas.

"El principal objetivo que tenían los barcos de guerra era evitar más muertes en esos cayucos que no terminaban de llegar"

El precedente más cercano del fracaso de una operación de "bloqueo naval" con un despliegue militar contra la inmigración es en el Mediterráneo, con la fallida Operación Sophia de la Unión Europea (UE), que desplegó barcos militares para intentar hacer frente a la apertura de la peligrosa 'ruta libia', que dejó miles de muertos en el Mediterráneo central. En enero de 2019, la UE redujo el alcance de la operación, que se canceló finalmente el 31 de marzo de este año.

En esta operación se desplegaron barcos militares de la UE a partir de las 12 millas de la costa libia, es decir, ya en aguas internacionales. "Lo que se consiguió entonces fue incluso un efecto llamada", explican las fuentes militares, puesto que, en lugar de tener que preparar embarcaciones que fueran capaces de recorrer por ejemplo las 100 millas que separan la costa libia de Malta, les bastaba con embarcaciones mucho más frágiles (y peligrosas para la vida de los pasajeros) que simplemente fueran capaces de hacer las 10-12 primeras millas de distancia. "A partir de las 12 millas los barcos de la Operación Sophia se encontraban con gente en peligro humano de salvamento en la mar, y estás obligado legal y moralmente a socorrerlos", explican, en la línea de las declaraciones del jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), que han sido criticadas por Abascal.

"¿Que las fuerzas armadas pueden ser parte de la solución? Sí, porque podemos desplegar barcos para ayudar a localizarlos cuanto antes, para que nadie se pierda por el camino", sostienen. Unas labores, sin embargo, que ya tienen atribuidos los barcos de Salvamento Marítimo y Protección Civil en Canarias. "[Desde la Armada] podemos hacer algo, pero no creo que seamos la solución al problema".

Solución en origen

"La solución es en origen", sentencian las varias fuentes consultadas de la Armada. Es decir, con acuerdos de cooperación, tanto migratoria como social e incluso de seguridad y militar con Senegal, Guinea, Mauritania y Marruecos, países de origen o tránsito de la mayoría de los migrantes que llegan a Canarias. Precisamente la semana pasada, la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, visitaba Dakar para firmar varios acuerdos con su homólogo senegalés que permitieran no solo reactivar las repatriaciones, bloqueadas por el coronavirus, sino también ampliar la colaboración en otros ámbitos. Una colaboración reforzada con las autoridades locales facilitará que sean estas, ya sean las patrullas costeras mauritanas o senegalesas, las que, dentro de sus propias aguas, impidan la salida de las pateras o cayucos.

Vox se ha escudado en que las pateras son trasladadas por unos presuntos "buques nodriza" desde costas africanas hasta la cercanía de Canarias. En este hipotético escenario, un bloqueo naval impediría el trabajo de esos "buques nodriza". Ya el jefe de la Armada declaró no tener ningún dato que avale las teorías de que los inmigrantes sean acercados a pocos kilómetros de la costa de Canarias en esos "buques nodriza", un extremo que confirman las fuentes consultadas. En cualquier caso, apuntan, ¿qué se podría hacer si fuese así? La hipotética repatriación de los migrantes recogidos en el mar —la mayoría de los cuales viajan sin documentación, lo que dificulta su identificación— es prácticamente imposible sin un acuerdo previo con los países de origen.

"No hay ningún mecanismo coercitivo efectivo para impedir que las pateras sigan navegando. ¿Qué vas a hacer, dispararles? Claro que no. El riesgo además de que en este juego de fuerzas se generen 80 o 100 muertos [al volcar alguna patera] es muy alto. La única manera para impedir que lleguen es en origen".

Más allá de Canarias

Más allá de propuestas que parecen tener una nula viabilidad, cada crisis migratoria o cada catástrofe humanitaria en las fronteras comunitarias pone de manifiesto un problema de fondo: que la mira está puesta en la gestión de las áreas limítrofes, en lugar de apuntar a las políticas migratorias de calado. Así lo cree Gemma Pinyol, investigadora del grupo sobre Inmigración en la Universidad Pompeu Fabra.

"Tenemos un modelo migratorio que hemos ido construyendo en el marco de los países de la UE en el que tenemos toda la gestión migratoria basada en el control de fronteras y esto es disfuncional", explica Pinyol, quien incide en que las llegadas por vía marítima suponen un porcentaje pequeño del total de todas las personas que migran a nuestros países y que los problemas de irregularidad en Europa residen más bien en quienes llegan de forma regular, pero les caduca el visado. Un informe reciente de la Universidad Carlos III y Por Causa concluía que en nuestro país el 77% provenía de América Central y del Sur. Por lo que poner el foco en la frontera "distorsiona el debate". "Tendría que ser un 'cómo queremos gestionarlo' y luego ya pensar en qué instrumentos usamos".

Foto: Campamento para migrantes en el antiguo Polvorín de Barranco Seco, Gran Canaria. (Alicia Alamillos)

La investigadora de la UPF lamenta que es un problema que lleva al menos 20 años sobre la mesa y que responde a la apelación de la "parte simbólica" de las políticas migratorias con las que se busca "decirle a la gente de los países receptores que lo tienes todo controlado". "Seguimos solo centrados en fronteras. Es un discurso fácil de que tú controlas el mundo, que es la lógica del muro de Trump, pero no es cierto", reflexiona Pinyol, que alerta de que mientras no se ahonde en la búsqueda de fórmulas que abran vías para la migración legal solo se estarán poniendo parches.

Este miércoles, España, Italia, Grecia y Malta firmaron un documento enviado a las autoridades comunitarias para instaurar un frente común de cara al debate sobre un nuevo pacto migratorio europeo. El escrito, firmado por los cuatro jefes de Gobierno, se centra sobre todo en la gestión de las fronteras y en la insistencia de que es necesaria una solidaridad comunitaria, pero también se reclama reforzar las vías regulares de acceso: "La coordinación de canales de migración y asilo seguros, regulares y ordenados permitirá reducir los flujos irregulares y contribuir a una gestión ordenada, con un impacto positivo tanto en los países de destino como en los países de origen y tránsito".

En lo que llevamos de año, más de 18.000 inmigrantes han llegado en pateras o cayucos a las islas Canarias. Para solventar lo que se ha convertido en la peor crisis migratoria desde 2006, el partido Vox ha propuesto desplegar buques de la Armada en las aguas de la costa canaria para imponer una suerte de "bloqueo naval" que impida la llegada de los migrantes, que parten en pequeñas embarcaciones desde la costa noroccidental africana. La Armada se ha mostrado tajante, en palabras del almirante Teodoro López Calderón, jefe de Estado Mayor del cuerpo, que ha recordado que "el deber de cualquier barco de guerra de España" sería "legal y moralmente, el de rescatarlos".

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