Los países del sur de la UE se unen para exigir más solidaridad en materia migratoria
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Los países del sur de la UE se unen para exigir más solidaridad en materia migratoria

Los países del sur de la Unión Europea hacen piña y piden que el pacto migratorio propuesto por Bruselas en septiembre guarde un mayor equilibrio entre solidaridad y responsabilidad

Foto: Varios migrantes rescatados en el Mediterráneo central. (EFE)
Varios migrantes rescatados en el Mediterráneo central. (EFE)

España, Italia, Malta y Grecia se han coordinado para presentar un frente unido en el debate sobre un nuevo pacto migratorio para la Unión Europea. En una carta dirigida a Angela Merkel, canciller alemana, y a los presidentes Charles Michel, del Consejo Europeo, y Ursula von der Leyen, de la Comisión Europea, los líderes de los cuatro países exigen un pacto migratorio con un mayor equilibrio entre responsabilidad y solidaridad justo en un momento en el que los puertos canarios son el epicentro de un incremento de las llegadas de migrantes.

Pedro Sánchez, junto a los primeros ministros Giuseppe Conte, de Italia; Kyriakos Mitsotakis, de Grecia, y Robert Abela, de Malta, han enviado un “non paper”, un documento de trabajo en el argot comunitario, en el que señalan que la propuesta de un nuevo pacto migratorio puesta sobre la mesa por la Comisión Europea a finales de septiembre constituye un buen punto de partida pero que, sin embargo, los “desequilibrios (...) en los elementos propuestos de solidaridad y responsabilidad deben abordarse para dejar muy claro que la distribución equitativa de la carga es un factor esencial para una política de migración y asilo verdaderamente europea, que sea sostenible y aceptable para todos los Estados miembros”.

En la propuesta presentada por la Comisión Europea a finales de septiembre, Bruselas renunciaba a las cuotas obligatorias y apostaba por una estrategia centrada en la devolución de los migrantes que no tienen derecho a la protección internacional. El Ejecutivo comunitario, sabiendo que cualquier elemento de reparto de migrantes dentro de la Unión de forma obligatoria iba a cosechar el bloqueo de países como Hungría o Polonia, apostó por una fórmula mucho menos ambiciosa pero que permitiera a la UE contar con un marco para la política migratoria después de que el convenio de Dublín volara por los aires tras la última crisis migratoria.

Por más solidaridad

En la propuesta de Bruselas se permite que los Estados miembros apoyen a los países sureños de distinta forma: acogiendo migrantes o financiando su retorno a los lugares de origen. Pero, en general, la fórmula es muy vaga y abierta. Y precisamente esa es la principal queja de Sánchez, Conte, Mitsotakis y Abela: “Las reglas establecidas son detalladas y estrictas en cuanto a las responsabilidades de los Estados de primera entrada, mientras que el mecanismo de solidaridad sigue siendo complejo y vago”.

“Los Estados miembros de primera línea no pueden afrontar la presión migratoria sobre toda la Unión Europea. Debemos encontrar soluciones viables y coordinadas a nuestros desafíos comunes”, se quejan los países sureños, que también critican que todo se simplifique al hecho de que no se aceptará a los migrantes económicos. “Creemos que las soluciones basadas en la 'fictio juris' de no permitir la entrada en la UE de aquellos que no pueden optar a la protección internacional son poco realistas y no funcionarán”, señalan en su documento.

Además, los cuatro líderes son críticos con la estrategia con terceros países. La línea defendida por España siempre ha sido la de la necesidad de buscar soluciones antes de que los migrantes se suban a una embarcación en el Mediterráneo. Por eso piden que se aclare “el enfoque de las relaciones con terceros países, así como los instrumentos financieros destinados a apoyar este esfuerzo”. “Debemos invertir en relaciones políticas con nuestros socios de migración, particularmente con nuestros países vecinos del sur. Esto significa, en primer lugar, construir relaciones basadas en la confianza y la igualdad a través del contacto frecuente a nivel político, y luego, una vez que dichas relaciones se consoliden en el área migratoria, forjar herramientas de política con fondos destinados a acciones en esos países”, señala el texto.

Foto: Campamento para migrantes en el antiguo Polvorín de Barranco Seco, Gran Canaria. (Alicia Alamillos)

Además, España, Italia, Grecia y Malta consideran que sin reforzar esas relaciones exteriores no tiene sentido convertir a los retornos en el pilar de la política migratoria. “Hacemos hincapié en que, si queremos que los patrocinios (devoluciones de migrantes) sean una herramienta eficaz para mejorar la política de retorno y una medida eficaz para aliviar la carga de los Estados miembros de primera línea, los tiempos y las modalidades deben ser más eficientes e implantables. Para asegurar el progreso en este sentido, las dimensiones internas y externas deben estar vinculadas a través de una densa red de asociaciones estrechas con los países de origen y tránsito, y un conjunto coherente de acuerdos sobre readmisión”, explican en el texto.

Ylva Johansson, comisaria de Interior. (EFE)
Ylva Johansson, comisaria de Interior. (EFE)

España ha defendido su modelo de relación con Marruecos en repetidas ocasiones como la forma de garantizar estabilidad, también en materia migratoria, y busca siempre potenciar los intereses de Rabat con la Unión Europea. Ylva Johansson, comisaria de Interior, viajará la semana que viene a Marruecos para reunirse con el Gobierno marroquí y discutir la situación migratoria en las Canarias. Johansson, que viajará a Rabat junto al comisario de Vecindad, tendrá seguramente que abordar el acuerdo para la repatriación de migrantes irregulares, que sigue bloqueado dos décadas después de que la Comisión Europea recibiera el mandato para negociar con el Ejecutivo marroquí.

Sánchez, Conte, Mitsotakis y Abela concluyen recordando que la propuesta del Ejecutivo comunitario “no aborda la migración legal, que está íntimamente ligada a los flujos irregulares”. Por eso señalan que “la coordinación de canales de migración y asilo seguros, regulares y ordenados permitirá reducir los flujos irregulares y contribuir a una gestión ordenada, con un impacto positivo tanto en los países de destino como en los países de origen y tránsito”.

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