¿Dónde están los 4.000 migrantes que faltan en Canarias? La siguiente parada, Irún
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El 'tapón migratorio' hace aguas

¿Dónde están los 4.000 migrantes que faltan en Canarias? La siguiente parada, Irún

La estrategia del Gobierno ante la crisis migratoria en Canarias es mantener en las islas a los miles de migrantes. Sin embargo, un flujo constante parte por sus propios medios a la Península

placeholder Foto: Un joven de origen magrebí muestra su certificado de estudios tras su llegada en patera. (Reuters)
Un joven de origen magrebí muestra su certificado de estudios tras su llegada en patera. (Reuters)

Un nutrido grupo de migrantes se reúne todos los días junto a un cajero automático internacional en Puerto Rico, resort turístico del sur de la isla de Gran Canaria. Allí pasan las horas muertas, charlando por el móvil. ¿A qué están esperando? "En cuanto mi familia me envíe dinero, voy al aeropuerto y vuelo a España", explica Yusef. La estrategia del Gobierno ante la crisis migratoria en Canarias está siendo mantener en las islas a las milles de personas que han llegado en pateras y cayucos en los últimos cuatro meses, sin derivarlos a la Península para evitar, en palabras de Fernando Grande-Marlaska, que Canarias se convierta en "la vía de entrada irregular" al resto del territorio continental europeo. Sin embargo, el 'tapón migratorio' canario está haciendo agua.

Echemos cuentas. Este 2020, han llegado a Canarias más de 18.400 migrantes desde las costas de Marruecos o Senegal. A día de hoy, cerca de 6.000 están acogidos en hoteles de las islas, otros 2.000 están en distintos centros de asilo, 600 están en el CATE (centro temporal) recién inaugurado en Barranco Seco, todavía quedan otros 600 en el muelle de Arguineguín, unos 2.000 han sido derivados ya a la Península en vuelos regulares a Sevilla, Málaga, Alicante o Madrid, y apenas unos 300 han sido deportados de vuelta. Hay que añadir unos 2.000 menores no acompañados. Tirando por lo bajo, porque las cifras fluctúan mucho, ¿dónde están los más de 4.000 migrantes que faltan? Muchos han seguido su ruta. Aunque no dan cifras concretas, fuentes policiales confirman que hay un flujo de migrantes que salen de Canarias por sus propios medios y acaban en la Península, y que, más tarde, intentan cruzar hasta Francia. Y en Irún, la siguiente frontera, se empieza ya a notar la presión de los que llegan vía Canarias.

Foto: Campamento para migrantes en el antiguo Polvorín de Barranco Seco, Gran Canaria. (Alicia Alamillos)

"Los que tenemos pasaporte solo estamos esperando a que nuestras familias nos envíen el dinero, por Western Union. Tengo amigos que ya han alquilado entre varios, cuatro o cinco, un taxi y han ido al aeropuerto rumbo a España. Luego nos llaman", detalla Rachid. En el grupo reunido alrededor del cajero automático, la mayoría de los magrebíes ha traído su pasaporte. Los que no, explican, han pedido a sus familias que se los envíen.

Se trata de un fenómeno prácticamente inédito de esta nueva oleada: tradicionalmente, los migrantes que cruzan el mar rumbo a las islas Canarias venían sin pasaporte, para que fuera más difícil su identificación y posterior repatriación. Con las fronteras de los países de origen cerradas por el coronavirus, los CIE (Centros de Internamiento de Extranjeros) en Canarias bloqueados por las medidas preventivas ante contagios y miles de personas derivadas provisionalmente al sistema de asilo, en el que no pueden ser retenidas más de las 72 horas que marca la ley, tener ahora el pasaporte a mano permite a muchos simplemente llegar al aeropuerto de Las Palmas y tomar un avión a Bilbao, un autobús a Irún e intentar cruzar la frontera con Francia. Solo hace falta el dinero.

Los que tenemos pasaporte estamos esperando solo a que nuestras familias nos envíen el dinero

"Los he visto muchas veces, un grupito que pagan a alguien para que les lleve en coche y van ocho o nueve rumbo al aeropuerto, pasan por aquí delante", cuenta Alberto, camarero del bar Cocos, una suerte de 'radio patio' y punto de encuentro para migrantes en Puerto Rico, localidad donde se concentran la mayoría de hoteles destinados a acogerlos. Un taxista, que prefiere mantener el anonimato, confirma la historia: "Yo mismo he llevado subsaharianos al aeropuerto. Muy amables, muy educados. Hablaban en francés. Les pregunté, '¿lleváis dinero?'. Y cuando me enseñaron el dinero les dije que por supuesto, allá vamos. El trayecto son 50 euros, y me sacaron un puñado de billetes de 20 para que yo me cobrara. Otros compañeros también me dicen que han llevado a gente. Pero desde aquí es caro. Desde Playa del Inglés, es más barato".

No todos van en avión. En el caso más sonado, 200 jóvenes magrebíes viajaron el miércoles pasado de Gran Canaria a Tenerife con la intención de tomar un ferry a Huelva. Con los billetes ya en la mano, se les impidió abordar el barco por falta de la documentación necesaria. Pero, según recogió entonces la prensa local, al menos una veintena que sí llevaban el pasaporte encima logró montarse en el barco. Actualmente, hay varias rutas desde las islas al territorio peninsular, con Cádiz y Huelva como los puertos principales, de 30 horas como mínimo. En avión, son apenas tres.

placeholder El CATE en Barranco Seco, Gran Canaria. (A. A.)
El CATE en Barranco Seco, Gran Canaria. (A. A.)

Aunque todos los migrantes que llegan en patera o son rescatados en el mar pasan un proceso de identificación y filiación por la Policía Nacional, con las cifras de llegadas registradas en los últimos cuatro meses (se llegaron a alcanzar los 2.000 en un fin de semana), el proceso se ha desbordado.

Extraordinariamente, y ante la falta de otras opciones, la inmensa mayoría pasa de estar bajo control de Interior al Ministerio de Integración, Seguridad Social y Migraciones, que los absorbe por el momento "de urgencia" en la estructura de asilo (en circunstancias normales, solo lo hacen los que están en situación de vulnerabilidad, desde una mujer víctima de la trata a un joven que sufre persecución y violencia), que los está alojando por miles en hoteles de las islas y otros centros. Y un centro de asilo no es un CIE, donde los inmigrantes estarían retenidos. "No son centros de internamiento [los centros gestionados por Migraciones]. No tenemos ni el poder ni la competencia de retener a nadie", explican desde el ministerio, donde admiten que un número indeterminado —no han ofrecido cifras— de inmigrantes abandona sus plazas de acogida voluntariamente "y se van". No se haría un seguimiento posterior de esas personas, al menos desde este ministerio.

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"Bolsas de migrantes" en Irún

Ahmed, que era electricista en Marruecos y a quien la crisis del coronavirus en el país le dejó "sin nada de trabajo", está esperando el dinero para poder volar a Sevilla, donde vive su hermano. Como él, otros tantos se buscarán la vida en España. Sin embargo, otros muchos toman el camino hasta Irún, como Abdoul, senegalés que voló de Canarias a Bilbao y de allí tomó un autobús a la frontera con Francia, con la intención de llegar luego a París. Pero cruzar al país vecino no es tan fácil.

La frontera entre Irún y Hendaya lleva años sin ser fácil para los magrebíes, desde que en 2015 Francia elevó el nivel de alerta antiterrorista por los atentados de Bataclán. Aunque el 'cierre' (de una frontera dentro del espacio Schengen, que garantizaría la libre circulación de personas) no es oficial, en la práctica se estarían produciendo centenares de 'devoluciones en caliente', cada vez más comunes, según confirman fuentes policiales. El refuerzo fronterizo por la crisis de coronavirus dificulta aún más el paso a los migrantes. A algunos directamente no los dejan pasar. El bloqueo francés está creando "bolsas", especialmente de magrebíes, y en menor medida de subsaharianos, que esperan su oportunidad para volver a intentar el salto a Francia.

Las pateras vuelven a Canarias tras unos días de respiro

Fuentes policiales confirman a El Confidencial que la situación se ha agudizado en los últimos meses, siguiendo el ritmo de las llegadas a Canarias, aunque todavía no ha tensado las costuras del sistema. Fuentes de ONG en Biarritz apuntan que el paso de migrantes que llegan a Francia tras haber pasado por Canarias está creciendo.

También están aumentando las mafias que los ayudan a cruzar, señalan las mismas fuentes policiales. Este mismo agosto, la Policía Nacional desarticuló dos organizaciones criminales que extorsionaban a migrantes subsaharianos —cantidades en torno a los 200 euros— para facilitarles el paso fronterizo entre España y Francia por Irún-Hendaya-Bayona y con conexiones incluso en Bilbao, Vitoria o San Sebastián.

"En Marruecos, ni siquiera podía casarme. ¿Cómo me va a aceptar el padre de una mujer si no tengo ni trabajo para sostenerla? Llevo tiempo buscando la oportunidad de salir", cuenta Yusef. Lleva más de un mes en Canarias. Tiene el pasaporte, solo le queda el dinero para seguir hacia Francia.

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