El PP cierra el curso político sin resolver el debate interno ni la crisis del PP vasco
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REUNIÓN CORDIAL SIN DECISIONES IMPORTANTES

El PP cierra el curso político sin resolver el debate interno ni la crisis del PP vasco

Casado defiende la moderación de siempre y Feijóo reivindica su modelo. El PP reunió a un comité ejecutivo cordial sin tomar decisiones de calado, que retomará en septiembre

placeholder Foto: Pablo Casado y Teodoro García Egea acompañados de los líderes territoriales del PP. (David Mudarra)
Pablo Casado y Teodoro García Egea acompañados de los líderes territoriales del PP. (David Mudarra)

Después de meses sin reuniones en Génova por la crisis del coronavirus y con la resaca de las elecciones gallegas y vascas —y especialmente el triunfo de Alberto Núñez Feijóo, la última mayoría absoluta que resiste en España— Pablo Casado reunió este miércoles al comité ejecutivo nacional, con la presencia de los líderes territoriales. Sobre la mesa, un debate interno que muchos tildan de “ficticio” sobre la moderación y la estrategia que debe seguir la formación para recuperarse como única alternativa la Gobierno de PSOE y Unidas Podemos. A su llegada, el presidente de la Xunta sacaba pecho de su victoria y recordaba que “un PP templado” había evitado la entrada de los populismos de izquierda y derecha al Parlamento gallego.

Casado tomaba la palabra poco después con la mayoría de dirigentes territoriales en la sala —algunos presidentes autonómicos se incorporaron más tarde— con un discurso que, en lineas generales, el partido comparte. Hizo suyas algunas de las demandas de Feijóo y otros barones que pedían un tono más moderado, afirmando que hace falta “ensanchar el partido hacia el centro” y ser “la fuerza tranquila que ampara a todos los españoles moderados, incluidos los socialdemócratas huérfanos del PSOE”.

Sin embargo, el presidente del PP también defendió la labor de oposición de sus filas. Casado tiene claro que el debate de la “moderación” y de la “crispación” no es nuevo y pidió a sus dirigentes no picar “en el anzuelo” que la izquierda siempre ha utilizado cuando gobernaba. Reconoció que la postura debe ser “un tono moderado y un contenido contundente” que no deje de denunciar los acuerdos que Pedro Sánchez está llevando a cabo con “populistas e independentistas”, y lanzó un mensaje sin matices en defensa de la Corona y de Felipe VI ante los ataques de una parte del Gobierno. Al PP le separan demasiadas cosas de este PSOE que gobierna con Podemos.

Foto: El líder del PP, Pablo Casado (d), y el secretario general del partido, Teodoro García Egea (c). (EFE)

Durante el comité ejecutivo varios dirigentes tomaron la palabra. Feijóo, según ha podido saber este diario y como ya hizo ante los medios, defendió que el PP “no es un partido de modas” ni tiene que estar pendiente de lo que hagan otros actores políticos. Volvió a recordar que las siglas populares son “aglutinadoras” y aseguró que el PP reúne todas las condiciones para ser el primer partido de España.

También tomó la palabra la portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, una de las voces más cuestionadas por algunos dirigentes y por los presidentes autonómicos como el gallego. La portavoz parlamentaria defendió la labor de oposición del PP, y en linea con muchas de las cuestiones planteadas por Casado, insistió en que el primer partido de la oposición debe decir las cosas y denunciar “con claridad” los abusos políticos del Gobierno como los pactos con fuerzas secesionistas y con la izquierda abertzale de EH Bildu. Según explican fuentes del partido, Álvarez de Toledo defendió que la transversalidad “siempre debe ir de la mano de la razón y que esa razón es la que tiene el PP denunciando lo que ve con este Gobierno”.

La portavoz puso el foco en la tarea que tienen por delante: que el PP “articule un proyecto alternativo” en todos los sentidos para ser capaces de generar una mayoría alternativa a este Gobierno en la sociedad. Reconoció que el reto, no menor, es ese: “Crear una transversalidad que no se articula con los nacionalismos como hace Sánchez, sino en la lucha contra los identitarismos”.

Foto: El presidente de la Xunta en funciones, Alberto Núñez Feijóo (dcha), es recibido por el líder del PP, Pablo Casado. (EFE)

Casado destacó en un momento de su discurso que las elecciones del 12-J demostraron que existe “una radicalización del voto hacia el independentismo” y que la solución pasa por “ensanchar al PP hacia el centro”. Pero también habló de la creación de “un proyecto nacional de largo alcance y una convocatoria abierta a una mayoría de compatriotas” que acabe con las fracturas generadas en los últimos años y la polarización.

En todo caso, el debate interno quedó de alguna forma aplazado. Según algunos de los asistentes al comité ejecutivo, todo se desarrolló “de manera muy cordial” y sin tomar decisiones definitivas. Entienden el cónclave como un cierre del curso político, el más atípico de los vividos hasta ahora a causa del covid-19, que se retomará en septiembre con varias cuestiones pendientes. La estrategia o el camino que el partido tome para un objetivo común, el de recuperar el centro derecha, sigue siendo una de ellas. Pero no la única. También el futuro de la coalición con Ciudadanos inaugurada para Euskadi. Casado lanzó un breve mensaje al respecto avalando su continuidad, ante lo que podría ser una inminente convocatoria electoral en Cataluña. Habló de una “coalición generosa” con los naranjas para aunar el voto constitucionalista, dando pie a que la alianza podría repetirse.

placeholder El presidente de la Xunta en funciones, Alberto Núñez Feijóo (dcha), es recibido por el líder del PP, Pablo Casado (C). (EFE)
El presidente de la Xunta en funciones, Alberto Núñez Feijóo (dcha), es recibido por el líder del PP, Pablo Casado (C). (EFE)

Una idea que no comparten en el PP catalán. De hecho, su líder, Alejandro Fernández, tomó la palabra durante la reunión para reivindicar el papel de su formación en esa comunidad autónoma y poner en valor el futuro que tiene sin necesidad de ir de la mano de Ciudadanos. El entorno de los populares catalanes son partidarios de revisar las estrategias previstas, especialmente tras los resultados en Euskadi.

El otro asunto interno pendiente sigue siendo el PP vasco. Carlos Iturgaiz está dispuesto a liderar el proyecto tras tiempos de convulsión, consciente de la reorganización del partido que habrá que hacer en el territorio. Sin embargo, la actual presidenta en funciones, Amaya Fernández, leal a Alfonso Alonso (que dimitió en febrero) dejó clara su posición: la necesidad hacer una reflexión conjunta para fortalecer el constitucionalismo y al propio partido en el País Vasco antes de hablar de nombres y líderes. No escondió la dirigente vasca su planteamiento de volver a la conferencia del pasado septiembre en Vitoria con los postulados de Alonso como punto de partida y sin respaldar a Iturgaiz. Y añadió que las decisiones deben tomarse en Euskadi. Un camino que, por ahora, no comparte en absoluto Génova. En otoño el PP vasco afrontará un nuevo episodio.

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