El Gobierno se abre a ir a por los PGE de 2021 si ERC no apoya los de 2020 por las catalanas
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LA VIDA DE LA LEGISLATURA

El Gobierno se abre a ir a por los PGE de 2021 si ERC no apoya los de 2020 por las catalanas

El Ejecutivo es consciente de que todo su calendario está a expensas de la fecha de las autonómicas que ha de fijar Torra, y que traerán un alejamiento de ERC. No obstante, se muestra "optimista"

Foto: La portavoz del Gobierno y titular de Hacienda, María Jesús Montero, con las ministras de Educación e Igualdad, Isabel Celaá e Irene Montero, este 3 de marzo en la Moncloa. (EFE)
La portavoz del Gobierno y titular de Hacienda, María Jesús Montero, con las ministras de Educación e Igualdad, Isabel Celaá e Irene Montero, este 3 de marzo en la Moncloa. (EFE)

El Gobierno intenta desentrañar la madeja de los Presupuestos Generales del Estado en un mar lleno de incertidumbres. Pero todos los caminos conducen a Esquerra Republicana de Catalunya. Si la formación de Oriol Junqueras se frena porque se cruzan unas elecciones autonómicas —aún sin fecha y aún no convocadas—, el Ejecutivo asume que no le quedará más remedio que ir directamente a por las cuentas de 2021, renunciando por tanto a disponer de unas nuevas para este ejercicio. En ese escenario, los últimos Presupuestos aprobados por las Cortes Generales, los de Cristóbal Montoro de 2018, estarían vivos un mínimo de tres años. Que haya o no PGE para 2020, en definitiva, dependerá de la decisión de Quim Torra y de la actitud de los republicanos. Por ahora, la coalición de PSOE y Unidas Podemos se muestra "optimista" y cree que ERC acabará facilitando que haya PGE en 2020.

El Ministerio de Hacienda ya cuenta con la senda de estabilidad aprobada hasta 2023 —la respaldó el Congreso el jueves pasado y la avalará el Senado esta semana, sin sobresaltos— y tiene el proyecto de ley bastante avanzado, pero lo que no tiene son los apoyos garantizados. Fuentes gubernamentales señalaban este martes que el horizonte temporal que se marca Hacienda es "mayo o junio" para la presentación de los PGE de 2020 en la Cámara Baja. Es decir, que si para el final de la primavera no hay señales claras y concluyentes de que el texto cuenta con el respaldo parlamentario suficiente, entonces el Ejecutivo aparcará su idea de aprobar unas nuevas cuentas para este año para afanarse en la negociación de las del siguiente ejercicio, 2021.

Hasta ahora, ese marco de "mayo o junio" no era enunciado por el Gobierno de manera tan explícita. Se indicaba que la idea era poder llevar los PGE al Congreso a finales de marzo o principios de abril. Ahora Hacienda está dispuesta a apurar los plazos al máximo. Esperar a ERC hasta "mayo o junio", por tanto, por lo que la presión para que se decida irá en aumento de aquí a entonces. El departamento que dirige María Jesús Montero no podría aguardar más, porque la tramitación parlamentaria de los Presupuestos consume unos tres meses en total, y si se presentan más tarde directamente no habría año para aplicar esas nuevas cuentas. El compromiso del presidente, Pedro Sánchez, era que esos nuevos PGE estuvieran listos antes de que concluyera el verano. Y el verano acaba en septiembre.

Hacienda ya piensa en llevar los PGE al Congreso hacia "mayo o junio", y no en marzo o abril, para dar mayor margen a ERC y saber qué hace Torra


Es más, el calendario que dibuja Hacienda es que el proyecto de ley se presente en "mayo o junio" y la aprobación definitiva llegue, si hiciera falta, a mitad de agosto, a fin de que entren en vigor el 1 de septiembre de 2020. Así, la norma tendría una vida de unos cuatro meses. Esta previsión contempla, en consecuencia, que las catalanas pudieran llegar en el otoño. Pero realmente nada está claro. No hay datos fiables porque incluso ERC, con quien la relación es fluida, no tiene información. Todo depende de Torra y de Carles Puigdemont y de su estrategia para ganar a Junqueras.

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, tras la aprobación de la senda de déficit, este 27 de febrero. (EFE)

Distinta estrategia a 2019

No solo eso. El Gobierno, aunque asegura estar centrado en sacar adelante las cuentas de 2020, también asume que, por la fuerza del calendario, tendrá que negociar con los ojos puestos en 2021. Esto es, que a la hora de hablar con los grupos, se mirarán los números de este año y los del que viene, porque habrá inversiones que no se puedan ejecutar en un ejercicio, el actual, ya muy avanzado, y tengan que consignarse en el siguiente Presupuesto. Es decir, que habrá asuntos a los que Hacienda entiende que habrá que "darle continuidad". Con esta estrategia, además, Montero lograría amarrar dos cuentas consecutivas, lo que daría un mayor oxígeno a Sánchez para lo que reste de legislatura.

El Gobierno insiste en que solo presentará las cuentas en las Cortes siempre que tenga los apoyos garantizados. De lo contrario, no lo hará

Es decir, que la novedad en el discurso del Ejecutivo estriba en que ya no descarta que los PGE de 2020 no lleguen a ser tramitados y haya que ir directamente a los de 2021 por que haya "alguna novedad" en el escenario. Novedad que se llama elecciones en Cataluña. Y es que ERC ya ha venido lanzando el mensaje de que con unas autonómicas ya convocadas tendría muy difícil acercarse al bipartito de PSOE y Unidas Podemos, puesto que su objetivo es disputar la hegemonía del independentismo a Junts per Catalunya, que a su vez no deja de apretar a sus socios en el Govern para intentar desgastarlos por su entendimiento con los socialistas. Además, ERC había demandado que la tramitación de los PGE no fuera muy rápida. Reclamaba más oxígeno, que es el que le da ahora el Ejecutivo al advertir que la presentación del proyecto de ley, en su caso, no será en marzo sino más bien en mayo o junio.

Montero insiste en presentar Presupuestos para 2020, pero solo si hay apoyos

Lo que sí se mantiene es la decisión de Hacienda de no llevar los PGE al Congreso si no cuenta con los apoyos garantizados. Eso estaba ya claro hace semanas y sigue estándolo. La estrategia es diferente a la de 2019, cuando Sánchez asumió el riesgo de presentar las cuentas aun a riesgo de que se las tumbasen, como así ocurrió. En esta ocasión, y en este arranque de legislatura, el Gobierno está convencido de que si no cuenta con los respaldos suficientes para superar la prueba del debate de totalidad, no habrá proyecto de ley y, por tanto, se irá a negociar los de 2021. "Llevaremos los Presupuestos a la Cámara una vez asegurados los apoyos", despejó con rotundidad este martes la portavoz del Ejecutivo.

Puertas para fuera, de cara a la opinión pública, el mensaje que lanza Montero es un ruego a los independentistas catalanes para que "aislen" los PGE de las autonómicas pendientes. Es decir, que las formaciones políticas sean capaces de encapsular los calendarios electorales en País Vasco y Galicia (el 5 de abril) y de las catalanas, para que se pueda disponer de las "cuestiones prioritarias", como los PGE, aunque su vigencia sea más corta. Es "urgente y obligado" que haya nuevas cuentas, dijo la ministra, porque "no se entiende que se siga trabajando con los Presupuestos de [Mariano] Rajoy, que el Gobierno no compartía". La titular de Hacienda se remitió incluso a las palabras de Torra de hace casi una semana, tras la reunión constitutiva de la mesa de diálogo, cuando señaló que había que "aislar" este foro de cuestiones coyunturales.

Foto: Pedro Sánchez, durante la reunión del plenario de la ejecutiva federal del PSOE, este 2 de marzo. (EFE)

Mensaje a Puigdemont

Hacienda pretende conducir las negociaciones de los PGE de manera discreta, y entiende que para hacerlo con ERC esta necesite algo más de claridad temporal. Para ello, es preferible esperar, asumen fuentes gubernamentales, a que culmine la tramitación de los Presupuestos catalanes de 2020, porque cuando ese momento llegue —se espera que ocurra para mediados de este mes de marzo—, Torra, según anunció, señalará la fecha de las elecciones autonómicas.

"Quienes, por su incapacidad de dialogar, llevaron a Cataluña a este callejón sin salida aspiran a que la mesa descarrile", denuncia la portavoz Montero

No obstante, a día de hoy, el Ejecutivo se considera "optimista" y observa que ERC se sitúa en una dinámica colaboradora, muy distinta a la de sus socios de JxCAT y de Carles Puigdemont. Fuentes del Gobierno se apoyaban en las palabras de la portavoz de la formación republicana ayer lunes, con el impacto del multitudinario mitin en Perpiñán protagonizado por el 'expresident'. Marta Vilalta puso en valor la mesa de diálogo. Movilización separatista y negociación con el Estado, dijo la dirigente de ERC, son vías "compatibles y complementarias". También este martes, el portavoz de los republicanos en el Congreso, Gabriel Rufián, criticó a JxCAT por sentarse primero a la mesa con el Gobierno y luego "despreciar" ese instrumento en un acto de fin de semana. "Está muy bien que te aplaudan en Perpiñán pero el reto es que te aplaudan en Cornellà, Santa Coloma o Sabadell", adujo. El Gabinete de coalición colige, pues, que la apuesta de ERC por el entendimiento es firme, porque es un objetivo estratégico. De ahí que se mantenga la corazonada de que los Presupuestos de 2020 saldrán aprobados.

ERC avisa a JxCATque es un error contraponer el diálogo a la movilización

De cualquier modo, el Ejecutivo mantendrá, como ya han venido recalcando Sánchez y su dirección, la apuesta por el diálogo "sin caer en las provocaciones" de quienes intentan reventar el proceso. El Gobierno, pues, se "reafirma" en la utilidad de ese foro con la Generalitat ante quienes quieren "enturbiarlo o boicotearlo". "Quienes, por su incapacidad de dialogar, llevaron a Cataluña a este callejón sin salida aspiran a que la mesa descarrile porque prefieren el argumento de la confrontación", dijo Montero tras la reunión del Consejo de Ministros.

Rufián: "Está muy bien que te aplaudan en Perpiñán, pero el reto es que te aplaudan en Cornellà"

De sus palabras se desprendía que se refería a Puigdemont. Ella, sin embargo, quiso precisar ante los micrófonos más tarde que se refería a las derechas, a PP, Cs y Vox, porque "están lanzando falsas noticias o poniendo la duda la legitimidad" del proceso de diálogo entre dos gobiernos democráticos. Los populares, insistió, solo apuestan por "un camino que no lleva a ninguna parte", que es "esconder la cabeza como un avestruz, negando los problemas", sin ofrecer nada más. Sin embargo, fuentes del Ejecutivo indicaron posteriormente que ese mensaje contra los que pretenden reventar la negociación con la Generalitat se dirige tanto a la derecha como a Puigdemont. Los "dos extremos", como verbalizó Sánchez el domingo en Vitoria.

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