Alvise, el tuitero provocador de Ciudadanos que dejó la política sin indemnización
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AÚN ALABA A TONI CANTÓ

Alvise, el tuitero provocador de Ciudadanos que dejó la política sin indemnización

El exjefe de gabinete del grupo en Les Corts cambia el ruido parlamentario por un proyecto privado y se hace autónomo sin ni siquiera cobrar el paro

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Alvise Pérez (Sevilla, 1990) es el pequeño de cuatro hermanos. Su padre, un empresario hispalense, y su madre, ama de casa, se mudaron varias veces de domicilio, lo que provocó que el joven fuera escolarizado en diferentes colegios durante su infancia. "Siempre era el nuevo", recuerda. Donde pasó más tiempo fue en el concertado María Madre de la Iglesia. Cuando terminó el instituto, tuvo que hacerse cargo de su abuela enferma, lo que le obligó a cursar la carrera a través de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Se matriculó en el doble grado de Ciencias Políticas y de la Administración Pública. Ya apuntaba lo que le gustaba.

De hecho, al tiempo que estudiaba, se afilió a UPYD, que, según cuenta, "era el único partido a nivel nacional que podía romper el bipartidismo". Incluso se encargó del grupo territorial de Hacienda y Administración Pública de la delegación de Andalucía de la formación de Rosa Díez. "Siempre como voluntario", cuenta. Sin embargo, a los 22 se le cruzaron nuevos retos. Viajó a Leeds y allí trabajó en el Instituto Cervantes —donde se encargó de redes sociales y gestión de marca, entre otras tareas— mientras cursaba en la universidad local la carrera de Filosofía Política y Economía. Al principio siguió colaborando con UPyD, pero luego cambió la formación rosa por Liberal Democrats.

Foto: El precandidato de Ciudadanos a la Generalitat, Toni Cantó, en el jardín de las Cortes Valencianas. (Cs)

Aún se jacta de haber sido el primer español que se convierte en delegado internacional de Liberal Youth en los más de 70 años de historia de la entidad. Al mismo tiempo, asegura que en la International Federation of Liberal Youth también obtuvo un logro, el de ser el primer delegado internacional español no nacionalista, ya que había otros dos miembros del PDeCAT en la organización. "Ni me hablaban", recuerda Alvise, que seguía desde la distancia la crisis catalana con enorme interés.

De hecho, a finales de 2017 se afilió a Ciudadanos desde Leeds "para apoyar económicamente" la causa de Albert Rivera. En diciembre de 2018, una nueva oportunidad laboral le impidió también acabar la carrera que había empezado en Reino Unido. Se presentó a un proceso de selección que puso en marcha Ciudadanos y fue elegido. Le ofrecieron ser jefe de gabinete del grupo parlamentario en las Cortes Valencianas. Aceptó y se marchó a vivir a la capital del Turia. Comenzó a trabajar en el cargo a principios de diciembre del mismo año.

Foto: Toni Cantó, en la sede de Ciudadanos en Valencia. (Marga Ferrer)

Hasta ese momento, nunca había estado en una lista electoral ni por lo tanto en institución alguna, con lo que desconocía por completo el funcionamiento interno de las fuerzas políticas y de los parlamentos autonómicos. Su personalidad activa, sin embargo, rápidamente encajó con la del líder regional de la formación, Toni Cantó, con quien aún le une una fuerte amistad. Alvise, de hecho, todavía define a quien ha sido su jefe durante un año como alguien "con una inteligencia emocional apabullante", una característica "esencial para manejar los egos" que hay en todo parlamento.

"Aún recuerdo cuando Toni Cantó defendía la ley de violencia intrafamiliar con UPYD y no se levantaba tanta polvareda como hoy", rememora el ya exjefe de gabinete del grupo parlamentario en Les Corts, que ha durado menos de un año en el cargo. "Ha sido una época especialmente intensa para mí, porque ha coincidido con tres campañas electorales, al tiempo que apasionante", valora. "Poder coordinar la estrategia de acción política de un grupo primero humilde para afrontar una precampaña y luego con 18 diputados tras el éxito electoral me ha dado una experiencia gigante en gestión de equipos, metodologías ágiles de trabajo y política real diaria, que es muchísimo más de lo que parece", asegura.

Tampoco oculta, sin embargo, la cara amarga de la moneda. "La de algunos medios llamándote 'todófobo' o ultraderechista por defender a Israel, pedir la reforma de la Ley Integral de Violencia de Género o la mejora de la política migratoria contra quienes violen la ley fronteriza; nadie me advirtió de que eso iba en el cargo", resume Alvise, quien recuerda que lo de la inmigración lo incorporó Rivera a las últimas generales y que Ciudadanos también propuso una ley de violencia intrafamiliar. "En cierto modo, es Ciudadanos el que ha cambiado, no yo", reflexiona Alvise, que sin embargo prefiere irse de la que ha sido su casa con elegancia, sin críticas.

"Cuestión de principios"

De hecho, se niega a hacer públicos los motivos de su salida. En Twitter, se limitó a trasladar a sus más de 81.000 seguidores (20.000 más que hace un año) que "algunos finales son cuestión de principios", en un mensaje que acompañaba a una carta de despedida que se ciñó a lanzar agradecimientos y buenas palabras para sus excompañeros. Su despedida coincidió en el tiempo con la votación en Les Corts de una iniciativa que él mismo califica como "de emergencia feminista que utilizaba el lenguaje de la izquierda para instar al Gobierno a que solucionara el problema".

Anunció que se iba antes de cumplir un año como jefe de gabinete. El partido le ofreció un acuerdo, pero lo rechazó y se quedó sin derecho a paro ni indemnización. "He renunciado a mucho más que a eso, pero mi acuerdo de confidencialidad me impide decirlo y yo tengo mucho respeto a esas cláusulas", apunta Alvise, que en todo momento admite haberse sentido libre dentro del partido para mostrar su desacuerdo con la ley de violencia de género y con la concesión de subvenciones —que, a su juicio, no se fiscalizan de modo adecuado— a organizaciones feministas. "Incluso me llegaron a dar más responsabilidades, como la de jefe de campaña de las últimas autonómicas", presume.

Foto: El presidente del PP, Pablo Casado (d), saluda a Juan Carlos Girauta (c) y José Manuel Villegas en el Congreso. (EFE) Opinión

"Entiendo que tras el batacazo electoral el partido quiere dar un giro al centro izquierda y dejar de lado asuntos como la violencia de género o la inmigración", asegura quien nada más abandonar el cargo se hizo autónomo. "Es increíble lo que hay que pagar cuando ni siquiera tienes ingresos", le sale de dentro. Explica que ha emprendido un nuevo proyecto en el ámbito de la empresa privada, pero que prefiere no contar nada más sobre la iniciativa. Tras su salida, se ha mudado a Madrid y ha recibido diferentes amenazas vía redes sociales.

Algunas mencionaban las calles por las que suele pasar y hacían llamamientos a la violencia contra él. "Prefiero optar por el perfil bajo ahora", confiesa. Ya ha interpuesto tres denuncias ante la Policía Nacional por injurias, calumnias y amenazas, y ahora está preparando la cuarta por incitación a la comisión de un delito. Admite que tras salir de Ciudadanos ha tenido varias ofertas, pero no concreta de qué ámbito. Las agradece todas, pero entiende que ahora es el momento de iniciar el nuevo proyecto en el que está embarcado. No descarta terminar alguna de las dos carreras que empezó. "Mi madre me lo recuerda cada vez que me ve, pero cuando te va bien, lo ves menos urgente: en España, se da a veces más importancia al título que a la experiencia, quizá me reenganche a distancia", afirma.

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