CON LA LIBERTAD DE CÁTEDRA, RECOMIENDAN SUS LIBROS

El negocio cautivo de manuales de la UNED: un mercado de 20 M para catedráticos

Un informe interno desvela que los libros de texto son más caros en la universidad a distancia. Profesores critican el conflicto de intereses que supone para los docentes

Foto: Foto: iStock.
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La Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) es un mercado cautivo en el que más de medio millón de estudiantes al año se ven empujados a comprar los manuales que producen los mismos catedráticos y profesores de la universidad. El centro universitario con más estudiantes de España se ha convertido así en un negocio sin parangón en que el profesor de una asignatura se convierte a menudo en autor del único volumen válido para aprobarla. Un informe interno elaborado por un grupo de profesores críticos con este sistema estima que el volumen de negocio anual está entre 13,6 millones y 27,2 millones. En este ecosistema único, los profesores pugnan por impartir clases en primero, donde más alumnos hay... y más libros se venden.

Se titula 'Sobre el negocio de los manuales en la UNED'. Son 15 páginas sin sello ni firma y circula desde 2016. Se difundió internamente en unos debates dentro del Horizonte UNED 50, unas jornadas sobre el futuro del centro universitario de cara a su 50 aniversario. Usa datos públicos para sacudir los cimientos del negocio de la UNED. El documento, al que ha tenido acceso El Confidencial, está elaborado por un grupo de profesores críticos y que piden el anonimato. Muestra cómo la totalidad de los libros del primer curso (el que más alumnos tiene) de Derecho los escriben los propios profesores, igual que en Economía o en Trabajo Social. En Administración y Dirección de Empresas, la cifra llega al 86%, y en Historia del Arte supera el 90%. Estos volúmenes son sistemáticamente más caros que cuando el autor es un externo o cuando la editora es la misma UNED.

La clave es la libertad de cátedra, el principio que permite a los profesores elegir cualquier manual, incluso los que ellos mismos escriben o incluso editan. El informe interno señala que el "negocio plantea dos claros problemas ético jurídicos, que bastarían para justificar una intervención de las autoridades académicas". Por un lado, "un manifiesto ejercicio del poder de monopolio sobre el mercado cautivo de estudiantes" y, por otro, "un obvio conflicto de intereses, ya que quien toma la decisión de elegir el libro [el profesor] es a la vez el beneficiario económico de esta prescripción".

A partir de estas cifras, el informe hace una estimación del volumen de negocio. Suponiendo que solo un tercio de los estudiantes compra el texto (el escenario conservador), el volumen rondaría los 13,6 millones, pero subiría a 27,2 si se admitiera que dos tercios de los estudiantes compran libros nuevos. Eso supone entre el 6% y el 12% del presupuesto anual de la UNED. Los autores del informe han analizado el 72% de las matrículas de grados de la UNED.

Incluso cuando el libro de un profesor no se considera "material básico", acaba siendo fundamental para superar el curso: "En varias ocasiones, formulan preguntas en los exámenes que tienen el mismo enunciado que el epígrafe del manual", explica un alumno de Ciencias Jurídicas de la Administración Pública que prefiere permanecer anónimo. "En teoría, podrías prepararte la asignatura con otros materiales, pero al formular así las preguntas, casi te ves obligado a estudiar con su manual para no arriesgarte a contestar otra cosa que no sea la que el profesor quiere dar por buena". Hay manuales con ejercicios que son casi imprescindibles para aprobar.

El negocio se da en todas las universidades, pero la escala en la UNED es mucho mayor. "Un profesor de una universidad presencial puede tener 100 alumnos, así que si hace un manual, se garantiza que vende a lo mejor 50. Tiene que buscar que sirva para otras universidades. Pero en primero, en la UNED, igual tienes 2.000 alumnos. Es otra escala", cuenta un profesor de una universidad presencial. Eso hace también que en la UNED los catedráticos opten a menudo por dar clase en primero, cuando en otras universidades eligen cursos más avanzados.

Aunque las cifras son notables, se trata de un negocio en decadencia. Los rectores han ido acotándolo. Desde 2008, la UNED obliga a cualquier profesor a esperar cuatro años antes de pedir que los estudiantes compren una nueva edición del libro. Además, el uso de plataformas y foros 'online' para vender, comprar o compartir libros ha sido una forma, para los estudiantes, de prevenir el sablazo. La universidad ha buscado formas de intervenir, intentando que las editoriales se asocien con la propia UNED para editar los libros y así al menos recibir parte del pastel.

Ana María García Serrano, vicerrectora de Metodología e Innovación, defiende por teléfono al profesorado: "No es un negocio consentido en caso de que ocurra. Habrá algunos casos excepcionales, pero en general el profesor de la UNED no hace un libro para enriquecerse sino para los estudiantes. La mayoría trabaja así". Defiende la calidad del manual de la UNED y que intentan que los profesores editen con la editorial de la universidad o con alguna asociada para ajustar los precios, pero que no pueden hacer nada si alguien lo hace fuera: "Para un profesor, publicar un libro es un acto voluntario y que exige mucha responsabilidad para que esté bien hecho y editado. Tenemos un consejo editorial que examina los libros y además los libros de las carreras oficiales siguen una serie de criterios que imponen la editorial y los coordinadores de los grados. Tenemos varios niveles de calidad, todo un sistema que garantiza la calidad".

Quién vende al estudiante cautivo

Una de las razones por las que esto ocurre en la UNED más que en otros centros es por su peculiaridad. A menudo, el alumno vive lejos de la facultad o no tiene a mano una biblioteca donde coger prestado un libro. La relación con los profesores es menor que en una universidad normal, por lo que se da mucha importancia a que los manuales incluyan materiales añadidos que no siempre se encuentran en los que ofrece el mercado, pensados para el universitario que acude a clases presenciales. Algunos profesores interpelados explican que esta carencia se puede suplir con una “guía didáctica” que incluye listas de conceptos clave, glosarios, objetivos de aprendizaje o preguntas de autoevaluación que ayudan al estudiante a prepararse.

Otros docentes consideran que no hay nada malo en la situación. "Es necesario, los alumnos de la UNED tienen que estudiar sí o sí sobre el manual del profesor. Se hace indispensable", resume Vicente Gimeno Sendra, catedrático de Derecho cuyo manual lleva 30 años usándose en la universidad. La editorial con la que lo publica, Castillo de Luna, vende en la UNED libros de este profesor. La empresa es propiedad de otro catedrático de Derecho, de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Una veintena de editoriales concentra el 90% del negocio de libros considerados "material básico"

Si en el mundo editorial los autores cobran normalmente un 10% de derechos de autor, en este caso el porcentaje sube. La editorial de la UNED da el 25% y, según fuentes del sector, algunas editoriales especializadas llegan a dar el 30% a los catedráticos de la UNED que garantizan un gran número de manuales vendidos. Eso hace subir los precios. El informe interno desvela que, en algunos casos, cuantos más alumnos tiene la asignatura más caro es el manual (contrariamente a lo que ocurre en otras universidades y a lo que cabría esperar de la ley de la oferta y la demanda).

Un grupo de editoriales ha visto un filón en este mercado y 20 de ellas concentran el 90% del negocio de libros considerados "material básico" para los estudiantes. Se trata de Ramón Areces (editorial de El Corte Inglés, cuyos comerciales han sido vistos por los despachos de la universidad y que no ha querido hacer comentarios para este artículo), Universitas, Ediasa y otras cuyo catálogo está fundamentalmente especializado en publicar libros para la UNED. En muchos casos, escritos por sus profesores y catedráticos. En Sanz y Torres, la que cuenta con una mayor cuota de mercado, todos los libros de derecho que edita y se utilizan en la UNED son obra de profesores de esta universidad.

Una serie de manuales de la UNED. (R. M.)
Una serie de manuales de la UNED. (R. M.)

El informe compara el listado de las editoriales que copan la UNED con las especializadas que más trabajan en otras universidades. "Editoriales académicas de prestigio, y con catálogos más amplios [desde Marcial Pons a Prentice Hall], están presentes en los listados, pero con participaciones relativamente menores. Otras muchas editoriales de prestigio [Cambridge University Press, Alianza, Ariel, Akal, Gredos, Gedisa, etc.] quedan relegadas a un papel marginal".

Algunos catedráticos han llegado a montar sus propias editoriales. Es el caso de José Ramón Parada Vázquez, durante muchos años catedrático de Administrativo y jubilado desde hace 15 años. Él es administrador de la editorial Open. "Monté la editorial y luego la cerré. Esto es un negocio para los profesores, pero no solo en la UNED, ni es nuevo, esto viene de la noche de los tiempos. Se ganaba dinero, pero más con el despacho que tuve que cerrar, así que no era para tanto". Parada Vázquez, lúcido y rápido a sus 85 años, defiende que él no recomendaba únicamente su manual. En su despacho en la fundación que preside, rescata las normas que usaba en la UNED: "Yo nunca impuse mi libro". Saca unos papeles subrayados de su época en los que lee: "La anterior recomendación no debe entenderse en ningún caso como una introducción a la idea de que esta asignatura no puede prepararse a través de otras obras de Derecho Administrativo, que las hay y de magnífica factura", entre las que cita manuales de García de Enterría, Entrena Cuesta o Cosculluela Muntaner.

Libertad de cátedra

El informe denuncia una situación que no es nueva. Lleva años perpetuándose y tuvo como desencadenante una batalla legal que llegó al Constitucional. El primero en poner el grito en el cielo fue Óscar Alzaga, exdiputado del ya difunto Partido Demócrata Popular y catedrático de Derecho. Era 1988 y Alzaga se lamentaba de no poder desarrollar su asignatura en la UNED con los libros de su elección. Denunció que el departamento le imponía libros de Átomo Ediciones, editorial de Antonio Torres del Moral (al que hace referencia el acrónimo ATM, de ahí el nombre de Átomo Ediciones), también catedrático de Derecho en la misma universidad. La editorial, ya extinguida, había publicado “diversos libros de texto para los alumnos de la UNED, casi todos del propio Torres", se leía en la demanda de Alzaga. En 1991, el Constitucional dio la razón a Alzaga y falló que por encima de los intereses editoriales estaba la libertad de cátedra.

Los autores del informe apuestan por intervenir el mercado —algo que consideran justificado cuando hay fallos de mercado—, y destacan que hay facultades que sí están bajando el precio de los manuales. Por ejemplo, Psicología, "donde el precio de los manuales de primer curso es idéntico [30 euros], ya sean de autor de la UNED o externo, e independientemente de la editorial", y Matemáticas o Física, "cuyos precios son muy inferiores a los de textos externos". Además, señala que "existe un porcentaje moderado pero no insignificante de asignaturas [12% de media] en las cuales los profesores proporcionan los manuales de forma gratuita a los estudiantes, normalmente en forma de PDF descargables. Es decir, que algunos de estos profesores renuncian así a un lucro particular, como también lo hacen los que creen mejor recomendar manuales ajenos. Aunque puede verse que estas asignaturas se concentran sobre todo en optativas, y por tanto en los cursos superiores".

El documento deja claro que no hay nada malo en que los profesores realicen sus propios manuales y destaca el buen nivel que tienen algunos de los libros de la UNED: "Existen bastantes asignaturas en las que los textos son manuales de referencia internacional o nacional, aunque cuenten con adaptaciones de los profesores de la asignatura. También eso revela la voluntad de ofrecer los mejores materiales posibles, incluso renunciando al potencial beneficio económico".

El negocio de los manuales se suma a otros sobresueldos paralelos que han encontrado profesores de la UNED con los títulos propios. La Fiscalía ha denunciado a cinco docentes del Departamento de Derecho Civil por lucrarse con cursos de enfermería. Se trata de cursos que daban puntos a los interinos de varias comunidades autónomas que al hacerlos subían puestos en las bolsas de trabajo. La Fundación UNED organizaba los cursos, pero no le llegaba todo el dinero porque cinco profesores inflaban los gastos facturando a través de sociedades, según la denuncia de la Fiscalía. Algo parecido hizo el catedrático de Economía Eduardo Pérez Gorostegui, contra el que se querelló la Fiscalía por asignarse medio millón de euros de sus cursos. Lo hizo a través de sus hijos y de su esposa, siempre según la querella.

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