Comparecencia tras el Consejo de Ministros

El Gobierno confirma que Sánchez no irá a la investidura ya si no tiene los apoyos

Celaá subraya contundente que el presidente no se someterá esta vez a una investidura fallida, por lo que prefiere acudir a ella con los respaldos amarrados, así que puede que se demore por ERC

Foto: La portavoz del Gobierno en funciones, Isabel Celaá, este 29 de noviembre en la Moncloa. (EFE)
La portavoz del Gobierno en funciones, Isabel Celaá, este 29 de noviembre en la Moncloa. (EFE)

"No iremos a una investidura fallida". En estas pocas palabras la portavoz del Gobierno en funciones, Isabel Celaá, confirmó este viernes lo que ya había ido trasladando el PSOE de manera informal en los últimos días, que Pedro Sánchez no se sometería al debate en el Congreso de manera inminente si no cuenta con los apoyos que le garanticen ser reelegido jefe del Ejecutivo.

Los socialistas mantienen por ahora su plan de que haya un nuevo Gobierno "cuanto antes", de que, como también aseguró Pablo Iglesias, los españoles cenen en Nochebuena con un nuevo Gabinete. Pero tampoco forzarán la máquina ni, sobre todo, someterán a su secretario general al desgaste de una segunda investidura fallida. En julio sí decidió ir aunque no tenía los respaldos necesarios, para al menos poner en marcha la cuenta atrás hacia unas segundas elecciones que en su equipo no veían con tan malos ojos. Ahora la estrategia es distinta, porque el partido y el presidente quieren evitar una tercera convocatoria, en la que la derecha podría crecer aún más y derrumbar por completo su aspiración de continuar en la Moncloa.

En este momento, la reelección de Sánchez no depende de Unidas Podemos, con quien firmó un preacuerdo a las pocas horas de las elecciones del 10-N, sino de ERC. La negociación formal arrancó este jueves y seguirá el próximo martes, con una segunda cita de las respectivas comisiones negociadoras en el Congreso. Los republicanos necesitan tiempo para girar, y no tienen tanta prisa como el presidente para salir de la parálisis. De ahí que ya no esté tan claro que se puedan cumplir los planes iniciales de que el debate de investidura arranque en la semana del 16 de diciembre, que permitiría que Sánchez, si contara con los apoyos necesarios, pudiera ser reelegido en segunda vuelta el jueves 19, para prometer su cargo al día siguiente, viernes 20, ante el Rey.

"Vamos a consolidar los fundamentos que permitan que la investidura sea un éxito", dice Celaá, que insiste en la necesidad de tener un Gobierno pronto


A la ministra portavoz se le preguntó precisamente por esa falta de prisas por parte de ERC. Su respuesta fue categórica: "No iremos a una investidura fallida". Su contundencia contrastó con la vaguedad de otras respuestas, en las que se remitió a la negociación abierta por el partido, no por el Ejecutivo. "Vamos a consolidar los fundamentos que permitan que la investidura sea un éxito". Mensaje combinado con este otro: España "necesita" tener un Gobierno "lo antes posible". "Mantenemos la confianza en poder disponer de ese Gobierno antes de Navidad", añadió. El problema añadido de la semana del 16 de diciembre es que la primera votación, la que importa para poner en marcha el reloj de dos meses hacia nuevas elecciones, tendría lugar el martes 17. La disolución de las Cámaras, si no hubiera investidura, sería el 17 de febrero, y los comicios, 47 días después, el 5 de abril, Domingo de Ramos, jornada inconveniente porque es el arranque de vacaciones de Semana Santa para muchos españoles.

Despedida de Borrell

Celaá puso en valor que de la primera toma de contacto de PSOE y ERC salió el compromiso de ambas partes de "seguir adelante" con la negociación, ya que se emplazaron a una segunda reunión el próximo 3 de diciembre, el mismo día de la constitución de las Cortes Generales de la XIV Legislatura emanadas de las urnas del 10-N. "Si hay nuevas citas, hay nuevas oportunidades", indicó, en la línea de lo que ayer ya se afirmaba en Ferraz. Si hay más encuentros es que las conversaciones con ERC siguen vivas.

"Si hay nuevas citas, hay nuevas oportunidades", señala sobre la reunión con ERC. La ministra pone la nueva Comisión como "ejemplo de gobernanza"

En la introducción en la que dio cuenta de los principales hitos de la semana y los detalles de los acuerdos del Consejo de Ministros, Celaá relató que el Gabinete había despedido este viernes al titular de Exteriores, Josep Borrell, que el domingo asumirá el cargo de jefe de la diplomacia europea y una de las vicepresidencias de la nueva Comisión. Mañana el BOE publicará el real decreto con el nombre de la ministra que le sustituirá de manera interina, Margarita Robles, actual responsable de Defensa.

El Gobierno confirma que Sánchez no irá a la investidura ya si no tiene los apoyos

La portavoz recordó que el nuevo Ejecutivo comunitario cuenta con el "mayor respaldo de la historia de la UE", más del que obtuvo el colegio de comisarios presidido por el luxemburgués Jean-Claude Juncker. Un elevado respaldo porque es "fruto" del consenso de las grandes familias políticas europeas: la popular, la socialdemócrata y la liberal, "haciendo frente a los movimientos más reaccionarios". "Es un ejemplo de gobernanza" que España, dijo, también debería "cultivar".

A la ministra se le preguntó entonces si esa unidad de los tres grandes grupos de la UE sería importable. O, dicho de otra manera, por qué no es la fórmula "idónea" para España. Celaá contestó que "no hay condiciones", porque ya desde la misma noche electoral el PP pidió la renuncia de Sánchez. La política vasca recordó que el presidente en funciones ha pedido "en reiteradas ocasiones" la abstención de las derechas porque el país necesita un Ejecutivo cuanto antes. "Pero la derecha no parece responsabilizarse", valoró. También indicó que el Gobierno sigue reclamando "la abstención" a Ciudadanos, porque "no hay ninguna otra posibilidad alternativa" al camino que está explorando el líder socialista. Si Sánchez lograra amarrar 169 apoyos (los de PSOE, UP, Más País, PNV, PRC, BNG, Teruel Existe y CC-NC) y todos los demás votaran en contra, necesitaría no solo la abstención de Cs, sino su voto a favor.

Sin recursos al TC

La portavoz transmitió la "satisfacción" de todos los miembros del Consejo de Ministros por haber compartido con Borrell el último año y medio de trabajo. El hasta ahora titular de Exteriores sí dijo esta mañana en una entrevista en Onda Cero que no cree que ERC sera una fuerza "progresista". "Con estos comportamientos no lo llamaría así. El nacionalismo irredento está en las antípodas de una posición progresista", dijo el político catalán. La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, sí se refirió a la formación independentista como "izquierda histórica", por sus casi 90 años de vida y como gesto de complicidad. No obstante, Borrell consideró que la situación "es la que es" y la aritmética parlamentaria exige que algún partido se abstenga, informa Europa Press. Celaá evitó pronunciarse por las palabras del ministro: "No entramos a calificar ERC, sí a consolidar el diálogo que propicie la posibilidad de tener un Gobierno".

El Ejecutivo no ha decidido aún si impugnar ante el TC la resolución del martes del Parlament o la moción de la Asamblea de Madrid de PP, Cs y Vox

Mientras, los gestos de distensión hacia los republicanos siguen. El Gobierno no aprobó este viernes ninguna impugnación ante el Tribunal Constitucional contra la resolución aprobada el martes por el Parlament. La Cámara se reafirmó este martes en su reprobación al Rey y en la reivindicación del derecho de autodeterminación. Celaá indicó que el Gobierno tomaría la decisión después de la publicación de la moción en el 'Boletín Oficial del Parlament' —publicación que justo llegó este viernes—, igual que seguía estudiando si recurrir la resolución que aprobó la Asamblea de Madrid con los votos de PP, Cs y Vox que pedía ilegalizar a los partidos separatistas.

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La portavoz, en línea con el giro operado por su partido, señaló que hay un "problema político" en Cataluña, aunque también "de convivencia". Recogía así tanto la última denominación usada por los socialistas —"crisis de convivencia", entre catalanes—, como la aceptada tras su reunión con ERC ("conflicto político").

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